Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

lunes, mayo 26, 2008

Las ayudas a jóvenes dan pie a subidas en los alquileres

Lluís Pellicer/ elpais
Barcelona


Consumidores e inquilinos denuncian aumentos abusivos

-A éstos, en vez de 700 euros, cóbrales 900, que son jóvenes y pueden pedir ayudas.

-¡Qué va!, tienen 35 años y dos hijos, no se la van a dar.

-Pues entonces búscame a uno menor de 30.

El profesor de Teoría Económica de la Universidad de Barcelona Gonzalo Bernardos presenció hace escasas semanas esta conversación entre un propietario y un administrador de fincas. Las ayudas para la emancipación, con una dotación de 210 euros y destinadas a jóvenes de entre 22 y 30 años que ingresen hasta 22.000 euros, están dando pie a abusos. Organizaciones de consumidores e inquilinos denuncian haber recibido numerosas consultas por subidas de alquiler injustificadas. "Se veía venir, si hay mucha demanda y poca oferta, cualquier subvención se traslada directamente al propietario. Sabe que le van a pagar más con el mismo esfuerzo", sostiene.

Marta P., de 26 años, vive en un piso de 40 metros cuadrados en el barrio barcelonés del Raval, por el que paga 650 euros. "La ayuda me venía muy bien, pero cuando intenté acogerme a la subvención resulta que no constaba ningún número de referencia catastral", explica. Se lo comentó al propietario, quien le dijo sin ruborizarse que el contrato era "de algún modo ilegal", pero que lo podían arreglar. Con una condición: "Ya que vas a pedir la ayuda, te subiré el alquiler 120 euros".

El presidente de la red de ventas de los Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Barcelona, Juan José Aguilera, lo admite. "Sí, hay propietarios que piden que sólo busques a un inquilino que esté dentro de la edad para recibir la ayuda. Los dueños piensan que le podrá pagar más o que será más solvente", asiente. Los API de Madrid, en cambio, prefieren no opinar. "Es indetectable", afirma el presidente de los agentes de la comunidad, Jaime Cabrero.

Varias organizaciones reconocen haber recibido consultas sobre esta práctica. En general, hay tres casos habituales: el joven que está viviendo en un piso sin contrato y pide formalizarlo; el chaval que estudia y va renovando su alquiler cada año y pide hacerlo por cinco para pedir la ayuda, y el que va a ver un piso y se encuentra con que le preguntan si va a solicitar la subvención.

"Hemos recibido bastantes consultas. La mayoría, de jóvenes a quienes el dueño les pregunta si van a pedir la ayuda y entonces les suben el alquiler, porque a partir de ese momento el propietario está localizable fiscalmente", explica la presidenta de la Cámara Oficial de Inquilinos de Madrid, Isabel Torralba.

También la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) explica que recibe quejas de jóvenes que quieren saber si las subidas son legales. "Les decimos que guarden la publicidad del piso, y que si les intentan subir el precio lo denuncien. El problema es cuando no hay anuncio", señala el vicepresidente de CECU, Fernando Moner. Y la mayoría, añade, no tiene la publicidad.

La asociación recuerda que los contratos de alquiler sólo pueden subir lo mismo que el índice de precios al consumo (IPC), por lo que cualquier intento de incremento por las ayudas sí puede ser denunciado. "Si no hay contrato, ya se puede denunciar directamente. Pero antes recomendamos que se pague a una cuenta bancaria o que se guarden recibos", añade Moner.

Fuentes del Ministerio de Vivienda afirman que "en absoluto" este fenómeno está generalizado, y que tampoco les ha llegado ninguna preocupación al respecto por parte de los ayuntamientos o las comunidades autónomas. Además, agregan que los datos de alquiler del Banco de España y del INE no muestran que éste se haya disparado.

No obstante, fuentes del mercado explican que la estadística recoge alquileres nuevos y antiguos. Y los que se firman ahora siguen subiendo. Prueba de ello es que los datos que arrojan las cámaras de propiedad, las empresas o las comunidades son mucho más altos que los del INE. "Cuando hay más demanda que oferta, cualquier ayuda es inflacionista", sostiene Aguilera. Vivienda explica que es denunciable cualquier intento de subir precios si hay contrato. Sin embargo, admite que el ministerio no puede intervenir si no lo hay.

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jueves, mayo 15, 2008

El precio de los alquileres se estanca durante el último año

Agencias/ elpais
Madrid


Los arrendamientos se encarecen un 4,3% frente al avance del 4,2% registrado por el IPC a pesar de la entrada en vigor de la Renta Básica de Emancipación


Los alquileres de viviendas en España han subido un 4,3% en el último año, 0,1 puntos por encima del Indice General de Precios de Consumo (IPC), que se ha situado en el 4,2%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este encarecimiento del 4,3% es similar al registrado a lo largo del pasado 2007, periodo en el que se ha mantenido siempre entre la banda del 4 y el 4,7%, lo que evidencia que la entrada en vigor en enero de la Renta de Emancipación para los jóvenes y la ayuda de 210 euros al mes para el alquiler no ha afectado por el momento al precio de los arrendamientos.

En cualquier caso y a la espera de que el año vaya avanzando, en arrendar una vivienda se ha encarecido un 0,5% en abril, en tanto que desde enero ha subido un 1,9%.

El precio de los materiales para la conservación de la vivienda ha aumentado en mayor medida que los alquileres, con un incremento del 4,9% en el último año, tras subir cuatro décimas en abril.

Por su parte, los precios de los servicios para la conservación de la vivienda han subido un 5,2% en los últimos doce meses, después de registrar un incremento del 0,6% en abril.

Las comunidades autónomas en las que más se han encarecido los alquileres en el último año han sido Cantabria (6,2%), Aragón (5,7%), Madrid (5%), Castilla-La Mancha (4,5%) y Cataluña y Murcia (4,4%), todas ellas por encima de la media nacional.

En el otro extremo se han situado la ciudad autónoma de Ceuta (1,4%), La Rioja (2,1%), Navarra (2,2%) y Melilla (2,5%).

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viernes, febrero 08, 2008

Alquilar con más de 35: ¿misión imposible?

J. Salido/ M. Belver/ B.Muñoz/ suvivienda
Foto: Jaime Villanueva/ Diego Sinova


* Los propietarios descartan inquilinos mayores de esa edad en busca de ayudas fiscales
* Las inmobiliarias confirman esta discriminación e indican que esto es sólo el principio


José María, 37 años, y Susan, más de 35, están a la caza de un piso en alquiler desde hace dos meses, pero de momento han sido incapaces de atrapar su pieza más ansiada. Aunque se las prometían muy felices a priori, el Plan de Fomento del Alquiler impulsado por el Gobierno ha adoptado para ellos forma de un obstáculo difícil de sortear.

"Los propietarios se niegan a arrendar si no obtienen un beneficio directo y nosotros, al ser mayores de 35 años, no tener niños, no ser inmigrantes ni jubilados, estamos pagando el pato de los grupos sociales", declara esta pareja de trabajadores con nómina y aval, que actualmente reside en un minipiso en Lavapiés.

Su caso no es anecdótico. La exención del pago de impuestos a los propietarios que presten sus pisos a jóvenes, aprobada por el Congreso en 2007, y las últimas medidas adoptadas para trabajadores de entre 22 y 30 años que vivan en régimen de renta (fianzas de seis meses y avales de hasta 600 euros por parte de la Administración central) están complicando todavía más a los ciudadanos de mayor edad la travesía de encontrar un hogar de alquiler.

Sólo el principio

Hacemos la prueba en la agencia de intermediación Gaelica Sur. Al plantear la cuestión de si los propietarios de casas en trámites de encontrar un inquilino se ponen exquisitos con el año de nacimiento del interesado. Carolina Barbachano responde con rotundidad: "Sí que tengo un caso que llegó la semana pasada. Me dijo: 'Me interesa que los clientes sean menores de 35 años por el tema de los beneficios fiscales'. Cada propietario pone sus condiciones, como por ejemplo, que no sean extranjeros. Las limitaciones por cuestiones de edad no han hecho nada más que empezar y creo que se acabarán generalizando".

Comparte su opinión Pilar Gómez, de la oficina de Alfa Inmobiliaria de Reina Victoria: "Esto sólo es el principio". Y pone un ejemplo gráfico sobre el tapete. Hace unos días se presentó en su establecimiento un cliente que quería poner en alquiler su piso y que solicitaba información sobre las ayudas de 6.000 euros que da el Ministerio de Vivienda para incentivar el préstamo de las casas vacías. Cuando llamamos a la avenida de Asturias, domicilio de la oficina de vivienda de la Comunidad de Madrid, para confirmar este extremo, les contaron lo de la exención de la tributación de las rentas por arrendamiento si su inquilino es menor de 35 años. "El propietario dijo entonces, tajantemente, que no quería a nadie por encima de esa edad", recuerda Gómez.

Nacho, que ya ha soplado 39 velas en su tarta de cumpleaños, emprendió hace tiempo su peregrinaje por viviendas con carteles de 'Se alquila' y de momento no ha llegado a buen puerto. "Hay gente que te dice directamente que prefiere arrendar a personas por debajo de los 35 por las ayudas que obtienen, pero otros te ponen excusas de lo más variopinto cuando se enteran de tu edad, como que les acaban de llamar de no sé dónde", protesta este madrileño que lleva varios años condenado a compartir piso.

Discriminados

Para José María y Susan la búsqueda de casa se les antoja un auténtico vía crucis. Ya han pasado por 12 estaciones (léase pisos) y en varias de ellas se han sentido discriminados por pertenecer a un tramo de edad nada atractivo para los propietarios. "Ellos son los que filtran y son muy francos a la hora de decirnos que están pendientes de la subvención del Ejecutivo y que, por eso, buscan a menores de 35 años", dice José María.

Ambos aplauden la idea de promocionar el arrendamiento y la Renta Básica de Emancipación de 210 euros mensuales diseñada por el departamento que dirige Carme Chacón, pero creen que la medida debería ser ampliada. "Hay que potenciar las ayudas fiscales a los propietarios, pero sin discriminar a nadie, o quitar la ayuda complementaria que reciben los dueños por alquilar a menores. Si se trata de ocupar pisos vacíos se tienen que dar ventajas generales y no sectarias", señalan.

Sobre la actitud de estos propietarios, los consumidores apuntan una opinión muy crítica. "Nos parece sencillamente intolerable. Además, este tipo de comportamiento puede ser un obstáculo muy importante a la intensa campaña que todas las administraciones públicas han puesto en marcha para intentar ampliar el mercado del alquiler y compensar de esta manera el freno en la compra de vivienda", afirman Antonio López, portavoz de la Confederación de Consumidores y Usuarios (Cecu), de Madrid.

En esta asociación se muestran preocupados y no tienen reparo en asegurar que se trata de actuaciones discriminatorias. "Ese tipo de prácticas podría entrar en colisión con preceptos constitucionales que prohíben la discriminación sea cual fuere el motivo que se aduzca para ello (por cuestiones sexuales, de raza, por edad, por condición social, etc.). Cualquier caso que pueda ser documentado debe ser denunciado inmediatamente", añaden en la Cecu.

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Imposible separarse tras el 'boom' inmobiliario

M. Antonia Sánchez-Vallejo/ elpais

Los divorciados de la era de la vivienda más cara se hunden en la precariedad - Ni pueden comprar, ni alquilar, ni pedir piso social

Los separados de la era del boom inmobiliario están quedando en la ruina: si no hay un buen acuerdo y macrosueldo, la imposibilidad de encontrar vivienda ha convertido a muchos en ciudadanos sin techo. Sólo en País Vasco y Madrid comienzan a tomarse tímidas medidas para que puedan aspirar a pisos sociales.

El casado casa quiere, reza un refrán formulado cuando el matrimonio era para toda la vida. Pero, ¿y el separado? Tras la disolución del vínculo, y el pago de la pensión alimenticia, a veces acompañada de otra compensatoria, muchos ex cónyuges se ven abocados a una economía de crisis, a la mera subsistencia. La vivienda se convierte en problema, y en algunos casos contenedores, caravanas en cámpings o pensiones, son la primera opción; luego, la solución del piso compartido o la vuelta al hogar de los padres. Sólo que el regreso se hace, entonces, con medio hogar a cuestas: con la compañía temporal y regular de unos hijos que se hacen presentes en fines de semana o vacaciones.

Un separado o divorciado destina alrededor de un 35% de sus ingresos líquidos al pago de la pensión de alimentos (en torno al 20%) y de la compensatoria (un 15% de promedio), si la hubiera, pero el porcentaje puede ser aún mayor, rondando en algunos casos el 50%. La pensión compensatoria se decide si el otro cónyuge resulta perjudicado en su nivel de vida por el cese de la convivencia.

Pero otro desembolso, mucho más difícil de cuantificar, es el de la segunda vivienda, lo que en teoría debería ser el otro hogar resultante de la separación, ya que en el 95% de los casos el cónyuge que se queda con la custodia de los hijos lo hace en la casa común. Si sobre esa primera vivienda pesa una hipoteca, los juzgados de familia suelen dictaminar que la carga se satisfaga por mitades; así, al debe de la ruptura el cónyuge que se va de casa ha de sumar el pago de la mitad de aquélla.

Bruno Murillo, de 41 años, lleva seis separado. Con un hijo de dos años y una casa recién estrenada, tras la demanda de separación presentada por su mujer se vio de pronto en una pensión "porque no podía afrontar un alquiler si quería pagar la manutención". Pero la factura de la fonda también resultaba gravosa y, alguna noche, llegó a dormir en su coche, en la calle. "Entonces era viajante, y así me ahorraba las dietas, con las que podía pagar la pensión de alimentos y la mitad de la hipoteca". Al año de dar tumbos se fue a casa de sus padres. Una vida de okupa que a duras penas conseguía crear el ambiente de hogar indispensable para las convivencias con su hijo. Por eso, su familia le paga desde hace meses el alquiler de un piso en Canet de Mar (Barcelona), donde residen su ex mujer y su hijo. "Vivo de alquiler gracias a mi familia", afirma Murillo, que hoy trabaja como técnico teatral. "Mi sueldo es de 1.200 euros, paso a mi ex 600 entre pensión e hipoteca, y gasto 100 euros más al mes en transporte. De los 500 euros limpios, se me irían 450 en alquiler, así que sin ayuda no podría. Una vivienda independiente hace que la relación con mi hijo sea más normal, más fluida", concluye. Y en cuanto a la custodia compartida, principal caballo de batalla de muchos divorciados, habría resultado impensable solicitarla "a 60 kilómetros de distancia del domicilio familiar, la distancia a la que viven mis padres, de ahí la necesidad del alquiler".

Otros corren peor suerte. Eufemiano de Céspedes tiene 69 años. Los últimos siete los ha pasado, divorciado, en un contenedor habilitado como casa en la madrileña sierra de Guadarrama. "Si uno tiene la desgracia de separarse es la ruina total, y no sólo económicamente hablando. Tenía régimen de gananciales, mi mujer no ha trabajado nunca, pero como el patrimonio estaba a su nombre, me vi en la calle, con 13,30 euros para pasar el mes. ¿Cómo va a vivir alguien con ese dinero?".

Eufemiano tiene dos hijos, que eran ya mayores de edad cuando se separó. Con la ley del divorcio de 1981 vigente, el juez sentenció que el padre debía pasar una pensión de 100.000 pesetas de la época al menor, a la sazón de 30 años de edad. "Yo me reí en su cara. ¿A alguien de 30 años? No me tome el pelo, señor juez, le dije. Y me desalojaron de la sala". "Me pusieron dos multas y recibí tres sentencias con errores, la Justicia me ha tratado muy mal", se queja. Antes de ocupar el contenedor, rodó por unas cuantas pensiones. "He pasado mucha hambre y frío estos últimos años", clama mientras aprovecha para atacar una ley, la del divorcio, que, dice, "está hecha en contra del hombre".

"Es una ley absolutamente indiscriminada", contraataca Altamira Gonzalo Valgañón, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, contraria a la custodia compartida y favorable a una responsable, correlato de la corresponsabilidad previa en el cuidado de los hijos. "El problema es que no se habla claro: la mayoría de estos hombres lo que plantean es dejar de pagar la pensión a los hijos y que la madre no se quede con la casa, que ésta se venda o reparta. En el núcleo de su preocupación no está el cuidado filial".

El presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia, Isidro Niñerola, constata la merma de nivel de vida que acarrea una separación para uno de los cónyuges, sino para ambos. "Uno de ellos, el obligado al pago , que es en la mayoría de los casos el hombre, queda en situación de inferioridad económica, llegando a ser ésta a menudo penosa. Las pensiones que se imponen [de alimentación y compensatoria] son elevadas, pueden llegar al 35% de los ingresos líquidos del progenitor obligado a pagarlas. En cualquier caso, ese debería ser el tope máximo", sostiene Niñerola.

En el material de agravios que esgrimen los padres separados -no sin recordar, algunos, que en su situación se hallan también muchas mujeres-, la fiscalidad ocupa también espacio en la diana. "Fiscalmente no pertenecemos a la unidad familiar, en nuestra declaración de la Renta no podemos deducir por los hijos, sólo quien tiene la custodia". De nuevo la custodia como catalizador de todos los rencores. "A la hora de cumplir con Hacienda, desaparecemos de la familia, pero a efectos reales somos sus principales sostenedores", apunta Paco Rodríguez, de 46 años, padre de una niña de 10. "Yo mantengo dos unidades familiares: la de mi ex y mi hija, y la de mis padres, en cuya casa me he visto obligado a instalarme como si fuera un okupa, viviendo de prestado", dice; "todas mis cosas están en un guardamuebles".

Pese a su condición de funcionario, afrontar el pago de la pensión de alimentos más la mitad de la hipoteca del piso que compró con su pareja se le hace cuesta arriba. Su ex, cuenta, ha tenido un hijo con otro hombre, con el que convive en el hogar que Paco contribuye a pagar. "El nuevo novio de mi ex no colabora en los gastos domésticos, así que pago yo, por imperativo legal", se queja. Situaciones como ésta, denuncia el presidente de la Asociación de Abogados de Familia, "deberían ser motivo de la extinción del uso por parte del cónyuge custodio".

Similar petición hace la Confederación Estatal de Padres y Madres Separados Conpapaymamá a los partidos políticos: la modificación del artículo 96 del Código Civil, es decir, que se reconsidere el derecho al usufructo del domicilio familiar si el usufructuario convive en él con otra pareja. Cabe recordar, no obstante, que la vivienda no se adjudica a uno de los cónyuges, sino para servir de hogar a los hijos.

Paco Rodríguez, con su sueldo de funcionario de nivel medio, se ve excluido del mercado inmobiliario. "No tengo acceso a pisos de protección oficial, porque son para gente que gana 800 euros al mes, pero tampoco puedo recurrir al mercado libre. Por eso no es de extrañar que la mayoría de los divorciados acabe compartiendo piso", afirma.

El déficit de viviendas ha encontrado respuesta en un par de Gobiernos autonómicos. El Ministerio de Vivienda, en su Plan Estatal, no destina ningún cupo de viviendas de protección oficial (VPO) a separados; el Gobierno Vasco o la Comunidad de Madrid, sí, aunque con cuentagotas. La Federación de Euskadi de Padres y Madres Separados (Kidetza) suscribió en 2006 con el Gobierno de Vitoria unos acuerdos para facilitar el acceso a VPO de separados y divorciados. El principal logro consiste en eliminar el plazo de dos años que un separado debía aguardar para optar al sorteo de una de estas plazas. Etxebide, el Instituto Vasco de la Vivienda, se convierte así en pionero de una medida que allana el camino a la equiparación, en términos inmobiliarios, entre los dos hogares resultantes del divorcio.

En la Comunidad de Madrid, la avanzadilla es una tímida promoción de 202 pisos de protección oficial en alquiler. Pero, como lamenta Paco Rodríguez, la desproporción en el reparto resulta discriminatoria. "En el primer paquete, consistente en 40 viviendas, 38 han ido a parar a mujeres y sólo 2 a hombres", dice. Algo que, sostiene, no sucedería -ni se convertiría en un casus belli más- si, como proponen las asociaciones de divorciados, se disuelve automáticamente el régimen de gananciales -si ése fuera el del matrimonio- en el mismo acto del divorcio.

En los comedores sociales de las grandes ciudades no es infrecuente la figura del padre separado. "No es un fenómeno nuevo. Tampoco resultan extraños en la calle, entre las filas de los sin techo. Por decirlo de alguna manera, la situación que sigue a una ruptura familiar puede derivar en una transitoriedad precaria", explica Sergio Barciela, responsable del programa Personas sin Hogar de Cáritas. "Los hombres separados que acuden a nuestros comedores no son el perfil habitual del sin techo; la suya es una situación coyuntural", añade.

Last, but not least, la pugna por la custodia compartida, que las asociaciones de divorciados -imposible averiguar el número total de afiliados- reclaman como norma automática en todo proceso, salvo cuando uno de los cónyuges renuncie expresamente a ella o bien concurran "causas suficientes". En el entrecomillado se agazapa otro de los puntos más peliagudos de la batalla por lograr las mejores condiciones posibles posdivorcio: las presuntas denuncias falsas por maltrato. Basta una sola para que la posibilidad de optar a la custodia compartida se volatilice para el progenitor acusado. Bruno Murillo ha pasado por ello. "Mi ex interpuso contra mí denuncias falsas, que el juez desestimó. Pero, en lugar de probar la culpabilidad, lo que resulta más difícil en estos casos es demostrar la inocencia. Yo obtuve una sentencia absolutoria, pero la vista por la custodia compartida no se llegó a celebrar".

"Las denuncias por maltrato, sobre todo si son falsas, constituyen un tema gravísimo, que se hace eco de la alarma generada por la violencia doméstica", expone Isidro Niñerola. "Los juzgados de violencia doméstica están viendo no sólo causas penales, sino también civiles: disputas en torno al régimen de visitas, etcétera. Denuncias que intentan propiciar la exclusión de la custodia compartida. Los juzgados [de violencia de género] están colapsados, y haría falta una profunda reforma para eliminar de ellos toda la jurisdicción civil que ven a diario".

Altamira Gonzalo, de Themis, niega la mayor: "Es mentira que se utilicen denuncias falsas para acelerar el proceso. Con nueve mujeres asesinadas en lo que va de año, resulta terrible oír eso. Un estudio de la Audiencia Provincial de Barcelona estima en un 4% el porcentaje de denuncias falsas, similar al de cualquier otro tipo de denuncias".

"Se está siguiendo una política de discriminación positiva hacia las mujeres, y es políticamente incorrecto no secundar ese discurso", replica Rodríguez, secretario de la Unión de Separad@s de Madrid. Rodríguez recalca que la asociación que representa "es mixta, de padres y madres". El símbolo de la arroba como una vuelta de tuerca más, en insondable espiral, a un drama cotidiano que se enquista en el tiempo y en el espacio.

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miércoles, enero 16, 2008

El precio de los alquileres se estanca durante 2007

Efe/ elpais
Madrid

Los arrendamientos suben al mismo nivel que la inflación con un 4,2% frente al 5,1% de la vivienda nueva

El alquiler de la vivienda en España se encareció dos décimas en diciembre y ha acabado 2007 con una subida del 4,2%, la misma variación registrada por el Indice General de Precios de Consumo (IPC), según el Instituto Nacional de Estadística (INE). En términos reales -una vez descontada la inflación-, este avance del 4,2% significaría que los pisos de alquiler han registrado un crecimiento cero en los últimos doce meses. Frente al arrendamiento, la vivienda de nueva construcción se ha encarecido un 5,1% en el mismo periodo, según los cálculos de la Sociedad de Tasación.

El repunte de la inflación, motivado por el encarecimiento del petróleo y los alimentos, ha provocado que la subida de los alquileres haya coincidido con la del IPC al cierre de un ejercicio en el que el alza de los arrendamientos ha ido siempre por encima de la inflación.

De cara a este ejercicio, los expertos están a la espera de la incidencia que las ayudas del Gobierno al alquiler de 210 euros para los jóvenes puedan tener en el sector con eventuales subidas de precios ante la mayor disponibilidad de capital de los inquilinos menores de 30 años.

Por su parte, los materiales para la conservación de la vivienda se han encarecido en mayor medida que los alquileres, con un incremento del 5,6% en el último año, tras subir dos décimas en diciembre.

De este lado, los precios de los servicios para la conservación de la vivienda han subido un 5,5% en 2007, después de un incremento del 0,3% en diciembre.

Las comunidades autónomas en las que más han crecido los alquileres en 2007 han sido Cataluña y Aragón (5,2%), así como Madrid (4,8%), mientras que en el otro extremo se han situado Murcia y la ciudad autónoma de Ceuta (1,5%).

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martes, diciembre 25, 2007

El alquiler promedio de un piso en Barcelona supera los 1.000 euros

Lluís Serra/ lavanguardia
Barcelona


Los alquileres más altos por vivienda se contratan en Sarrià-Sant Gervasi (1.341 euros) y Les Corts (1,261 euros), seguidos de cerca por el Eixample (1.092 euros)

La renta nueva de un piso de alquiler en Barcelona ha superado los 1.000 euros mensuales. Ratificando el alza del alquiler a lo largo de los últimos años, los contratos firmados en el tercer trimestre del 2007 ha visto como los precios se han situado en una media de 1.019,42 euros, un 14,88 % superior a los 887,37 euros del mismo periodo del año anterior. Y un 7,80 % superior a los precios registrados en el segundo trimestre de este mismo año, cuando el alquiler medio de los nuevos contratos estaba en 945,59 euros mensuales. Cada metro cuadrado de vivienda de alquiler cuesta ya en Barcelona, como media, 14,72 euros mensuales.

El último informe trimestral de la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona señala que, en un periodo de contratación de alquileres claramente a la baja, se sigue dando una fuerte presión de los precios al alza. Es decir, se alquilan menos viviendas (salvo en los distritos de Les Corts, Nou Barris y Eixample) y los precios suben en toda la ciudad, especialmente en Ciutat Vella.

Los alquileres más altos por vivienda se contratan en Sarrià-Sant Gervasi (1.341 euros) y Les Corts (1,261 euros), seguidos de cerca por el Eixample (1.092 euros). En estos tres distritos se firmó en el tercer trimestre de este año casi el 40 % de los más de 5.100 contratos de alquiler registrados en toda la ciudad. Por ello empujan la media por encima de la frontera de los 1.000 euros. Y prácticamente en esa frontera está ya Sant Martí, con 998,91 euros mensuales.

Los distritos menos caros superan de largo los 850 euros mensuales. La media de alquiler más baja se encuentra en el distrito de Horta-Guinardó, con 854 euros.

El informe de la Cambra de la Propietat incluye precios medios por barrios (tomando como base la división en 38 barrios, en lugar de la de 75 barrios aprobada hace un año). Hay barrios que superan los 1.000 euros mensuales de alquiler nuevo, a parte de los del Eixample, Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts. En esa lista están Vallcarca (Gràcia), Verneda, Besòs, y Fort Pius (Sant Martí) y sorprendentemente, el barrio del Bon Pastor (Sant Andreu), con una media de 1.085 euros mensuales por pisos que no llegan a los 70 metros cuadrados.

El caso del Bon Pastor llama la atención. Es tradicionalmente de los barrios menos caros de la ciudad y, en el informe de la Cambra de la Propietat mantiene el precio relativo más bajo a lo largo de los nueve primeros meses del año: 9,79 euros por metro cuadrado. Pero en el tercer trimestre, la media se ha disparado hasta 17,80 euros por metro cuadrado, sólo por debajo del barrio de Sarrià y de la Barceloneta. Puede ser una subida extraordinaria pero puntual, y seguramente tiene que ver con las promociones más cercanas a la zona de la Maquinista y con las expectativas que se derivan de la reforma del poblado de las Casas Baratas o, a medio plazo, la llegada de la línea 9 del metro.

El metro cuadrado más caro de la ciudad sigue estando, con todo, en la Barceloneta. La razón es la tipología de las viviendas, muy pequeñas en su gran mayoría. Por 40 metros cuadrados de piso se pagan casi 800 euros mensuales de alquiler, y la media es de 20,89 euros por metro cuadrado.

En esta relación alquiler/metro cuadrado, tras la Barceloneta está un barrio de la tradicional zona alta, Sarrià, con 20,03 euros, y que, como el conjunto de la ciudad va subiendo. También están en la franja alta de esta relación zonas tan dispares y alejadas entre sí como la Font de la Guatlla, junto a Montjuïc y el Bon Pastor en Sant Andreu. El palmo de hogar más barato se encuentra fuera del casco urbano propiamente dicho, en Les Planes, donde a 8,94 euros por metro cuadrado, se han alquilado viviendas de 77 metros cuadrados por un alquiler de 693 euros mensuales.

Los resultados no son atípicos

La Cambra de la Propietat señala que en su conjunto, los resultados del estudio del tercer trimestre no son atípicos, sino que están en la línea registrada desde enero. Al comparar el alquiler medio por metro cuadrado (72 euros), con el tercer trimestre del año anterior, destaca que Ciutat Vella se sitúa a la cabeza en los incrementos de precios (19,79 %), seguida de Gràcia (16,29 %) y Sarrià-Sant Gervasi (16,11 %). El menos incremento se da en un distrito ya de los más caros, Les Corts (9,47 %). Globalmente, estamos ante "una evolución netamente inflacionista con Ciutat Vella por delante, que soporta más que ningún otro distrito la presión de la ola migratoria".

Siguiendo el informe del tercer trimestre, los pisos más extensos que se alquilan están en Pedralbes (109 metros cuadrados de media) y Dreta de l´Eixample (103). Son las únicas zonas que, como tales, superan los 100 metros cuadrado por vivienda alquilada. La media de la ciudad está en 72 metros cuadrados, y por encima de ella hay zonas bien diferentes, como las citadas de Pedralbes y Dreta de l´Eixample, y otras como el Gòtic, la del Parc de la Ciutadella, Sant Antoni, Esquerra de l´Eixample, Les Corts y todo Sarrià-Sant Gervasi.

En el otro extremo, los pisos más pequeños que se ofrecen en alquiler están en la Barceloneta (41 metros cuadrados), Poble Sec y Montjuïc, ambos con ofertas medias de 57 metros cuadrados, que alcanzan rentas de entre 740 y 750 euros mensuales.

La demanda de pisos de alquiler en Barcelona crece por encima de la oferta. En esta ciudad se sigue construyendo más para la compraventa, pese a que una parte de la vivienda protegida nueva se dedica al alquiler. En el tercer trimestre el volumen de contratación (5.520 nuevos contratos de alquiler) cedió en relación al mismo periodo del 2006. Pero en el conjunto del 2007 (hasta septiembre) ha habido más contratos que en los nueve primeros meses del año anterior: 17.780 frente a 17.586. Son sólo 194 contratos más, lo que, significa, según el informe de la Cambra de la Propietat "una progresiva ralentización del volumen de contratación".

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