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martes, febrero 05, 2008

La locura de Portillo, la ruina de Gaesco

Eduardo Segovia/ cotizalia

Es un secreto a voces en Barcelona. La desesperada situación en que se encuentra Gaesco tiene detrás un nombre propio no menos desesperado: Luis Portillo. El hombre que se creyó invencible apostó demasiado fuerte este verano y perdió. Y arrastra en su caída a quien le facilitó esa apuesta, un broker que se dejó llevar por el brillo de una suculenta ganancia en una sola tacada y no midió los riesgos; una firma histórica de la bolsa española que ahora está al borde del abismo.

Los destinos de Portillo y Gaesco están unidos inextricablemente. Cada día que baja Colonial, Gaesco vale menos. De hecho, ése es el factor determinante para fijar el precio en el proceso de venta en el que se encuentra la entidad. Del tamaño final del agujero provocado por las posiciones de Portillo, dependerá la cifra definitiva, según han confirmado a El Confidencial distintas fuentes conocedoras de la situación.

Todo comenzó este verano, cuando el entonces presidente de Colonial invierte 314 millones de euros en la ampliación de capital para pagar la compra de Riofisa a precio de oro. Una compra financiada a base de deuda con la garantía de las propias acciones, como es habitual en él y en la mayoría de los inmobiliarios españoles. Entonces, se le ocurre una idea genial, o eso cree él. Se trata de apalancarse todavía más mediante derivados (equity swaps) y, con la ganancia que esperaba obtener gracias a la subida de Colonial en bolsa, reducir el endeudamiento contraído con la ampliación y los asfixiantes gastos financieros que conllevaba.

La operación pasa por los principales brokers del país, pero nadie quiere meterse en eso. Demasiado riesgo. Demasiado apalancamiento y mucho miedo al derrumbe del sector inmobiliario después del 'Catastroc' y ante las claras evidencias del fin de la burbuja. Hasta que por fin alguien se deja tentar por Portillo: Gaesco. No hay cifras oficiales pero, según las fuentes consultadas, el importe nominal de la operación puede superar los 500 millones de euros, en swaps con un precio de ejercicio de entre 2,3 y 2,4 euros por acción de Colonial.

Según estas fuentes, no sólo invierte Portillo, sino también sus socios Nozar y Domingo Díaz de Mera, aunque por importes sustancialmente inferiores. Y también hay una pequeña porción de estos derivados referenciados a Astroc. Las contrapartidas de Gaesco en la operación son Santander, BBVA (aunque con una posición muy pequeña) y un broker británico que cuenta con Chevreaux (Crédit Agricole) para el diseño de los derivados.

El castillo de naipes se derrumba

Pero la cosa sale mal, claro. Como dice S. McCoy, "el peligro de los listos es creerse los más listos". Y Portillo se lo había creído. La cotización de Colonial empieza a caer y además estalla el primer escándalo de Gaesco, cuando reconoce en noviembre un agujero de 40,6 millones de euros por pérdidas originadas por un cliente. Según ha podido saber El Confidencial, dicho cliente es Jordi Pont, un inversor privado en futuros y habitual del parqué de la Bolsa de Barcelona.

Esto pone nerviosas a las entidades que dan contrapartida a Gaesco, que no están dispuestas a 'comerse' las pérdidas de éste. En especial, al banco de Emilio Botín. Nerviosismo que se agudiza con la destitución del consejero delegado de Gaesco, Joan-Francesc Gelonch y la posibilidad de que el agujero sea mucho mayor por culpa precisamente de los swaps de Portillo. Santander habla con Gaesco: "Esto tenemos que arreglarlo, se nos va de las manos". "Es cosa de Portillo, no nuestra", le responden. "Perdona, pero nosotros damos contrapartida a Gaesco, así que vosotros sois los que respondéis. Si tenéis problemas con los clientes, es cosa vuestra", sentencian en la Ciudad Financiera de Boadilla.

El 19 de diciembre, se acaba la paciencia: el Santander decide ejecutar las garantías y vende en masa las acciones de Colonial que respaldan los derivados de los que es contraparte, lo cual provoca el hundimiento de la cotización en los días posteriores y la dimisión de Portillo como presidente de Colonial. La pérdida estimada por las fuentes consultadas, teniendo en cuenta el apalancamiento de estos productos, es de 66 millones de euros.

Con el desplome de la acción, las pérdidas de Portillo se multiplican. No sólo no puede reducir los gastos financieros de su inversión del verano, que sigue llegando puntuales, sino que cada vez debe más dinero porque debe poner garantías adicionales para los swaps. Y lo peor de todo es que, la parte del león, la del broker británico, está pendiente de ejecución. De momento, las pérdidas son ya del 25% de la posición (y eso con el repunte de Colonial desde los mínimos de 1,22 euros hasta los 1,67 de ayer tras los sucesivos rumores de OPA).

Una OPA, por caridad

Con las pérdidas acumuladas y esta espada de Damocles sobre su cabeza, se comprende que Portillo pida 2,4 euros por acción (un céntimo más que el precio de ejercicio de los derivados) al fondo de Dubai supuestamente interesado en lanzar una OPA sobre la inmobiliaria. Está por ver si lo consigue.

De momento, y a la espera de esa OPA salvadora, en Gaesco las cosas están muy mal. Los que conocen a su actual consejero delegado, Tomás Termens, aseguran que está agotado, demacrado y que prácticamente vive en la sede de la entidad. Los accionistas andan a la gresca, tiene el aliento de la CNMV en el cogote y los empleados están completamente desmoralizados. Después de años intentando controlar los descubiertos de 3.000 euros, ahora se encuentran con el tsunami de Portillo que se lleva por delante su labor de toda una vida. ¿Merecía la pena la ganancia potencia para asumir este riesgo? Cualquier empleado del broker lo tiene claro: no.

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martes, enero 22, 2008

La venta de Riofisa lanza a Caixa Catalunya que eleva un 39,5 por ciento su beneficio en 2007

EP/ libertaddigital

Caixa Catalunya obtuvo un beneficio neto consolidado de 487,9 millones de euros en 2007, lo que supone un crecimiento del 39,5 por ciento respecto al ejercicio anterior, en buena parte por las plusvalías obtenidas gracias a la venta de la inmobiliaria Riofisa -que sumaron un total de 305 millones de euros-, según anunció este lunes el director general de la caja de ahorros catalana, Josep Maria Loza.

Sin esta operación y otros extraordinarios, el beneficio recurrente de la entidad en 2007 fue de 314,9 millones, un 9,3 por ciento más. Loza atribuyó los resultados globales al "dinamismo del negocio comercial, la expansión territorial y el resultado de las operaciones financieras".

Por partidas, el director general destacó la evolución del margen de intermediación, que creció un 24,5 por ciento, debido en gran parte al aumento del 14,5 por ciento en la operatoria financiera, la mejora del equilibrio entre ingresos y gastos financieros y el incremento del 19,7 por ciento de la aportación de dividendos, expuso Loza.

El margen básico ascendió a 1.188,8 millones, un 17,5 por ciento más, con un crecimiento de las comisiones netas del 7,6 por ciento. El margen ordinario alcanzó los 1.247 millones, un 5,4 por ciento más, impulsado sobre todo por la actividad de seguros, que creció un 37,2 por ciento, hasta los 66,5 millones antes de impuestos.

Por el contrario, el margen de explotación bajó un 4,4 por ciento debido a la menor aportación de la inmobiliaria Procam (con 42,2 millones de resultado antes de impuestos, un 56,1 por ciento menos) y a la ausencia de plusvalías extraordinarias en las operaciones financieras --en 2006 hubo plusvalía de Retevisión Móvil--.

El volumen de negocio creció un 14,7 por ciento, hasta los 108.374 millones de euros, de los que 56.095 millones pertenecían a recursos de clientes gestionados (+12,3 por ciento y un 51,8 por ciento del total) y 52.279 millones a créditos a clientes (+17,5 por ciento y un 48,2 por ciento del total).

Los recursos de clientes gestionados siguen teniendo como máxima partida de ahorro del balance los depósitos a clientes que, con un saldo de 26.264 millones, crecieron un 6,3 por ciento. Con todo, el crecimiento en recursos se concentró en el capítulo de débitos representados por valores negociables, que aumentaron un 27,2 por ciento, gracias a las emisiones de pagarés, de cédulas hipotecarias y de bonos y obligaciones.

Entre las modalidades externas que, en conjunto, constituyeron un 10,1 por ciento del total de recursos de clientes, sobresalió la evolución de los planes de pensiones, que aumentaron un 6,5 por ciento.

En el ámbito de créditos, destacó el crecimiento del crédito con garantía real, que avanzó un 15,6 por ciento, si bien tendió a moderarse a medida que avanzó el año. El capítulo de préstamos personales y cuentas de crédito resultó el más dinámico, con un avance del 29,7 por ciento, gracias a la evolución positiva de los productos de financiación destinados al segmento empresarial. El crédito comercial creció un 9,1 por ciento y la financiación al sector público un 15,3 por ciento.

Incremento de dotaciones

Caixa Catalunya añadió a las dotaciones 100 millones procedentes de los resultados obtenidos de la venta de Riofisa, explicó el director general, que destacó que se trata de una aportación que la entidad ha realizado de forma voluntaria en previsión de las dificultades que puedan surgir en 2008 debido a la desaceleración de la economía.

Loza expuso que 2008 será un año de "preocupaciones para el sector financiero" pero sin punto de comparación con la crisis de 1993, cuando la morosidad superó el 6 por ciento (ahora es de alrededor del 1 por ciento), los intereses hipotecarios llegaron al 14 por ciento (ahora rondan el 5 por ciento), la construcción destruía puestos de trabajo (ahora reduce pero no destruye) y el PIB descendía un 1 por ciento (en Catalunya crecerá entre el 2,5 por ciento y el 3 por ciento en 2008).

Auguró que "puede ser que la morosidad se duplique hasta el 2 por ciento en 2008 pero no pasaría nada", y explicó que la morosidad irrecuperable "es insignificante", de alrededor del 0,10 por ciento, por lo que hay que evitar el "dramatismo".

Sobre la crisis de liquidez internacional, reconoció que las entidades financieras, empezando por las grandes, han iniciado una campaña para captar ahorros ofreciendo intereses por depósitos más elevados que los de los últimos tiempos.

Respecto a las posibles fusiones entre cajas de ahorros catalanas, defendió que no tienen por qué darse, aunque "puede ser que algún día pase", pero no "a corto plazo".

La caja de ahorros finalizó 2007 con 1.192 oficinas, tras 155 aperturas durante el año, y contrató a más de 1.000 empleados. Actualmente, el 37 por ciento de las sucursales se encuentran fuera de Catalunya, pero de momento no tiene planes de aperturas en el exterior, dijo Loza.

La Obra Social de Caixa Catalunya invirtió 79,8 millones en 2007, un 16 por ciento más, repartidos mayoritariamente entre las fundaciones Caixa Catalunya, Territori y Paisatge, Un Sol Món y Viure i Conviure.

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