Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

sábado, septiembre 08, 2007

Paracaídas para la vivienda

CINCO DÍAS

El mercado de la vivienda no es lo que era. Una larga retahíla de datos acredita la desaceleración y su impacto sobre la construcción residencial, en particular, y previsiblemente sobre la economía en general. El precio de los pisos creció el segundo trimestre al ritmo más bajo en nueve años -un 5,8% interanual-, el número de parados en la construcción aumenta, el incremento del crédito hipotecario baja del 20% por primera vez en cinco años, y todo esto en un escenario de dinero más caro.

El diagnóstico de los expertos no es apocalíptico. Sin embargo, aunque esperen una desaceleración suave, pocos se atreven a precisar la magnitud del declive del ladrillo, locomotora hasta ahora de la economía junto al consumo privado, y tampoco sus consecuencias en la actividad de los promotores inmobiliarios y, por extensión, en las entidades que la financian.

Todo indica que las piezas del nuevo mapa están encajando sin traumas y que oferta y demanda se acompasan. Hay una sólida base de demanda estructural de nuevos hogares por razones demográficas. Aunque lejos de las 900.000 al año de los tiempos de la euforia, una cifra a todas luces disparatada, España cuenta con una demanda estructural próxima a las 500.000 viviendas. Suficientes para mantener a buen ritmo el sector.

Este cambio de escenario se manifiesta de cuatro formas. Dos son positivas: el fin del boom no desencadenará un desplome de precios ni una crisis económica. Pero las otras dos son negativas: aumentarán el paro -con marcada incidencia en la inmigración- y la morosidad. Si las primeras tranquilizan, las dos últimas son causa de preocupación. Por eso es necesario un paracaídas que suavice en lo posible el aterrizaje, y este se ha de tejer a cuatro manos. La Administración, las empresas del sector, los bancos y los particulares se tienen que preparar para un futuro más que previsible.

Y lo han de hacer, la Administración, habilitando mecanismos para mitigar la crisis, de los que no es el menor una obra pública que compense la caída de la construcción residencial. Pero, sobre todo, promoviendo los medios para equilibrar el crecimiento, activando el sector industrial y el exterior. La banca, piedra clave del mercado inmobiliario, agilizando nuevos productos que rebajen el altísimo porcentaje de las hipotecas a tipo variable, para proteger tanto a sus clientes como a sí misma ante un previsible aumento de la morosidad.

Las empresas, por su lado, activando mecanismos de marketing y venta, ajustando márgenes y, si es necesario, renegociando su riesgo financiero. Un punto muy sensible este último, dado el acelerado ritmo a que ha crecido de crédito a los promotores. En cuanto a los particulares, su obligación es medir su capacidad de gasto y renegociar, en su caso, la hipoteca.

La extrema sobrevaloración de la vivienda, nueva y usada, implica que no se deba descartar la inflexión a la baja de los precios, que ya ha empezado en la segunda. Lo deseable es que la evolución de estos precios vaya pareja al IPC. Parece inevitable que la desaceleración del mercado recorte crecimiento y empleo. El cuánto es lo que importa. En todo caso, y aunque las discrepancias entre los expertos aparezcan cuando se empieza a mirar a 2008, el objetivo ahora está en que, después de la fiesta, la resaca sea lo más llevadera posible.

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viernes, septiembre 07, 2007

La constructora CHC da la cara ante sus acreedores tras un mes de protestas, y se declara en suspensión de pagos

Daniel Vidal/ laverdad
Murcia


Representantes de la firma, que aseguran haber recibido amenazas, achacan las deudas de la empresa al «retraso administrativo» provocado por las elecciones y a la denegación de un crédito

Ayer sí que contestaron al teléfono. Aunque para poco más que anunciar «un proceso concursal en el juzgado». Es decir, suspensión de pagos. Un «apoderado» de la empresa CHC, que se negó a facilitar su identidad o la del propietario actual de la marca, atendió por teléfono durante toda la jornada a los acreedores que, en agosto, han protestado por los impagos que la constructora mantiene con decenas de empresas subcontratadas y autónomos del sector. Eso sí, lo hizo grabando todas y cada una de las conversaciones «por seguridad».

Estos afectados, que ayer volvieron a acudir a la sede de la firma, en Molina de Segura, se encontraron en la puerta de la compañía un cartel que explicaba que «ante las amenazas sufridas por el personal de CHC, la empresa ha decidido mantener cerrada las oficinas centrales». Además, «para mantener informados a los empleados, proveedores y clientes», se ruega «ponerse en contacto con esta compañía llamando al teléfono 618 346 494».

La Verdad, a través de ese número, pudo contactar con un portavoz de la firma que confirmó la presentación de ese procedimiento concursal. Ese apoderado explicó que las primeras deudas contraídas, por las que se inició «la falsa situación de alarma actual», se debieron a que los ayuntamientos y comunidades autónoma se retrasaron en el pago del 50% de las facturas «por las elecciones», además de a la denegación de un crédito hipotecario. Fue precisamente esa decisión de una caja de ahorros la que llevó a la empresa a varias negociaciones para solucionar los problemas de liquidez, «negociaciones que se fueron al traste como consecuencia de la alarma generada por los medios de comunicación».

«Ningún delito»

Asimismo, las mismas fuentes negaron que no se haya dado la cara ante los acreedores y calificaron de «incierto» el que haya habido algún pagaré devuelto antes de finales de julio, una versión opuesta a las quejas de los afectados, que reclaman deudas desde enero. El apoderado quiso dejar claro que «aquí no ha habido ningún delito» y aseguró que las nóminas se han pagado «sin problemas». También hizo un pequeño balance de la caja de la empresa que, a tenor de las cifras, sigue siendo una casa con beneficios. «Actualmente tenemos más activo que pasivo. Se nos deben más de 20 millones de euros, y el patrimonio de la firma está calculado en 57. ¿Deber? Debemos mucho menos de esos 20 millones», afirmó el portavoz. Una cifra que está lejos de los 40 millones de euros que, fuentes consultadas por La Verdad, engrosan las deudas que tiene la constructora.

Sobre la paralización de las obras que CHC tiene contratadas en diferentes provincias, las mismas fuentes contestaron que «no se pararon de motu propio (sic)», y culparon a los retrasos de las administraciones en los pagos el haber tenido que colgar el cartel de «cerrado por vacaciones» en la mayoría de las oficinas y de obras que, hasta junio, estaban cumpliendo con los plazos estimados. Una de esas obras es la que CHC ejecutaba en Elche, en el barrio de El Toscar. 42 viviendas de protección oficial contratadas por Pimesa, la empresa municipal de vivienda de la localidad ilicitana, que deberían estar listas el 30 de septiembre.

Abogado

Hasta la sede de CHC se acercó ayer también el abogado Antonio Faura, que será la voz de estos acreedores en el juzgado. Faura pidió a todos los afectados que presenten todos los justificantes de deudas para empezar a trabajar sobre la denuncia a la empresa. Otra de las provincias donde CHC tiene bastantes acreedores es Málaga. «En mi empresa, en mayo éramos 40. Ahora tengo 20 trabajadores menos». Ernesto asegura que «muchos afectados no vienen porque ya tienen sus propios abogados». Manuel Gómez, trabajador autónomo contratado por CHC en Sevilla, viajó ayer hasta Murcia acompañado por su madre. «Desde enero, cuando me venció el primer pagaré, me deben más de 62.000 euros, y no le veo solución». Otro de los que ayer hizo un largo viaje sólo para estar hoy en la sede fue Manuel Santana, a quien CHC le debe unos 200.000 euros. «En Canarias hay mucha gente que, evidentemente, no se ha podido desplazar. Allí han denunciado hasta el Cabildo». Nicolás Correa, propietario de una empresa de estructuras y albañilería de Tenerife, asegura que en las islas «hay entre 30 y 40 empresas afectadas por estos impagos». Ayer mismo volvía a Tenerife «sin los 800.000 euros que me deben».

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jueves, agosto 09, 2007

Ferrovial aguanta la respiración

La constructora espera que la compra de BAA en 2006 comience a lucir a finales de año

LUCÍA R. PEÑA - Madrid
El País, 09/08/2007

Sólo con nombrar el sector inmobiliario, el pulso de los inversores se desboca, y Ferrovial debe saberlo. La constructora se deshizo en 2006 de su división inmobiliaria y, tras adquirir el mayor gestor aeroportuario británico, BAA, por más de 14.000 millones, se apresuró a vender sus activos inmobiliarios.

Pero aunque Ferrovial venda los activos menos estratégicos de BAA en un intento por reducir el riesgo de la deuda contraída al hacerse con la británica, no puede evitar caer en Bolsa como lo hacen sus colegas de la construcción. Las acciones de la compañía presidida por Rafael del Pino cayeron los últimos seis meses un 20,26%. Aunque la tendencia fue menos pronunciada la última semana, con un descenso del 4,61%, Ferrovial lideró las pérdidas del Ibex-35. Sus acciones acabaron la sesión de ayer en los 61,80 euros.

La compra de BAA no ha sido la 'panacea' para la constructora, al menos durante este primer año. "Creemos que a corto plazo el valor seguirá viéndose afectado por la incertidumbre en torno a BAA en cuanto a las tarifas que podrá aplicar los próximos 5 años, por su monopolio en la gestión de los aeropuertos del Reino Unido, por la posibilidad de verse obligado a desinvertir en varios activos, así como por su alto nivel de endeudamiento", explica Nuria Álvarez, analista financiero de Renta 4. Por su parte, David Navarro, gestor de renta variable de Inversis, considera que Ferrovial "no tiene un futuro claro: no se sabe qué aeropuertos quiere vender, en qué autopistas quiere estar?". Navarro sentencia que "pensaban que la compra de BAA tendría menores costes y se les ha ido un poco de las manos".

La apreciación de Navarro viene al hilo de los resultados semestrales. Ferrovial ganó un 218% más en el primer semestre gracias a la compra de BAA, pero si los ingresos crecieron un 44,8% y ascendieron a 7.099,8 millones de euros, fueron levemente inferiores a los 7.198 millones previstos por los analistas. Para Nuria Álvarez "los resultados se vieron reforzados por los extraordinarios sin que se apreciase una mejora significativa en márgenes".

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