Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

martes, mayo 06, 2008

El consejo de Colonial da hoy entrada a los bancos acreedores

EP/ elmundo
Madrid


Colonial dará este martes entrada en su consejo de administración a los bancos que el pasado mes tomaron alrededor del 24% de su capital social al quedarse con acciones de Luis Portillo para cancelar sus deudas, informaron fuentes próximas a la compañía.

El sindicato de bancos contará con tres puestos en el máximo órgano de gestión de Colonial. La Caixa y Banco Popular nombrarán a un consejero cada uno y el resto de bancos del sindicato decidirá sobre el tercero.

Las siete entidades que se han unido para tomar el control de la compañía son el Banco Popular (9,15%), La Caixa (5,42%), Caixa Galicia (3,35%), Bancaja (2,76%), Caixanova (1,81%), Banco Pastor (0,91%) y Caja Duero (0,45%).

El conjunto de entidades financieras que se quedaron con títulos de Colonial que tenía Portillo se convirtió hace unas semanas en primer accionista de Colonial, por delante de Nozar, que tiene un 12,2% en la empresa.

No obstante, la inmobiliaria que preside Luis Nozaleda ultima actualmente un proceso similar al de Portillo. Su intención es quedarse con alrededor del 5% de Colonial y vender el 7% a sus bancos acreedores.

El resto de socios de la inmobiliaria son un grupo de empresarios liderados por Domingo Díaz de Mera que, conjuntamente tienen un 7%; el promotor Aurelio González (5,4%), Alicia Koplowitz (5,2%), y Portillo. El ex presidente y primer accionista de la compañía cuenta actualmente con un 5,1% de su capital.

Por otra parte, Colonial ha logrado un nuevo aplazamiento, desde el 30 de abril hasta el 23 de mayo, del pago anticipado de 1.550 millones de euros de deuda que le sobrevino el pasado mes de marzo al activarse unas cláusulas de amortización de deuda que tiene vinculadas a la cotización de FCC.

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viernes, abril 25, 2008

Caixa Galicia, último escollo de Portillo para salir de Colonial

Miguel Portilla/ abc
Madrid


Caixa Galicia negociaba a última hora de ayer con Luis Portillo, principal accionista de Colonial, la salida de este empresario andaluz del accionariado de esta inmobiliaria. La entidad gallega era anoche la única de los catorce bancos y cajas de ahorros acreedores de Luis Portillo que quedaba por cerrar el acuerdo para que este empresario liquide la deuda de 1.400 millones contraída con esas entidades financieras.

Portillo adeuda a Caixa Galicia 86,8 millones de euros, cifra por la que tiene pignoradas 54,8 millones de acciones que suponen el 3,35% del capital de Colonial. Las otras trece entidades ya se han sumado a un acuerdo para formar un sindicato de accionistas en la citada inmobiliaria que no supere el 30% de su capital, con el fin de verse obligado a lanzar una oferta pública de acciones por el 100%.

Las negociaciones están siendo bilaterales entre Portillo y cada una de sus entidades acreedoras, ya que los acuerdos están siendo diferentes. Algunos bancos o cajas están optando por elegir la dación de acciones como fórmula de acuerdo, mientras que otros se han decantado por un arreglo combinado entre la dación de acciones y la refinanciación de una pequeña parte de la deuda de Portillo, garantizada a su vez con acciones.

En cualquier caso, las entidades financieras han reclamado a Luis Portillo que una vez se cierre el acuerdo definitivo de la liquidación de la deuda, el empresario andaluz no realice ningún concurso de acreedores en aquellas sociedades patrimoniales que dan soporte legal a bienes de Portillo también afectados por la deuda de Colonial.

Tanto La Caixa como el Banco Popular han encabezado el sindicato de entidades que se está formando para gestionar posteriormente la viabilidad de Colonial, una inmobiliaria que dispone de unos activos inmejorables para poder ser reflotados con un buen equipo gestor.

Por su parte, Luis Nozaleda ha mostrado su intención de mantenerse en el accionariado de Colonial, al menos con un 5% de participación y entregar a la banca acreedora el resto de los 450 millones de euros que le adeuda.

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lunes, marzo 24, 2008

Los accionistas minoritarios de Colonial piden a la CNMV que investigue un conflicto de intereses

EP/ cincodias
Madrid


La Asociación de Accionistas Minoritarios (Aemec) solicitará mañana a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que investigue la posible existencia de conflicto de intereses en los máximos accionistas de Colonial, informaron hoy a Europa Press en fuentes de la asociación.

Aemec considera que el hecho de que Luis Portillo y Nozar estén representados en el consejo de administración de la inmobiliaria en tanto han mantenido negociaciones sobre la eventual venta de sus participaciones en la compañía podría haber llevado a una confusión entre sus propios intereses y los generales de la empresa.

Portillo y Nozar controlan conjuntamente casi el 50% de Colonial. El primero cuenta con títulos representativos del 34,19% del capital y la empresa de la familia Nozaleda con otro 12,25%.

Ambos salieron del consejo a finales del pasado mes de diciembre, cuando Portillo también dejó la presidencia del grupo, pero siguen contando con representantes en este máximo órgano de gestión.

La petición de Aemec parte de lo acontecido sobre Colonial desde finales del pasado mes de diciembre cuando, tras un fuerte descenso de la inmobiliaria en bolsa, sus principales socios sopesaron distintas soluciones sobre sus participaciones.

Colonial, que el próximo 1 de abril abandonará el Ibex 35, ha sufrido una alta volatilidad en el mercado. Desde el arranque de la segunda quincena de diciembre hasta el pasado día 19 acumula una devaluación del 76%, que ha llevado a sus títulos a perder la cota del euro por acción.

"Absoluta transparecia"

En el escrito que mañana martes Aemec prevé registrar en la CNMV se emplazará también al organismo supervisor a aumentar su diligencia a la hora de “exigir absoluta transparencia” en relación a las informaciones que surgen de esta sociedad con el fin de velar por los intereses minoritarios de la inmobiliaria.

La asociación de defensa del pequeño accionista reconoce que cuando estos inversores compraron títulos de Colonial asumieron todos los riesgos inherentes a una inversión en bolsa. No obstante, considera que en este caso se les está manteniendo “al margen” de todas las operaciones en torno a la inmobiliaria y no se les está facilitando la suficiente información, según detallaron las mismas fuentes.

En opinión de Aemec, la CNMV debería explicar los mecanismos de vigilancia de la transparencia que ha tomado sobre lo acontecido sobre Colonial.

Las solicitudes de la asociación de accionistas minoritarios se registrarán mañana, después de que Colonial se desplomara un 23,53% en bolsa el pasado jueves, en la última sesión bursátil.

El nuevo fuerte descenso de la empresa en los mercados se produjo después de que el fondo de inversión del Gobierno de Dubai anunciara que quedaba sin efecto la segunda oferta de compra que presentó sobre la inmobiliaria por no cumplirse determinadas condiciones que impuso, en su mayor parte vinculadas a alcanzar acuerdos con los bancos acreedores de la empresa.

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miércoles, marzo 12, 2008

Colonial se acerca en bolsa al precio de la compleja oferta de Dubai

J. Sánchez Arce/ expansion

El fondo soberano árabe Investment Corporation of Dubai (ICD) suscribió ayer un acuerdo marco, condicionado al cumplimiento de nuevos requisitos, para la adquisición de la división patrimonial de Colonial, joya de la corona de la inmobiliaria, a razón de 1,19 euros por acción. En la apertura, Colonial rebota un 15,%, hasta los 1,13 euros.

El acuerdo, que ayer no tuvo incidencia en la cotización bursátil de la compañía por cuanto ésta se mantuvo suspendida toda la jornada, tiene lugar después de un mes y medio de tensas negociaciones entre ICD y los accionistas de referencia del grupo: Luis Portillo (39,7% del capital) y Nozar (12,2%).

Las acciones de Colonial cotizan a 0,98 euros por acción. Los títulos de la inmobiliaria han perdido un 47,8% de su valor desde el 1 de enero y un 80,49% en los últimos doce meses.

Al acuerdo se suman otros tres socios de Colonial: la empresaria Alicia Koplowitz (9%) y los promotores Aurelio González (5,4%), Domingo Díaz de Mera. Éste último encabeza una lista de inversores agrupados en Global Cartera de Valores (7,2%).

El acuerdo está condicionado al cumplimiento, antes del 19 de marzo, de una larga serie de condiciones. Entre ellas destaca que los bancos acreedores del grupo (Goldman Sachs, Calyon, Eurohypo y Royal Bank of Scotland) refinancien los 8.900 millones de deuda y que Portillo y Nozar alcancen un acuerdo con sus bancos acreedores a título personal.

En todo caso, el fondo soberano de Dubai recibe, en principio, el visto bueno de la mayoría del capital actual de Colonial y se convertirá en el segundo mayor accionista de FCC, al tomar el control del 15% de la constructora en manos de la inmobiliaria.

Escisión

El acuerdo, que tendrá que ser aprobado por una junta extraordinaria de accionistas, contempla la escisión previa de Colonial en dos subColoniales cotizadas: una sociedad patrimonial con activos en renta por valor de 9.160 millones de euros (el 79% del valor total de los activos de Colonial), sobre la cual ICD formulará una oferta pública de adquisición (opa) por el 100% del capital.

Esta compañía, que incluye los activos de la filial francesa SFL, generó en 2007 unas rentas en concepto de alquileres de 314 millones de euros. De este importe, 143,4 millones proceden de rentas generadas en España (Madrid y Barcelona, fundamentalmente) y 170,4 millones de los activos parisinos de SFL.

El fondo árabe tendrá que formular otra oferta por el 100% del capital de la sociedad francesa. Colonial controla actualmente un 84% de los títulos de su filial gala, aunque tendrá que desprenderse de, al menos, un 24% antes de diciembre de 2008, con el objeto de mantener los beneficios fiscales de los que goza, de acuerdo con la legislación francesa.

Por partida doble

La división de Colonial que queda excluida de la opa engloba los activos de suelo y promoción residencial por un valor superior a los 2.000 millones de euros. Esta nueva promotora, cuyo negocio, dentro de Colonial, generó en 2007 unos ingresos por importe de 526,5 millones de euros en concepto de ventas de viviendas y suelo, estará controlada por Portillo y Nozar y cotizará en el mercado continuo de la bolsa española. Fuentes próximas a las negociaciones apuntan a que debutaría en el parqué con un valor en bolsa en el entorno de 0,85 euros por acción.

Los actuales accionistas minoritarios de Colonial pasarán a ser, en suma, titulares de acciones en las dos nuevas compañías. En la patrimonialista, tendrán la opción de vender sus títulos al fondo dubaití. Una de las incógnitas es cómo quedará repartida finalmente la deuda entre las dos divisiones. El endeudamiento financiero neto de Colonial ascendía, a 31 de diciembre de 2007, a 8.961 millones de euros, equivalente al 67,2% del valor total de sus activos.

Primera transacción de ICD en España

El fondo soberano Investment Corporation of Dubai (ICD) está presidido por el jeque Mohamed bin Rashid Al Maktoum y cuenta con unos recursos de 82.000 millones de euros. La adquisición de Colonial supone su mayor operación internacional desde su constitución en mayo del año 2006. EL objeto social de este fondo es la reinversión de los beneficios procedentes de entidades financieras del golfo, de la aerolínea dubaití Emirates Airlines y de otros activos inmobiliarios y hoteleros adquiridos en Nueva York y Londres.

Según fuentes del sector, este tipo de fondos soberanos (sociedades públicas de inversión) pueden empezar a jugar un papel protagonista en el sector inmobiliario internacional, como ya lo están jugando en el sector financiero. Desde el pasado mes de noviembre, los fondos soberanos del Golfo (Abu Dhabi, Kuwait, Dubai y Qatar, principalmente) han invertido cerca de 17.000 millones en Europa y Estados Unidos, beneficiándose de los inmensos excedentes generados por el encarecimiento del petróleo y la necesidad de muchas entidades financieras de nuevo capital, tras la crisis financiera desatada el pasado verano por el estallido de los activos hipotecarios de alto riesgo en Estados Unidos.

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miércoles, marzo 05, 2008

El hijo del albañil aparca el jet

Simón Onrubia/ expansion

El sueño de Luis Portillo se desvaneció ayer de forma definitiva. Quien fuera apodado el Rey Midas del ladrillo ha visto cómo el imperio que había levantado en apenas dos años se derrumbaba como un castillo de naipes.

Un castillo que no ha podido soportar la crisis inmobiliaria y financiera que desde hace varios meses sacude a España. Al igual que en Más dura será la caída, la película basada en la novela de Budd Schulberg, el constructor sevillano, hijo de un maestro albañil, tocó el cielo con los dedos, viajando diariamente desde Madrid a Sevilla en un jet de su propiedad y codeándose con los empresarios más poderosos de España, a varios de los cuales hizo doblar el brazo en aquellas operaciones corporativas que entonces fueron calificadas como audaces y ahora se han tornado en temerarias.

Pero hoy, tras la pérdida de Colonial, deberá empezar casi de cero, tal y como hizo a mitad de los años noventa del siglo pasado, cuando decidió dar un giro estratégico a su negocio después de haber hecho fortuna al calor de la Expo 92 de Sevilla. Tanto es así que, quizá como agradecimiento, llamó a su hólding Expo-An. En aquella época, tras finalizar la Exposición Universal, contabilizaba una plantilla de más de un millar de personas debido a que el macro recinto de la hispalense isla de La Cartuja lo había levantado casi él en exclusiva, ya que los adjudicatarios de las obras confiaron en aquel joven empresario (apenas contaba con treinta años de edad) como subcontratista.

Entonces, Portillo tuvo el olfato empresarial del que ahora ha carecido: supo retirarse a tiempo al abandonar el negocio constructor ante el temor de una crisis –que finalmente llegó– y se centró en adquirir suelos para posteriormente desarrollar promociones inmobiliarias. La apuesta le salió redonda. Aumentó de forma exponencial los beneficios que había logrado en la Expo y se hizo con una bolsa de suelo de tal envergadura que cuando volvieron las vacas gordas se metió de lleno en el listado de los más ricos de Forbes. El resto llegó rodado.

Pese a que su entrada en el parqué bursátil fue por la puerta de atrás –adquisición de la pequeña enseña catalana Inmocaral–, tardó poco en dar el triple salto mortal: compra de Colonial a La Caixa, toma del 15% de FCC –operación que jamás le perdonaría Esther Koplowitz, también accionista de Inmocaral– y desembarco en Riofisa.

Aunque parezca que haya transcurrido un siglo, esta última compra la realizó en el mes de agosto de 2007; es decir, hace apenas medio año. Sin embargo, esta vez el empresario nacido en Dos Hermanas no fue capaz de otear la crisis que se avecinaba y que le pilló con una deuda cercana a los 9.000 millones de euros. Cuando intentó reaccionar ya era demasiado tarde. Las puertas de los bancos se le cerraron y el valor de las acciones de Colonial entró en barrena. Ahora, tras vender la empresa y aparcar su jet en el hangar, el objetivo es empezar de nuevo de cero. Aunque esta vez sin Expo a la vista.

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jueves, febrero 28, 2008

Colonial no aclara su futuro

EXPANSIÓN

Tarde y mal, pero al final el fondo soberano de Dubai (ICD) ha presentado la ansiada oferta por Colonial, aunque está plagada de condicionantes. Tarde porque sobrepasó el plazo previsto y mal en un doble sentido. En primer lugar, el oscurantismo del primer comunicado remitido ayer a la CNMV obligó a ICD a enviar un segundo hecho relevante para que aclarara algunos aspectos de su oferta, lo que obligó a la CNMV a mantener al valor suspendido de cotización hasta las tres de la tarde.

Y en segundo lugar, porque la oferta realizada probablemente no cumple con las expectativas de Luis Portillo y la familia Nozaleda, que controlan el 52% de la compañía. Sus pretensiones se cifraban en torno a 2,20 euros por acción en efectivo, pero la oferta recibida asciende a 1,85 euros por título y con la condición de que al menos la mitad del precio se pague con deuda de ICD. La decisión, aun así, está en manos de las entidades acreedoras.

La situación no parece haberse aclarado, puesto que previsiblemente Colonial no se revalorizará a corto plazo y, dado que es la única oferta, no sería extraño que los bancos pudieran adoptar decisiones extremas –la oferta plantea una refinanciación de la deuda– para desprenderse de una compañía que cotiza a la baja. Los inversores, ante la perspectiva que se presenta, huyeron ayer del valor que se hundió un 7,65%.

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martes, febrero 05, 2008

La locura de Portillo, la ruina de Gaesco

Eduardo Segovia/ cotizalia

Es un secreto a voces en Barcelona. La desesperada situación en que se encuentra Gaesco tiene detrás un nombre propio no menos desesperado: Luis Portillo. El hombre que se creyó invencible apostó demasiado fuerte este verano y perdió. Y arrastra en su caída a quien le facilitó esa apuesta, un broker que se dejó llevar por el brillo de una suculenta ganancia en una sola tacada y no midió los riesgos; una firma histórica de la bolsa española que ahora está al borde del abismo.

Los destinos de Portillo y Gaesco están unidos inextricablemente. Cada día que baja Colonial, Gaesco vale menos. De hecho, ése es el factor determinante para fijar el precio en el proceso de venta en el que se encuentra la entidad. Del tamaño final del agujero provocado por las posiciones de Portillo, dependerá la cifra definitiva, según han confirmado a El Confidencial distintas fuentes conocedoras de la situación.

Todo comenzó este verano, cuando el entonces presidente de Colonial invierte 314 millones de euros en la ampliación de capital para pagar la compra de Riofisa a precio de oro. Una compra financiada a base de deuda con la garantía de las propias acciones, como es habitual en él y en la mayoría de los inmobiliarios españoles. Entonces, se le ocurre una idea genial, o eso cree él. Se trata de apalancarse todavía más mediante derivados (equity swaps) y, con la ganancia que esperaba obtener gracias a la subida de Colonial en bolsa, reducir el endeudamiento contraído con la ampliación y los asfixiantes gastos financieros que conllevaba.

La operación pasa por los principales brokers del país, pero nadie quiere meterse en eso. Demasiado riesgo. Demasiado apalancamiento y mucho miedo al derrumbe del sector inmobiliario después del 'Catastroc' y ante las claras evidencias del fin de la burbuja. Hasta que por fin alguien se deja tentar por Portillo: Gaesco. No hay cifras oficiales pero, según las fuentes consultadas, el importe nominal de la operación puede superar los 500 millones de euros, en swaps con un precio de ejercicio de entre 2,3 y 2,4 euros por acción de Colonial.

Según estas fuentes, no sólo invierte Portillo, sino también sus socios Nozar y Domingo Díaz de Mera, aunque por importes sustancialmente inferiores. Y también hay una pequeña porción de estos derivados referenciados a Astroc. Las contrapartidas de Gaesco en la operación son Santander, BBVA (aunque con una posición muy pequeña) y un broker británico que cuenta con Chevreaux (Crédit Agricole) para el diseño de los derivados.

El castillo de naipes se derrumba

Pero la cosa sale mal, claro. Como dice S. McCoy, "el peligro de los listos es creerse los más listos". Y Portillo se lo había creído. La cotización de Colonial empieza a caer y además estalla el primer escándalo de Gaesco, cuando reconoce en noviembre un agujero de 40,6 millones de euros por pérdidas originadas por un cliente. Según ha podido saber El Confidencial, dicho cliente es Jordi Pont, un inversor privado en futuros y habitual del parqué de la Bolsa de Barcelona.

Esto pone nerviosas a las entidades que dan contrapartida a Gaesco, que no están dispuestas a 'comerse' las pérdidas de éste. En especial, al banco de Emilio Botín. Nerviosismo que se agudiza con la destitución del consejero delegado de Gaesco, Joan-Francesc Gelonch y la posibilidad de que el agujero sea mucho mayor por culpa precisamente de los swaps de Portillo. Santander habla con Gaesco: "Esto tenemos que arreglarlo, se nos va de las manos". "Es cosa de Portillo, no nuestra", le responden. "Perdona, pero nosotros damos contrapartida a Gaesco, así que vosotros sois los que respondéis. Si tenéis problemas con los clientes, es cosa vuestra", sentencian en la Ciudad Financiera de Boadilla.

El 19 de diciembre, se acaba la paciencia: el Santander decide ejecutar las garantías y vende en masa las acciones de Colonial que respaldan los derivados de los que es contraparte, lo cual provoca el hundimiento de la cotización en los días posteriores y la dimisión de Portillo como presidente de Colonial. La pérdida estimada por las fuentes consultadas, teniendo en cuenta el apalancamiento de estos productos, es de 66 millones de euros.

Con el desplome de la acción, las pérdidas de Portillo se multiplican. No sólo no puede reducir los gastos financieros de su inversión del verano, que sigue llegando puntuales, sino que cada vez debe más dinero porque debe poner garantías adicionales para los swaps. Y lo peor de todo es que, la parte del león, la del broker británico, está pendiente de ejecución. De momento, las pérdidas son ya del 25% de la posición (y eso con el repunte de Colonial desde los mínimos de 1,22 euros hasta los 1,67 de ayer tras los sucesivos rumores de OPA).

Una OPA, por caridad

Con las pérdidas acumuladas y esta espada de Damocles sobre su cabeza, se comprende que Portillo pida 2,4 euros por acción (un céntimo más que el precio de ejercicio de los derivados) al fondo de Dubai supuestamente interesado en lanzar una OPA sobre la inmobiliaria. Está por ver si lo consigue.

De momento, y a la espera de esa OPA salvadora, en Gaesco las cosas están muy mal. Los que conocen a su actual consejero delegado, Tomás Termens, aseguran que está agotado, demacrado y que prácticamente vive en la sede de la entidad. Los accionistas andan a la gresca, tiene el aliento de la CNMV en el cogote y los empleados están completamente desmoralizados. Después de años intentando controlar los descubiertos de 3.000 euros, ahora se encuentran con el tsunami de Portillo que se lleva por delante su labor de toda una vida. ¿Merecía la pena la ganancia potencia para asumir este riesgo? Cualquier empleado del broker lo tiene claro: no.

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domingo, enero 13, 2008

Más pillados en Colonial: Caja Castilla-La Mancha financia a parte de los accionistas del núcleo duro

Carlos Ribagorda/ cotizalia
Foto: Efe


No sólo Luis Portillo y el resto de accionistas del núcleo duro de la compañía tienen un buen lío en Colonial. La bajada de la cotización de la empresa en Bolsa preocupa también en la sede de la Caja Castilla-La Mancha, presidida por Juan Pedro Hernández Moltó. De acuerdo con las fuentes consultadas por este diario, esta entidad manchega es una de las financiadoras de las últimas compras realizadas por Nozar y Domingo Díaz de Mera en Colonial.

Este último ha ido adquiriendo acciones de la empresa tanto a título personal como a través de la sociedad donde participa con otros socios, Global Cartera, hasta alcanzar el 7,2% del capital. Por su parte, Nozar compró en septiembre del año pasado un 0,8% de Colonial por 158 millones de euros y, más recientemente, a principios de diciembre, adquirió la gran parte de lo que Reyal Urbis tenía en la empresa y que finalmente rehusó adquirir José Ramón Carabante. Concretamente, un 4% adicional por otros 225 millones de euros. En total, 383 millones de euros en apenas unos meses.

Según las fuentes consultadas, Caja Castilla-La Mancha, que no ha respondido a la llamada de este diario, ha sido una de las entidades que ha financiado esas compras, tanto de Nozar como de Díaz de Mera. La posterior bajada de la acción, y la imposibilidad de Nozar de hacer frente a los pagos de los créditos, según reconoció la empresa a la CNMV, forzaron a la familia Nozaleda a vender parte de las acciones el viernes 28 de diciembre. Esto es lo que provocó la debacle en Bolsa de ese día de Colonial, lo que forzó la posterior salida del consejo de la compañía de Portillo y del resto de accionistas.

Aclara participaciones ante la CNMV

Además, para acabar de cuadrar el círculo de una situación muy complicada para todos, la entidad manchega es una de las más expuestas a los riesgos del sector inmobiliario. Tiene un porcentaje superior al 10% en Parquesol y en la constructora DHO, y también está presente, entre otras, en Metrovacesa y en Astroc (donde también está Nozar). CCM ha reconocido ante la CNMV que controla el 3,8% de Astroc, así como un 3,5% en Amper. La caja está aclarando sus posiciones en las distintas cotizadas en las que participa en el día de hoy, indicaron fuentes financieras, tras la publicación de esta información.

La situación de la entidad manchega no es fácil porque el Banco de España ha alertado en numerosas ocasiones a bancos y cajas de ahorro sobre la necesidad de limitar su exposición al sector inmobiliario. De acuerdo con las fuentes, Caja Castilla-La Mancha sería una de las señaladas por el gobernador.

Lejos de mejorar, la situación puede empeorar porque tanto Portillo, Díaz de Mera como Nozar tienen más acciones contratadas con derivados. El nuevo presidente de Colonial, Mariano Miguel Velasco, reconoció ayer en rueda de prensa que no podía descartar que se produjeran nuevas ventas masivas de acciones. El más expuesto es Portillo, que reconoció a la CNMV impagos con varias entidades de crédito por valor de 40 millones de euros, situación provocada precisamente por la bajada de la acción de Colonial.

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miércoles, enero 09, 2008

Ya veremos cuánto pierden al final

Vicente Clavero/ publico
Del blog "Con negritas"


El desmoronamiento bursátil de las inmobiliarias es de tal magnitud que invita a echar cuenta de los pelos que sus principales accionistas se han dejado en la gatera de la crisis. Quienes lo han hecho cifran en más de 10.000 millones de euros el quebranto sufrido durante 2007 por esos inversores, entre los que se llevan la palma LUIS PORTILLO y la familia NOZALEDA. El valor de la participación del primero de ellos en Colonial, superior al 40%, mermó en 2.200 millones el pasado ejercicio. A los Nozaleda, además de la debacle de Colonial, donde tenían un 16%, les pilló de lleno la de Astroc (18%), lo redujo en casi 1.700 millones el precio de mercado de sus títulos en ambas compañías.

Estas cantidades, sin duda importantes para los perjudicados, conviene no obstante relativizarlas. Para hacerse una idea de los efectos demoledores que tienen los vaivenes de la bolsa, a veces algo caprichosos, basta fijarse en lo que le está sucediendo a un grupo sobre cuya solvencia existen pocas dudas. Inditex ha retrocedido en el último mes y medio desde los 54 euros por acción al entorno de los 37 porque las previsiones de resultados que presentó a mediados de diciembre, siendo razonables, se quedaron por debajo de lo esperado. Pues bien, ese batacazo, difícil de explicar sólo por la marcha de la empresa, le ha infligido su fundador, AMANCIO ORTEGA, un daño patrimonial del orden de los 6.000 millones; es decir, más de la mitad del perjuicio conjunto de los grandes prebostes del ladrillo.

Éstos en su mayoría, ganaron mucho dinero cuando decidieron sacar parte de sus negocios a bolsa aprovechando los vientos favorables de los que el sector inmobiliario se ha beneficiado en los últimos años. A Renta Corporación (250 millones), Parquesol (300), la denostada Astroc (190) o Realia (900), por citar algunos casos, el debut en el parqué les permitió hacer caja, con el consiguiente beneficio para los propietarios anteriores de los títulos puestos a cotización.

El colchón financiero que entonces lograron debería servirles para amortiguar la caída de ahora. Además, perder, lo que se dice perder, de momento no han perdido. Perderán, en todo caso, los que decidan vender, siempre y cuando no haya nadie dispuesto a pagarles, al menos, lo que sus menguantes participaciones les costaron.

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viernes, enero 04, 2008

Los reyes del ladrillo ‘pierden’ 10.500 millones de euros

Úrsula Guerra/ expansion

El fin del boom de la vivienda, la crisis de Astroc, la falta de liquidez en el mercado y la suspensión de pagos de Llanera han provocado una debacle bursátil en las empresas del sector, sin distinguir entre los diferentes modelos de negocio y el tipo de activos.

Una cifra astronómica: 10.500 millones. Son las pérdidas latentes que acumulan los accionistas de referencia de las inmobiliarias españolas desde enero de 2007.

Los inversores de Colonial –que ayer se desplomó un 13,30%, hasta 1,63 euros por acción, tras estar suspendida un día entero– son los que más pérdidas latentes acumulan desde 2007: unos 4.300 millones.

El 40,6% de Luis Portillo, ex presidente de la inmobiliaria, que estaba valorado hace un año en 3.315 millones, valía ayer 1.082 millones. Nozar, con un 16,35%, ha perdido 899 millones en doce meses. La familia Nozaleda tiene, además, un 17,9% en Astroc. Este paquete, que según el valor de la acción en enero del año pasado costaría 877,14 millones, vale ahora 101,74 millones. La suma asciende a 1.674,4 millones.

Nozar comunicó el miércoles que los bancos le están ejecutando acciones de Colonial que tiene contratadas a través de equity swaps, ya que no cuenta con la liquidez suficiente para poder reponer las garantías que le solicitan las entidades.

La debacle en bolsa de Colonial se debe, en gran medida, al incumplimiento de varios pagos a los que los accionistas que han comprado acciones por medio de derivados financieros o pignorándolas tienen que afrontar para cubrir el descenso del precio de los títulos. La caída de las acciones provoca que los bancos pidan a los accionistas que depositen más dinero como garantía. Si no lo hacen, las entidades venden los títulos en el mercado, lo que provoca una mayor caída del valor de la acción.

La inmobiliaria controlada por Portillo acumula en tres sesiones un descenso del 54%. La caída de ayer actuó como una bola de nieve sobre el resto de inmobiliarias. Martinsa-Fadesa cedió un 8,16%, hasta 14,97 euros; las acciones de Renta Corporación bajaron un 7,27%, hasta 14,67 euros. Por su parte, los títulos de Astroc se dejaron un 5,25% y Parquesol un 3,07%.

Los accionistas que menos pierden son los de Martinsa-Fadesa, Realia y Reyal-Urbis, ya que salieron a cotizar a mediados de año y en diciembre, en el caso de la empresa presidida por Fernando Martín. El valor de la acción del grupo fusionado era ayer de 14,97 euros, cuando Martín pagó 35,7 euros por cada título de Fadesa. Las acciones de Metrovacesa, que ha perdido un 33,59% desde principios del año pasado, se han ido ajustando al entorno del precio de las opas (83) que darán lugar a la escisión de la inmobiliaria en dos pactado entre los principales accionistas. Los Sanahuja han perdido 2.032 millones en un año.

Las causas

¿Por qué las inmobiliarias están sufriendo un año negro? En primer lugar, porque todo lo que sube, baja, afirman los analistas . Además, el fin del boom de la vivienda, que conlleva que la subida de los precios de los pisos se iguale con el IPC y que se reduzca la construcción de casas a la mitad (unas 400.000 anuales), ha provocado que los ingresos por la promoción de viviendas también bajen.

A esto se suma la crisis de Astroc –que aumentó la desconfianza en un sector considerado poco transparente– y la falta de liquidez en los mercados financieros, tras el estallido de las hipotecas subprime en EEUU en agosto, que se ha llevado por delante a Llanera y mantiene en la cuerda floja a Habitat. Todos estos factores se han traducido en pánico en el mercado, lo que ha provocado huídas de las inmobiliarias en bolsa.

Sin embargo, a pesar de que la falta de liquidez afecte a todas, hay que diferenciar entre empresas promotoras y patrimonialistas: aquellas que basan su negocio en la compraventa y alquiler de inmuebles: Colonial, Metrovacesa y Realia. A estas últimas no les afecta el parón residencial.

Además, la valoración de sus activos es mucho más elevada que la del suelo o las promociones, los ingresos que genera este tipo de negocio son recurrentes y no están expuestos a los vaivenes de los ciclos de la vivienda.

Por otro lado, Realia ha vendido un 5% de su filial francesa SIIC de Paris por 35,7 millones a Garber Investments, propiedad del grupo Cerquia, vinculado al empresario Carlos Cercadillo.

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lunes, diciembre 31, 2007

Luis Portillo busca con urgencia un comprador para su 40% en Colonial

J. Sánchez Arce/ expansion

Fondos internacionales del entorno de Joaquín Rivero, presidente de Gecina, se perfilan como la opción más viable para cerrar la crisis del grupo, pese a la interrupción de las negociaciones de fusión entre ambas firmas.

Luis Portillo se ha lanzado a la búsqueda de compradores para su 40,6% en Colonial, después de que en la medianoche del pasado viernes anunciara su renuncia a la presidencia de la inmobiliaria, siendo sustituido de forma interina por el consejero delegado de la compañía, Mariano Miguel Velasco. El nombramiento, de carácter provisional, se ha decidido a la espera de que el consejo de administración designe, a partir de esta semana, a un nuevo presidente que no tendrá carácter ejecutivo.

La renuncia de Portillo, forzada por el resto de accionistas de referencia de la sociedad, tuvo lugar después de que los títulos de la compañía perdieran más de un 24% de su valor el pasado viernes, última sesión bursátil del año, acumulando una caída del 37,7% en dos sesiones y del 62% en todo el ejercicio.

Según el comunicado remitido por la empresa tras concluir el consejo de administración celebrado en la noche del viernes, “han influido en la cotización de la empresa las posiciones vendedoras de las contrapartes de determinados instrumentos financieros suscritos por accionistas de Colonial, hecho que, en todo caso, es ajeno a la situación patrimonial de la empresa”.

El propio Portillo se desprendió entre el 17 y 20 de diciembre de 34,5 millones de títulos de la empresa, operación que, sin embargo, sucede a otras muchas transacciones de compra y venta de paquetes de acciones realizados en los últimos meses por el empresario con el propósito, fallido a la postre, de sostener la cotización de Colonial.

En la sesión del consejo de administración celebrada el viernes, en la que se acordó una reorganización del propio órgano de gobierno de la empresa, Portillo anunció “que se iba con la intención de vender”, según fuentes conocedoras de la reunión.

De esta manera, y según estas fuentes, Portillo podría haber iniciado ya conversaciones con fondos internacionales de inversión que estarían próximos al entorno de Joaquín Rivero, presidente de Gecina, quien, a pesar de haber interrumpido las conversaciones con el empresario sevillano de cara a una posible fusión entre Gecina y Colonial -como adelantó Expansión el 29 de diciembre-, aparece como la opción más tentadora para salvar la crisis de la inmobiliaria, dadas las nuevas circunstancias.

De acuerdo con estas fuentes, la adquisición del paquete accionarial de Portillo por parte de estos fondos serviría de puente de plata a la irrupción del empresario jerezano en Colonial.

Problemas

Esta posible escapatoria al callejón sin salida que supone la situación actual de la inmobiliaria afronta, no obstante, serios obstáculos. El primero es que el comprador potencial se vería obligado a lanzar una oferta pública de adquisición de acciones (opa) por el 100% del capital de Colonial, al superar el umbral del 30% considerado por la legislación española como operación de toma de control. El segundo inconveniente es el precio.

Al cierre bursátil del pasado viernes, el paquete de Portillo está valorado en 1.250 millones de euros y, para el aún presidente de Colonial (el consejo de administración aceptará formalmente su dimisión esta semana), vender a este precio supondría ingresar la mitad que hace dos meses, cuando la acción de Colonial superaba los 3 euros (el viernes cerró a 1,88 euros, lo que supone una capitalización de 3.076 millones). “Portillo ya no sólo tiene que encontrar un comprador, sino también una oferta económica que le satisfaga, lo cual no parece fácil”, señalan fuentes próximas al consejo.

Por último, la posible entrada de Joaquín Rivero afronta un tercer obstáculo, y es que éste está enfrascado actualmente en la solución al problema de la segregación entre Gecina y Metrovacesa, paralizada por el supervisor bursátil francés (AMF), que podría obligarle a lanzar una opa por el 100% de Gecina, ante sus sospechas en torno a una supuesta concertación entre Rivero y su socio Bautista Soler en el capital de Gecina, donde controlan el 33,1% de los títulos. “Si una fusión a dos bandas podría haber resuelto la situación, el panorama cambia con la compra del 40% y la posterior opa sobre Colonial”, explican expertos del sector.

La crisis de Colonial tiene lugar en medio de la vorágine de acontecimientos que azotan negativamente al sector inmobiliario español. La reestructuración de Astroc, la suspensión de pagos de Llanera y las dificultades de Habitat para refinanciar su deuda son las primeras consecuencias de la contracción del mercado residencial español, en un momento en que los bancos, que libran su particular batalla contra la crisis de liquidez originada por el estallido de las hipotecas subprime en Estados Unidos, han cerrado el grifo en los créditos a las empresas. Según los expertos, el parón inmobiliario se prolongará, como mínimo, hasta 2009.

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sábado, diciembre 29, 2007

Portillo, icono de la situación económica

José Enrique Rosendo/ libertaddigital

Hace unos años, en una escuela de negocios presencié una curiosa escena, en la que un empresario metido en los cincuenta levantaba tímidamente la mano para preguntar cuál era el endeudamiento adecuado para un negocio. El profesor se quedó asombrado: depende de cada caso y desde luego el apalancamiento financiero en absoluto es malo para una empresa. Depende, volvió a insistir con una sonrisa helada.

La caída del valor de Inmobiliaria Colonial se viene arrastrando desde abril de este año, después de que los títulos tocaran los seis euros. Pero en las últimas sesiones, el fenómeno ha alcanzado la categoría de hundimiento sin paliativos, de esos que ponen los pelos de punta con toda justicia. No sé si estamos ante otro Astroc (aunque Colonial es muchísimo más grande y por tanto muchísimo más grave lo que pudiera suceder), pero las cosas pintan bastante mal para la empresa que preside Luis Portillo.

De modo que ya tenemos un icono concreto, plástico y de carne, ya tenemos una foto para ilustrar la verdadera situación económica de España, esa que trata de ocultar a toda costa nuestro Gobierno.

La biografía empresarial de Luis Portillo es espectacular. Pasa de ser el gerente de una pequeñísima constructora de Dos Hermanas (Sevilla) a hacerse con sustanciosas obras al calor de los fastos del 92, para sumergirse después en un venturoso anonimato en el que fue acumulando promociones y riquezas como una laboriosa y abnegada hormiga. Hasta que de pronto un día salta al estrellato y adquiere un sustancioso paquete de acciones de Metrovacesa, que luego vende con largas plusvalías para entrar por sorpresa en la antigua Fosforera, transformada por arte de birlibirloque en una inmobiliaria, desde la que con una velocidad inaudita fagocita a Colonial, pega un bocado importante a FCC y sigue sumando inmobiliarias, todo en poco más de año y medio. (Mira que se lo advertí a su abogado, mi afable Valdecantos Lora-Tamayo.)

Diríase que Portillo se convierte, como le bautizó El País en una entrevista exclusiva en su cénit, en una rutilante estrella que se abraza a Manuel Chaves para demostrar que Andalucía tiene buenos empresarios, y que presenta al candidato socialista a la Alcaldía de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, en un acto público en el Club Antares para estupefacción del candidato popular, el buenazo de Antonio Zoido.

Supondrán que la historia de Luis Portillo no es ajena, por descontado, del laboratorio particular de hacedor de empresarios ladrilleros de las cajas de ahorros andaluzas, y en particular de El Monte.

Se cuenta, pero no se ha confirmado, que esa asociación era sustancialmente parásita a favor del empresario de Dos Hermanas (no así con otros, como Díaz de Mera, donde hubo una cooperación real). Y se especula con que eso le cuesta el puesto al ex presidente de El Monte, Bueno Lidón. Ahora, CajaSol parece que trata de enderezar las cosas y me consta que están limpiando balances con una encomiable prudencia y tino. También La Caixa prefirió a Portillo antes que a Joaquín Rivero para venderle la Colonial que presidía, como pago de la entrega pacífica de Repsol, nuestro admirado Alfonso Cortina. Las cajas y la espiral inmobiliaria. He ahí un magnífico tema para una tesis doctoral.

El caso es que Portillo pasó en menos de dieciséis años de administrar una pequeña empresa constructora a disponer de nada menos que el 41% de la segunda inmobiliaria del país, tras Metrovacesa. Un milagro propio de haber sido narrado por Gonzalo de Berceo si no se nos hubiera muerto hace tanto. Y como escenario, al fondo, los dorados años de la promoción inmobiliaria y la abundante (a veces incluso imprudente) generosidad de muchas cajas de ahorros –no todas, desde luego, pero sí la mayoría– que, como no pertenecen teóricamente a nadie, como no son supervisadas por el mercado, como necesitan imperiosamente volúmenes de negocio para sostener sus muchas veces pesadísimas e infladas estructuras centrales, han actuado en el mundo del ladrillo a la voz de más madera que es la guerra. Desde luego, no ha pasado nada en tanto las cosas han ido bien. A partir de agosto pasado, pero especialmente tras el batacazo monumental que estamos presenciando de Colonial, ya veremos si la sangre llega al río, querido y sufrido MAFO.

Portillo ha sido fruto del apalancamiento, de ese misterioso "depende" que nos enseñan en las escuelas de negocio. Pero mientras ha habido cuerda para ir tirando, mientras el valor se ha mantenido por encima de 4 euros (suelo establecido por las entidades a partir del cual las condiciones empeoran notablemente para la inmobiliaria), la cosa no ha tenido más problemas. Ahora Colonial infectará a alguna que otra entidad crediticia, perteneciente a ese sindicato financiero que le ha consentido las numerosas y atrevidas compras del de Dos Hermanas, porque estamos hablando de muchísimo dinero, cientos de miles de millones de las antiguas pesetas.

Pero me temo que Colonial no va a ser la única en este diabólico proceso que iniciamos con el pinchazo del sector inmobiliario. Va a ser, posiblemente, el icono de una época de rutilantes caballeros desplomados de la cúspide con tanta rapidez como la que tuvieron en entronarse. Pero no la última. En el próximo ejercicio veremos cosas duras de digerir, imposible hace no más de un año, pero que servirán para depurar el mercado y fortalecer a aquéllos que han sabido calcular el "depende" de los apalancamientos y de los riesgos, que es, precisamente, la labor de un buen empresario.

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Portillo dimite como presidente de Colonial tras su derrumbe en Bolsa

L. Doncel/ elpais
Madrid


El desplome llega después de la posible salida de dos fondos de inversión

El presidente y principal accionista de Inmobiliaria Colonial, Luis Portillo, presentó ayer su dimisión al consejo de administración de la sociedad, que ayer cedió un 25,4%, para cerrar a 1,88 euros, su mínimo histórico. En sólo dos jornadas la inmobiliaria ha visto cómo se volatilizaba más de un tercio de su valor bursátil, el 37,7%.

En un comunicado enviado anoche a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la empresa explica que su consejo se volverá a reunir próximamente para reorganizar su composición. Se reducirá el número de consejeros y se potenciará el papel de los independientes en relación con los dominicales, además de nombrar a un presidente independiente no ejecutivo. En tanto no se produzca ese nombramiento, el puesto de presidente lo ocupará el consejero delegado, Mariano Miguel.

El hecho relevante enviado al regulador bursátil trata de desligar la pésima evolución en Bolsa de la compañía (es la cotizada del Ibex que más valor perdió en 2007, un 62%) de la deuda acumulada. Sostienen que no supone más del 66,8% de sus activos (que valora en 12.903 millones de euros) y que ni la evolución del negocio ni la situación patrimonial de Colonial justifica el batacazo.

Por el contrario, el consejo de la inmobiliaria, que fue convocado con carácter urgente y estuvo reunido hasta última hora de la tarde, entiende que "han influido las posiciones vendedoras de las contrapartes de determinados instrumentos financieros de cobertura suscritos por accionistas de Colonial".

Fuentes del mercado señalan que en los últimos dos días dos accionistas de la sociedad, el Banco Santander y Credite Agricole Cheuvreux vendieron unos 12 millones de títulos de la sociedad.

También Portillo, primer accionista de la inmobiliaria vapuleada en Bolsa movió entre los pasados días 17 y 20 de diciembre títulos de Colonial por un importe de 34,5 millones de euros , informa Europa Press.

Tras estas operaciones, la participación del sevillano Luis Portillo llega hasta el 40,64% frente al 40,99% anterior, según consta en los registros de la CNMV. En los mismos figura también que el hasta ahora presidente de Colonial tiene una parte de sus acciones de forma indirecta precisamente a través del Santander (equivalente al 1,37% del capital) y dos sociedades de Credite Agricole Cheuvreux (en total el 0,79%).

Portillo cerró las operaciones de compra y venta de títulos entre 2,95 y 3,11 euros por acción, precios muy superiores a los 1,88 euros a los que ayer cerró.Además de Portillo, los principales accionistas son la inmobiliaria Nozar, con un 16,3% del capital y Alicia Koplowitz (8,9%).

El desplome de Colonial tiene una doble lectura. Por una parte, los comentarios sobre las ventas y el aumento de la oferta de títulos tiró los precios. Pero el problema de fondo reside en las dudas sobre las posibilidades de hacer frente a la deuda con la que financió la absorción de las inmobiliarias Inmocaral y Riofisa y la compra del 15% de FCC.

Para costear estas operaciones, Colonial logró un crédito de 7.100 millones de euros, lo que ha disparado la deuda financiera del grupo hasta superar los 9.300 millones.

Todas las inmobiliarias cotizadas han experimentado importantes retrocesos en Bolsa en 2007. Astroc, que ha caído un 78,6%, y Urbas, un 78,6%, son las dos con mayores pérdidas.

Después vienen las constructoras como las otras grandes castigadas del Ibex. Tras Colonial, la que más ha retrocedido en 2007, el segundo puesto por la cola lo obtiene Sacyr-Vallehermoso, que ha perdido más del 40%. Ferrovial y FCC ocupan el cuarto y quinto lugar respectivamente.

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lunes, diciembre 17, 2007

Francia, implacable contra los “rastreros” inmobiliarios españoles

Fátima Martín/ cotizalia

La huida hacia delante en la que están inmersas las inmobiliarias españolas traspasa nuestras fronteras y se instala en Francia, que se muestra implacable contra los señores del ladrillo españoles, cuyos movimientos son calificados de "rastreros" en la prensa del país vecino. A la acusación de concertación entre Joaquín Rivero y Bautista Soler por parte de la AMF, el regulador bursátil galo, que les obliga a lanzar una OPA por el cien por cien de Gecina, le ha seguido el anuncio de una eventual fusión con Colonial, movimiento según el cual Luis Portillo aparece [de nuevo] como un oportuno caballero blanco de Rivero para la prensa francesa. Todo esto sucede en un momento especialmente convulso para el sector en España.

La operación Gecina-Colonial, que daría lugar a la segunda inmobiliaria europea, “ofrece una puerta de salida ideal para Rivero y Soler en Gecina”, pues les evitaría lanzar una OPA por la totalidad de la foncière. Asimismo, “constituiría una excelente opción para Colonial, que ante la fuerte ralentización del mercado inmobiliario español, podría aprovechar para continuar su diversificación fuera de sus fronteras y reequilibrar su balance”, informaba literalmente Dow Jones News Wire el pasado viernes.

La AMF determinó que los dos empresarios españoles han pactado el 42,7% de Gecina a través de una oferta pública de recompra de acciones que la compañía gala ha lanzado sobre sus propios títulos. Esto, en virtud a la ley bursátil francesa, les obliga a lanzar una OPA sobre la totalidad del capital. Esta recompra es una de las múltiples etapas de un proceso complejo encaminado a separar la filial francesa de su matriz Metrovacesa, con la que está en conflicto.

Pero la decisión de la AMF coloca a Rivero y Soler en una situación difícil: lanzar una OPA sobre la totalidad de Gecina o encontrar un medio de colocarse por debajo de un tercio del capital –sea modificando las condiciones de la escisión con Metrovacesa, sea aliándose con otro accionista para diluir su participación en la patrimonialista gala-.

Frente al elevado coste de una OPA sobre Gecina y de la revisión de las condiciones de la escisión, los dos hombres de negocios parecen haber elegido una tercera vía: una eventual fusión con Colonial. “Comprar a los minoritarios de Gecina costaría cerca de 2.000 millones de euros a Rivero y Soler, una suma que difícilmente se pueden procurar dadas las actuales condiciones de la crisis de los mercados de crédito. Una renegociación de las condiciones de la escisión conduciría a los dos hombres a desembolsar más de 600 millones de euros de indemnización a la familia Sanahuja”, destacan los analistas galos.

‘Tomas de posición rastreras’ de los españoles en Francia


La simbiosis también tendría sentido para Colonial, que se haría con nuevos activos inmobiliarios en Francia, “un mercado mucho menos castigado por la ralentización inmobiliaria que sufre actualmente España”. Colonial ya puso un pie en Francia comprando en 2005 la Société Foncière Lyonnaise, que representó en el tercer trimestre el 57% de los alquileres de oficinas del grupo español.

Los dos grupos tienen casi el mismo peso en términos de activos, en torno a 12.000 millones de euros, pero la capitalización bursátil de Gecina es sensiblemente superior a la de Colonial, con 7.300 millones de euros frente a los 5.100 del español. “La operación permitiría a Colonial, que está fuertemente endeudada, reequilibrar su balance”. Un acercamiento con Gecina podría hacer pasar el ratio de deuda sobre el valor de sus activos al 50-55% para la nueva entidad frente al 68,5% del tercer trimestre. Gecina tiene un ratio de deuda sobre el valor de sus activos sólo del 33,5%.

“La decisión de la AMF del jueves sobre un posible pacto entre Rivero y Soler es simbólica. Es la segunda vez desde principios de año que el regulador galo concluye la existencia de una acción concertada que, como en el primer caso, implica a un grupo español”, añade Dow Jones. Se refiere al affaire entre Eiffage y Sacyr, al que la CNMV gala acusó de haber actuado en concierto con otros accionistas españoles para tomar el control del grupo de construcción y de concesiones francés. Curiosamente, la noticia recuerda que “entre los 89 accionistas sospechosos de haber actuado en concertación con Sacyr en Eiffage, encontramos Inversiones Portival, el holding de Luis Portillo, accionista mayoritario de Colonial y con participación en tres filiales de Metrovacesa como son Geciter, Hotel d’Alba y SCI Capulines. “Estos dos casos ilustran la determinación del gendarme de la Bolsa para luchar contra tomas de posición rastreras”, espeta.

No es la primera vez que Luis Portillo ejerce de caballero blanco de Joaquín Rivero. Fue en el año 2003, cuando los italianos Caltagirone y Marchini lanzaron una OPA sobre Metrovacesa. En aquella ocasión, el tándem Rivero-Portillo apostó a caballo ganador. Pero en ésta, juegan en terreno hostil: en la France de Sarkozy.

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viernes, noviembre 30, 2007

Motín contra Portillo

Carlos Ribagorda/ cotizalia

Malos tiempos para Luis Portillo, presidente de Colonial. El empresario andaluz está perdiendo el crédito que se ganó con su rápida ascensión a los olimpos del empresariado español al ponerse al frente de una de las inmobiliarias más importantes de Europa y sentarse en el consejo de FCC, tiene un 15%, junto a una de las personas más ricas del país, Esther Koplwitz.

Según las fuentes consultadas, el primer sitio donde Portillo ha perdido fuerza es dentro de Colonial. La decisión conocida ayer de venderle a uno de los accionistas, Aurelio González (5,4%), un 0,6% de sus propias acciones a 3 euros por título, más de un 7% por debajo de su valor de mercado, es una prueba más.

“Aurelio González es uno de los accionistas más críticos con Portillo y su ambiciosa expansión internacional y nacional. Él y Domingo Díaz de Mera no están muy contentos con la gestión”, explican fuentes conocedoras de la situación. Además, tanto uno como otro, compraron a más de cinco euros y están perdiendo mucho dinero.

No son los únicos. El resto de grandes accionistas que forman parte de la inmobiliaria tampoco están sacando tajada de su inversión y no han seguido las últimas instrucciones de Portillo. Como publicó este periódico, tanto Alicia Koplowitz (9%), José Ramón Carabante, que tiene un 4,18% y un compromiso de compra antes del 16 de diciembre del 6,4% de Reyal a cuatro euros por acción, y Nozar (12,3%), han hecho caso omiso a las peticiones del andaluz de que compren acciones de la inmobiliaria para sostener la cotización del valor en Bolsa.

Incluso en la empresa ya se empieza a hablar de que Portillo podría seguir los pasos de Enrique Bañuelos, fundador de Astroc. “Tienen dos carreras muy parecidas: salieron de la nada, crecieron muy rápido… y los dos empezaron a vender acciones a sus socios a un precio menor del que cotizaba en Bolsa”, aseguran fuentes internas.

Movimiento defensivo

Otras fuentes financieras interpretan el movimiento de ayer, junto a la decisión de elevar la autocartera dos puntos hasta el 4,37%, como un movimiento defensivo de Portillo ante posibles movimientos corporativos. Estas fuentes señalan a los bancos acreedores de Colonial, Calyon, Eurohypo, Goldman Sachs y Royal Bank of Scotland, que le obligaron a refinanciar la deuda de casi 7.000 millones de euros que pidió para comprar Colonial, Riofisa y FCC, como actores de ese movimiento corporativo.

Se le acumulan los problemas a Portillo. Deuda desmesurada, importantes pérdidas en su inversión en FCC, accionistas en contra por la gestión de la inmobiliaria… Y la acción que sigue sin remontar el vuelo. Pese a las continuas compras del propio empresario andaluz, la acción de Colonial sigue su caída en picado y ya está muy lejos de la barrera de los cuatro euros. Ayer cerró a 3,22 euros y capitaliza poco más de 2.500 millones de euros.

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martes, noviembre 06, 2007

Portillo invierte 4,85 millones más en Colonial y ya posee una participación del 40,67%

EP/ cincodias
Madrid


De esta forma, Portillo sigue consolidando su posición de primer accionista de Colonial, empresa que a su vez es segundo socio de referencia de FCC y que actualmente ultima su fusión con Riofisa.

Luis Portillo ha elevado hasta el 40,67% su participación de primer accionista en Colonial tras comprar acciones representativas del 0,086% de su capital social por un importe de 4,85 millones de euros.

Entre el resto de principales accionistas de Colonial destacan la también inmobiliaria Nozar, con un 12,3% del capital, Alicia Koplowitz (8,91%), el empresario inmobiliario Aurelio González (5,2%), y José Ramón Carabante, con un 4,18%.

La participación total de Portillo en Colonial, entre directa e indirecta, suma un total de 665,60 millones de acciones, valoradas en unos 2.196 millones de euros en función de los actuales precios de mercado.

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