Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

jueves, octubre 01, 2009

Pedro Solbes: 'Han hecho las cosas que yo no quería hacer'












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lunes, septiembre 22, 2008

San Mercado contra el Imperio del Mal

Jesús Cacho/ cotizalia

“Este Paulson me parece un tío cojonudo”. Quien así se manifestaba, hace apenas 24 horas, es un economista español de pura cepa y más de derechas que el caballo de Santiago, encantado con la orgía intervencionista desplegada por la Administración Bush. El mundo al revés. Mientras la progresía patria despotrica contra la intervención del Estado en la economía, porque es USA, claro está, y es el malvado Bush, la derechona bate palmas entusiasmada. El fin del paradigma y al cubo de la basura las teorías económicas que acompañaron nuestros años mozos. Todo patas arriba. “Ni un minuto más podíamos seguir con esta incertidumbre en los mercados”, decía, en rueda de prensa, el secretario del Tesoro de USA. ¿Y eso cuánto va a costar?, preguntaba un emocionado periodista. “Cientos de miles de millones de dólares”, respondía rotundo. Sin especificar. Sin cálculo posible. Cientos de miles. “Este es un gran sacrificio para el taxpayer americano”, aclaraba el mister, “pero la alternativa era infinitamente peor para ese taxpayer”.

¿Cómo puede ser que un entramado financiero y bancario, sometido a todo tipo de controles, inspecciones, auditorias, agencias de rating, medios de comunicación, etc., haya devenido en este gran fiasco? ¿Qué ha pasado aquí? “Se ha demostrado que el sistema regulatorio estaba obsoleto, lo que ha hecho posible estas irregularidades”, responden en la Reserva Federal. El controlado caminando siempre por delante del controlador. El delincuente, siempre por delante de la ley. “Y yo les garantizo que esto no va a volver a pasar”, remacha Paulson, ex Goldman Sachs, y una carcajada universal recorre las cuatro esquinas del planeta. ¿Será capaz el trío Bush, Bernanke y Paulson de acabar con los sueldos astronómicos, las indemnizaciones millonarias y los bonus escandalosos que se reparte un ramillete de CEO’s?

Un puñado de altos ejecutivos, seguramente no más de 50 personas al frente de la gran banca comercial y de negocios, hace y deshace a su antojo, poseídos de esa “fatal arrogancia” de la que hablaba Hayek, con la vista puesta en el enriquecimiento ilimitado. Tras asegurar que llamar “economía de mercado” al sistema en el que vivimos carece de sentido, J. K. Galbraith (La economía del fraude inocente) prefiere bautizarlo como sistema corporativo: “Que nadie lo dude: en cualquier empresa suficientemente grande, los accionistas, esto es, los propietarios, y sus supuestos representantes, los miembros del consejo de administración, están subordinados por completo a la dirección. Aunque parezca que es el propietario quien detenta la autoridad, este no tiene en realidad ningún poder. Una vez más estamos ante un fraude aceptado”.

Lo advirtió el ex ministro francés Raymond Barre, un liberal de tomo y lomo: “el sistema financiero internacional no cuenta con medios institucionales propios para enfrentar los desafíos de la globalización y la apertura general de los mercados”. En la misma línea se expresó Butros Ghali, ex secretario general de la ONU: “la realidad del poder mundial escapa totalmente del control del Estado. La globalización implica el surgimiento de nuevos poderes que trascienden las estructuras estáticas”. Frente a ese ramillete de avariciosos chairman dispuestos a empaquetar hipotecas basura y venderlas por el ancho mundo contaminando el sistema financiero internacional para poder cobrar sus bonus, el ciudadano, el simple consumidor, está inerme, víctima de una avalancha de noticias que, en la aldea global, le impide saber cuándo y cómo llegará esa próxima recesión que le pondrá en el paro. Lo dijo nuestro Gracián: “Vívese lo más de información, es lo menos lo que vemos: vivimos de fe ajena. Es el oído puerta segunda de la verdad y principal de la mentira”.

Decía también Gracián que “la Verdad siempre llega la última y tarde, cojeando, con el Tiempo...”. Los mercados han reaccionado con una euforia desmedida a la operación rescate de Bush & Co., mientras San Mercado se bate en retirada, víctima del avance imparable del Imperio del Mal, el intervencionismo del Gobierno americano. “Los bancos centrales, el propio Tesoro USA, son monopolios públicos gestionados por políticos dispuestos a seguir echando leña al fuego a base de inyectar liquidez”, asegura un irreductible liberal madrileño. “El intervencionismo de los poderes públicos ha demostrado hasta la saciedad su ineficacia. El ajuste, la purga a tanto exceso, tendrá que hacerla el mercado y eso significa, en USA y en España, liquidación de activos, fusiones y adquisiciones y quiebras. San Mercado no está muerto”.

Expectación y silencio

Los españoles hemos contemplado esta semana el incendio americano como espectadores dispuestos a asistir en primera fila y copa en mano a la mejor demostración de fuegos artificiales del mundo. Aunque aquí todavía no ha pasado nada, que las cifras de paro son apenas un aperitivo de lo por venir, el derrumbe de los mercados ha provocado en España un silencio sepulcral. Nadie se mueve. Miedo a flor de piel. Salvo Botín, dispuesto a pescar en río revuelto, todo el mundo ha echado la cancela y se ha escondido. Desde el poder político al económico. Callado está Francisco González (FG), presidente de un banco que podría aprovechar la coyuntura para pegar el gran salto adelante. El jueves noche, en plena vorágine, FG, César Alierta y Manuel Pizarro cenaban en el madrileño ‘Qüenco de Pepa’. Tres íntimos amigos del Gobierno Aznar, tres derivas distintas bajo el sol de Zapatero: el resistente, el complaciente, y el devorado por los leones de la vil política.

Casi al lado, José Manuel Entrecanales compartía mesa con varios miembros de su familia. He ahí un simpatizante del zetapismo, que ha multiplicado su fortuna a la sombra de este Gobierno. “He hecho yo más dinero en un año que toda mi familia en cien”. Prototipo del empresario español florecido en la orgía de dinero abundante y barato que ha presidido el quinquenio. Hoy Acciona arrastra una deuda neta de casi 18.000 millones, con unos recursos propios de 3.400 y unos beneficios semestrales de 318. Imposible no ya amortizar aquella deuda, sino refinanciarla, con un mercado de crédito más cerrado a cal y canto que nunca como consecuencia de los dramáticos sucesos de esta semana. No queda más remedio de vender activos a toda prisa e implorar la comprensión de los acreedores bancarios. Pero Acciona no es la única, ni siquiera la que está en peor situación.

El denominado sector del ladrillo reúne en sí mismo todos los síntomas del cáncer que amenaza nuestro futuro. El sector financiero español en su conjunto tiene prestado alrededor de 1,8 billones de euros, de los cuales 1,1 lo han sido al ladrillo (600.000 millones en forma de hipotecas; 320.000 a promotores, y 180.000 a construcción y rehabilitación). Nadie conoce la dimensión real de la morosidad latente en estos 1,1 billones, pero todo el mundo teme que puede poner en peligro la solvencia del sistema. Y la bomba nuclear: a aquellos 1,8 billones hay que añadir los 900.000 millones que bancos y cajas deben al exterior, de los cuales hay que pagar o refinanciar unos 90.000 al año. Unos y otras han prestado a largo financiando a corto, y desde luego no con los depósitos de sus clientes. Para hacer frente a tamaño reto, el sistema de cajas y bancos cuenta con recursos propios totales de 168.000 millones de euros. Echen cuentas.

Las cifras anteriores tienen su respaldo teórico: no es posible que un país mantenga de manera indefinida tasas de crecimiento del crédito muy superiores al de su PIB nominal, porque eso quiere decir que no hay actividad real que respalde ese crecimiento del crédito. Cuando eso ocurre es señal de que se están financiando vía deuda actividades meramente especulativas (compraventa de activos financieros y reales), por un lado, y aumentos del poder adquisitivo no respaldados por la actividad real -la economía productiva-, por otro. Durante años hemos comprado los Mercedes y BMW alemanes con el dinero que ahorraban los propios alemanes y nos prestaban los bancos y cajas alemanes. Llega el momento de pagar la fiesta. Gran parte de esos créditos devendrán insolventes en el futuro, generando pérdidas en las cuentas de resultados y dañando seriamente la solvencia de las entidades financieras.

La tasa de morosidad se situó en julio en el 2,2%, elevando la cifra total de impagados a 40.840 millones de euros. Ese mes, bancos y cajas vieron cómo sus clientes dejaban de pagarles 9.620 millones. Si tenemos en cuenta que en agosto habrá ocurrido lo mismo, y previsiblemente también en septiembre, e incluso más, y si por otro lado reparamos en que las reservas acumuladas (provisiones genéricas, riesgos país y demás) se elevan a unos 47.000 millones y los beneficios anuales del sistema (imputables a la actividad en España) alcanzaron en 2007 unos 17.000 millones, llegamos a la demoledora conclusión que antes de fin de año, siendo muy generosos, la morosidad se habrá comido provisiones y beneficios del sistema financiero entero.

Lo peor para el pequeño y mediano empresario quizá sea el cerrojazo que está sufriendo el descuento en ventanilla de papel comercial, letras a 60 y 90 días con las que se financia una maraña de empresas auxiliares de la construcción, entre otras, y que en algún momento tendrán que dejar de pagar a su gente. Ante semejante panorama, los responsables de la cosa (Solbes, MAFO y por ahí) han dicho dos cosas que demuestras el talento que les adorna: que la crisis financiera no iba con nosotros (¡el país más endeudado del Planeta!), por un lado, y que tranquilos, porque tenemos el sistema financiero más sólido del mundo (¡el 52% del cual está en manos de políticos locales y autonómicos!), por otro. Zapatero ha dicho más: ha engolado la voz, como en las grandes ocasiones, dispuesto a transmitir al mundo la verdad revelada: ¡han sido los yanquis...! Y se ha ido a dormir.

Y si es cierto que tenemos el Gobierno peor pertrechado para hacer frente a la crisis que se nos viene encima, con un good for nothing por presidente cuya legitimidad democrática es solo comparable a su incapacidad técnica para hacer frente a situación tan comprometida, no lo es menos que contamos también con la clase empresarial más gregaria del occidente cristiano. El presidente de los empresarios ha dicho que no estaría de más poner el mercado entre corchetes por un rato. ¿Cuánto rato? Tal vez el suficiente como para que Moncloa le arregle sus problemas. La CEOE debería probar con Gaspar Llamazares. Y el Círculo de Empresarios, lo más liberal del lugar, se hace arropar por el ministro Sebastián para presentar su más significado acto anual. Tranquilo Popper: en España, el poder económico siempre será gregario del político. Lo poco que quedaba de sociedad civil se pone de rodillas ante el poder político, se tienta la cartera y, como el indio de la pradera, pega al oído al suelo esperando percibir el galope del BOE que viene raudo y dispuesto a echar una mano. Átense los machos, españolitos que están el mundo: esta ronda la van a pagar ustedes.

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miércoles, septiembre 17, 2008

El derrumbe financiero que vino de los 'ninjas'

Agustí Sala/ elperiodico
Barcelona


Primer acto. Prima la alegría. La economía crecía desde que comenzó esta década con la vivienda como motor. Tras la crisis de internet en el 2000, el capital se fijó en el inmobiliario. Lo facilitaban unos intereses que abarataron el endeudamiento para invertir en ladrillo hasta cotas inéditas. Pero la banca quería más ingresos. Por eso en EEUU, vio en los ninjas --no income, no job, no assests, personas sin ingresos, ni trabajo ni activos--, una fuente de préstamos más caros, pero más con más riesgo --subprimes---. La bonanza y el potencial de subida del ladrillo narcotizaron a una banca que prestó por encima del valor de las casas.

Como recuerda el financiero George Soros en su último libro El nuevo paradigma de los mercados financieros, "cuando se espera que el valor de la vivienda crezca más que el coste de tomar prestado, es lógico comprar más inmuebles de los que uno va a ocupar". Hasta el más común de los mortales compró para alquilar o vender. El crédito carecía de límite porque los bancos obtenían fondos de la sus colegas extranjeros --también en España--.

Segundo acto. Crece la euforia. La banca de inversión, los Lehman y demás, se las ingeniaron para limpiar los balances de los prestamistas para que el negocio siguiera rodando. Trocearon y empaquetaron los derechos de cobro de los bancos en títulos negociables avalados por las agencias que certifican la solvencia del emisor (Moodys y otros). A su vez crearon sociedades, calificadas por esas agencias, para extraer el riesgo de sus cuentas. En el 2006, ese negocio supuso gran parte de sus ingresos. Nacían activos sobre activos de activos... hasta que su valor superó el de toda la riqueza de EEUU.

De Idaho a Sabadell

A veces con la garantía de aseguradoras u otras entidades, el papel se transfirió a los bancos a pie de calle o fondos de inversión, deseosos de dar rendimientos altos. Una parte de la hipoteca de un ciudadano de Idaho estaba ya oculta en un rincón de un fondo de inversión de un señor de Sabadell. "El problema es que llegó un punto en que no se sabía qué había debajo del papel", dice un analista.

Tercer acto. Llega la crisis. Con el paro y la caída inmobiliaria, muchos hipotecados vieron en EEUU que el préstamo costaba más que la casa ¿Solución? Como que allí solo se responde con la vivienda --en España se puede embargar el salario y otros bienes--, dejaron de pagar.

El castillo de naipes se desmoronó. Los ninjas, los más débiles del sistema, y la caída del ladrillo dinamitaron la arquitectura diseñada en Wall Street y estalló la gran crisis. Los derechos de cobro que sustentaban los títulos negociables se esfumaron. Nadie los quería. La banca de inversión tuvo que absorberlos y aflorar enormes pérdidas. Los otros bancos, recelosos unos de otros al desconocer la magnitud de la tragedia, dejaron de prestar para desespero de Colonial, Astroc y otras empresas que trabajan con el endeudamiento. Según el FMI, esta crisis puede costar un billón de dólares --toda la riqueza que se genera en España en un año--. Una mínima parte le toca al señor de Sabadell.

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lunes, junio 09, 2008

Muhammad Yunus: «Los responsables de la crisis «subprime» están ahora jugando al golf»

Mario Sánchez Guillén/ abc
Madrid


Muhammad Yunus llegó a Madrid para hablar ante grandes ejecutivos de su concepto de banca como negocio social, y atendió a ABC en ExpoManagement 2008, evento organizado por HSM.

-Usted ha demostrado que es posible ganar dinero y ayudar a la gente a la vez a través de su Grameen Bank. Cuéntenos cómo funciona.

-Nuestro banco sólo presta dinero a la gente pobre, y particularmente a las mujeres pobres. Empezó hace ya muchos años, en 1976, y su filosofía es que se focaliza en los pobres y hace prestamos sin garantías y sin cláusulas jurídicas. Es una banca basada en la confianza, que presta dinero para que la gente pueda tener iniciativas y ganar recursos. Además, el banco lo poseen los clientes. De esta forma, nuestro banco es un negocio social, no una oportunidad para hacer dinero sino para ayudar a la gente.

-¿Pero su banco en la actualidad gana dinero?

-Claro, porque ese dinero vuelve a sus clientes.

-¿Cree que este tipo de negocio tendría sentido en occidente?

-Es un tema interesante. Muy poca gente en el mundo puede acceder a los bancos, porque no les dan servicios para ellos. En occidente hay millones de personas que tampoco pueden conseguir servicios bancarios. En estas situaciones sí se necesitan bancos como el Grameen Bank. En EE.UU. hay millones de personas que no pueden ni abrir una cuenta corriente, ya no pedir dinero sino abrir una cuenta, si no superan los criterios de salario.

-¿Ha pensado alguna vez en comprar, por ejemplo, un banco europeo, para hacer aquí este tipo de negocio?

-No estamos intentando comprar un banco, pero sí establecer uno, en Kosovo. Hasta ahora sólo la gente con mucho dinero podía crear un banco, se necesitaban millones de dólares. Pero nosotros sólo necesitamos un banco pequeño para prestar cantidades pequeñas.

-¿Qué opina sobre las turbulencias financieras que han golpeado al sistema?

-Los bancos convencionales han perdido mucho, y ahora están en el proceso de depreciarse en cientos de miles de millones de dólares, que es mucho dinero. Y mientras discutimos sobre esto, y hablamos de la ralentización de la economía a causa de los problemas del sector bancario, nadie se ha hecho la pregunta de ¿quién es el responsable de esto? No se ha hecho ninguna investigación, no se ha escrito ningún editorial. Si un empleado mediano comete un error y pierde dinero, se hacen muchas investigaciones, pero por cientos de miles de millones nadie hace nada. La gente responsable de esto están probablemente jugando al golf, y no les importa. Sus salarios no se han visto afectados. Pero, eso sí, nadie le deja dinero a una mujer pobre por si no lo puede devolver.

-¿Cómo se podrían haber evitado los problemas?

-Necesitamos una revisión del sistema bancario en su conjunto. No hay un comité central bancario para controlar las transacciones de capital. Necesitamos algunas reglas básicas para controlar la globalización.

-Su banco es la única empresa que ha ganado un Nobel hasta el momento, ¿ve posible que otro banco lo gane algún día?


-Lo espero, ¿por qué no? Pero tienen que hacer algo para ganárselo. Pero ahora en este preciso momento es muy difícil.

-Usted también tiene más de diez negocios o actividades en Bangladesh que no son el Grameen Bank, por ejemplo, Grameen Phone para teléfonos móviles. ¿Funcionan con esa filosofía?


-La idea de Grameen Phone fue crear una compañía de la que los dueños fueran la gente pobre. Comenzamos con una «joint venture» con la compañía noruega Telenor, y por alguna traba legal aún no hemos alcanzado nuestro objetivo, que es una compañía que sea poseída plenamente por la gente. Pero Grameen Phone es la primera compañía de móviles de Bangladesh. También estamos en otros sectores como agricultura, tecnologías de la información, «software», textil, y ahora estamos empezando en sanidad.

-¿Y esto lo considera negocio o beneficiencia?

-Tenemos dos tipos de negocio: uno para tener rentabilidad y otro para repartir beneficios entre la gente. Pero no es caridad, pensamos que lo que hacemos es mucho mejor.

-El crecimiento mundial parece girar ahora hacia el sudeste asiático, ¿qué opina al respecto?

-Es algo natural. Como estas economías no crecieron en el pasado, tienen nueva energía y capacidad para crecer ahora. En otros lugares como África también pasará.

-Así que es usted optimista sobre la economía global.

-Totalmente, porque en un mundo tan abierto, cada país tendrá su oportunidad para crecer e ir yendo hacia arriba.

Para el presidente de Grameen, su banco «sólo presta dinero a la gente pobre, y particularmente a las mujeres pobres»

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jueves, diciembre 13, 2007

Apuestan en internet por cuál será la siguiente cabeza de banquero en rodar

servimedia/ elmundo
Foto: Reuters
Madrid


El director ejecutivo del Northern Rock, Adam Applegarth, abandona el banco

El sitio de apuestas irlandés Paddy Power ha decidido sacar partido al panorama cada vez más sombrío de la crisis bancaria mundial, aceptando envites sobre cuál será la próxima cabeza de banquero ilustre en rodar. Ya hay un primer nombre, aunque no está en las quinielas, el de Adam Applegarth, director ejecutivo del Northern Rock, que acaba de abandonar el banco.

Las sonadas destituciones de los presidentes de Citigroup, Charles Prince, y de Merrill Lynch, Stan O'Neal (en la foto), han dejado claro que ningún banquero afectado por la crisis hipotecaria y las turbulencias financieras posteriores está a salvo de perder el cargo.

Según informa el diario "The New York Times", en Paddy Power figura ahora, como primer candidato a unirse a este ilustre par de destituidos, James E. Cayne, presidente y consejero delegado del banco de inversión norteamericano Bearn Stearns, que ha reconocido que en el último trimestre del año tendrá que encajar pérdidas de 1.200 millones de dólares en el valor de sus activos. Las apuestas están 13 a 8 a que le destituirán antes del 30 de junio de 2008.

Tras Cayne figura en las apuestas el presidente y consejero delegado de Morgan Stanley, John J. Mach. Aunque volvió a la dirección del banco en 2005 con los mejores augurios, sus arriesgadas políticas de inversión le han situado en una posición muy delicada, de la que no parece salvarse por haber cesado a quien parecía su heredera natural, la copresidenta Zoe Cruz, destituida a finales de noviembre tras 25 años en la entidad.

Otros altos ejecutivos de los principales bancos mundiales cuyo futuro profesional se ha convertido en carne de apuesta "online" son Fred Goodwin, primer ejecutivo de Royal Bank of Scotland; Michael Geoghegan, de HSBC, y John S. Varley, de Barclays.

En términos generales, sólo quienes acaban de hacerse con el puesto, tras la caída de algún egregio predecesor, son valorados como seguros. Es el caso del nuevo primer ejecutivo de Merrill Lynch, John Thain, que sustituyó al dimisionario Stan O'Neal el 14 de noviembre. Las apuestas a que perderá el cargo pronto están 40 a 1.

Por otra parte, el director ejecutivo del Northern Rock, Adam Applegarth, que tenía previsto dimitir el próximo mes de febrero, ha adelantado su decisión y acaba de abandonar el banco, víctima de la crisis financiera. Applegarth, que ocupaba el puesto directivo desde marzo del 2001, será sustituido por Andy Kuipers, quien es miembro del consejo del Northern Rock desde enero del 2005.

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