Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

lunes, septiembre 22, 2008

Baile de cifras (o ¿A quién quieres más? ¿A mamá a papá o al ayayay?)

DENUNCIAS POR VIVIENDA

Expansión

El plan anticrisis costará a Estados Unidos más de 700.000 millones de dólares

El País

EE UU inyectará 485.000 millones para evitar el colapso financiero

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Ante la crisis: pan y toros. De cajón

DENUNCIAS POR VIVIENDA

El diario El Mundo, que tiene una versión on-line cortita o censurada, ante la crisis de los mercados financieros y la pobretería de la vida actual, no tiene muchas dudas. Tira por la calle de enmedio. Lo importante son los toros...en Bar cel ona, ni más ni menos. Orejas y el toro indultado... Pobre José Tomás, gran artista, veleta al viento de los rumorólogos profesionales. El circo siempre distrajo en época en que prestar atención a las cosas de comer no convenía. Así fue; así es. Más groseramente o más finamente los medios de comunicación de masas sólo tienen un patrón. Pregúntele a ellos, oiga, sus motivos.

[Por su posible interés para la audiencia se reproduce la crónica taurina, "José Tomás erige un monumento a la vida y al toreo", del ditirámbico ZABALA DE LA SERNA (diario ABC de Madrid)

BARCELONA. El silencio desbordó la reja transmutado en ruido. Un ruido que brotaba de la llama del toreo, como el silencio. La caligrafía de la armonía volaba en una turbamulta que empujaba la puerta grande con el pecho de la pasión, con el corazón de la razón, hasta la calle desierta. José Tomás, desde los lomos del gentío, miró sin ver a los pequeños animalistas que enfrente se empequeñecían, convertido ya en el monumento a la vida y a la bravura y al toreo que acababa de erigir en Barcelona, ni más ni menos. JT había indultado a «Idílico» con el ritmo de la clepsidra, la fluidez del agua, la lentitud de la marea baja. Y puso a su nombre todas las olas del mar.]

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jueves, julio 17, 2008

La democracia menguada

Ricardo Rodríguez/ larepublica

Poca gente se habrá enterado de que el pasado 24 de mayo algo más de un millar de personas se manifestaron por las calles de Madrid para protestar por el hecho de que un fiscal pida un total de cincuenta años de cárcel para nueve jóvenes. El atroz crimen por el que al parecer han de ser tan severamente castigados consiste en haber reivindicado en concentraciones pacíficas el derecho a una vivienda digna y desde luego haber intentado evitar ser apaleados por la policía. Sobra añadir que ni la manifestación del 24 de mayo ni los motivos por los que se convocó han merecido ocupar espacio alguno en los medios de comunicación. Disponiendo de las zozobras de Rajoy o la polémica sobre nuestra participación en Eurovisión, a qué reparar en asuntos sin importancia.

Cuando en mayo de 2006 empezaron las sentadas reivindicativas del derecho a una vivienda digna, de las que luego nació un movimiento social que dio en llamarse V de Vivienda, numerosos medios se hicieron eco de las protestas. Resultaban vistosas, sorprendentes por su espontaneidad y la gran cantidad de jóvenes que participaban en ellas y además llamaban la atención acerca de un gravísimo problema social del que ya era imposible dejar de hablar. Coincidieron más o menos en el tiempo con la eclosión de escándalos de corrupción inmobiliaria, lo que pudo hacer bien visible que durante años los poderes públicos, en connivencia con empresarios voraces, habían apuntalado un orden social en el que, mientras una elite se forraba obscenamente, cerca de ocho millones de ciudadanos veían negado un derecho que dice garantizarles el artículo 47 de la Constitución. En un país, por cierto, en el que se acumulaba cerca de la mitad del volumen de construcción de toda la Unión Europea y había sin embargo más de tres millones de viviendas vacías.

No quedaba más remedio que hablar de ello, no fuera a ser que el malestar ciudadano se desmandara, o, peor aun, que los ciudadanos empezaran a pronunciarse sin líderes que los apadrinaran. Y los dirigentes de los grandes partidos políticos comenzaron a hablar de ello. Claro que sólo para arrojar a la cara del adversario sus casos de corrupción y justificar los propios, o bien para alardear de políticas de vivienda que en la práctica han demostrado ser catastróficas, porque aquí nadie ha querido, ni quiere, matar a la gallina de los huevos de oro del ladrillo y la especulación. A los ayuntamientos –o, mejor dicho, a sus gestores públicos- les ha ido de maravilla con el tinglado y a los partidos políticos digamos que no les ha estorbado.

Inaugurado el debate donde convenía, es decir, en las tribunas de los mítines, los parlamentos o los grandes medios de prensa, en las que todo asunto puede transformarse en disputa electoral, los que sobraban eran los ciudadanos, salvado sea su mero papel de oyentes. A medida que las asambleas de base por una vivienda digna fueron madurando, y según fueron desvelando la escandalosa maraña de intereses económicos que se beneficiaban de la miseria de la mayoría de la población, la atención en general de la prensa hacia ellas se fue enfriando hasta casi olvidarlas por completo, con las fugaces excepciones de breves notas casi siempre alusivas a enfrentamientos con la policía. Entristece ver cómo un movimiento ciudadano independiente de burocracias sindicales, de los aparatos de los partidos y desde luego de grupos empresariales, y capaz no obstante de armar una alternativa social propia, se vuelve de inmediato por ello sospechoso. Entre nosotros, la democracia no abarca a aquellas expresiones que no se canalicen por estructuras de poder bien reconocibles.

Se tolera y a veces hasta se estimula que la ciudadanía se queje de algún mal social y reclame el cumplimiento de un derecho. La demanda cívica se puede manejar a gusto de cada demagogo para tratar de obtener ventaja en los foros mediáticos. Es bien sabido que todo autoritarismo precisa para su sostenimiento de la invocación constante al pueblo soberano, siempre que la soberanía del pueblo no pase de mero adorno. Ésa parece ser la tendencia de cualquier forma de poder, incluso la de Estados liberales, por más que en éstos la elusión de la voluntad popular recurra a procedimientos más sutiles, como en su día advirtió Tocqueville. A la llamada opinión pública se le dará la ocasión de quejarse o, como mucho, de dar respuestas simples, de ésas que caben en las encuestas al uso. Pero si la ciudadanía, o siquiera una minoría dentro de ella, aparte de quejarse, comienza a señalar las causas profundas de los males sociales, la cosa se vuelve preocupante. Y ya si se atreve a organizar una alternativa consciente de cambio, se desencadena la alarma.

La marginación en tal supuesto es un primer paso para ahogar la gran o pequeña rebeldía que haya despertado. Para los jóvenes de las protestas por la vivienda se busca además un escarmiento ejemplar. Y no es el único caso. Ya no resultan insólitas las condenas a prisión de huelguistas –recuérdese a los sindicalistas que inspiraron la película Los lunes al sol-, de manifestantes antiglobalización o de estudiantes. Y la condena lleva siempre aparejada un odioso estigma social; los que alzan la voz al margen de una u otra oficialidad son convenientemente catalogados como «antisistema», «radicales» o «extremistas». Habitan el subsuelo de la comunidad aceptable. Estremece comprobar lo fácil que resulta el encasillamiento, aunque un movimiento como V de Vivienda esté denunciando ni más ni menos que lo que son conclusiones de un informe sobre la vivienda en España de la ONU que se publicó en enero de este año y sobre el que también, qué casualidad, se abatió el silencio.

El simple hecho del atroz castigo que para estos jóvenes se pide debería mover a escándalo. Piensa uno que si el novelista Norman Mailer, quien atravesó el cordón policial que resguardaba el Pentágono en la mítica marcha contra la guerra de Vietnam en 1967, hubiese tenido similar ocurrencia hoy y aquí podría haberse pasado un lustro a la sombra. Pero lo más grave es la represión de la disidencia que se pronuncia sin poderes políticos, económicos o mediáticos que la amparen, esto es, con absoluta libertad. La mayoría silenciosa tendría que empezar a preguntarse qué democracia es ésta que repudia la ciudadanía activa, saludablemente desconfiada con el poder y que no se conforma con votar cada tantos años y responder encuestas de opinión. No tendría que olvidar, en fin, las manidas palabras del pastor Martin Niemöller que se atribuyeron a Brecht: «Cuando vinieron a por los comunistas guardé silencio…»


detenidos por una vivienda

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sábado, diciembre 29, 2007

La ocupación hotelera en las pistas de esquí catalanas roza el 100% pese a las escasas nevadas

lavanguardia
Barcelona


La ocupación hotelera en las pistas de esquí catalanas roza estos días el 100% pese a las escasas nevadas, según informaron portavoces de las principales estaciones. Los hoteles a pie de pista de las principales estaciones tienen reservadas todas sus habitaciones hasta el día de Reyes.

Boí-Taüll tiene unos 30 kilómetros de pistas abiertas, con 11 remontes en funcionamiento y entre 35 y 65 centímetros de nieve polvo. El balance es positivo en número de esquiadores, ya que superan los 3.000 y se espera que lleguen a 3.500.

Las estaciones leridanas Espot Esquí y Port-Ainé -gestionadas ahora conjuntamente por la gestora Gran Pallars y con un 'forfait' único- tienen entre cinco y 25 centímetros de nieve polvo, y un total de 15 pistas y 12 remontes abiertos.

En la estación de esquí del Solsonès (Lleida), el Port del Comte, esperan llegar a la cifra de 2.000 esquiadores este fin de semana. La estación ofrece entre 25 y 40 centímetros de nieve, y un total de 15 pistas de las 25 existentes. Según informó a Europa Press el director de la estación, Alfons Ferrer, mañana tendrán disponible todas las pistas donde hay cañones de nieve.

La estación gerundense de La Masella está teniendo una media de 7.000 visitas diarias y ofrece 30 pistas abiertas y un total de 15 remontes, lo que supone el 100%. La otra estación de las comarcas de Girona, La Molina, recibe unos 5.500 esquiadores al día, y ofrece entre 25 y 45 centímetros de nieve polvo o dura, dependiendo de las zonas. En La Molina hay 10 remontes abiertos, que permiten el acceso a las 21 pistas disponibles.

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¡Viva el alquiler!

elpais

El próximo año será el del alquiler. Al menos eso es lo que quiere el Gobierno con el paquete de medidas aprobado para fomentarlo. Los inquilinos que tengan entre 22 y 30 años y ganen menos de 22.000 euros brutos al año podrán solicitar una ayuda para el alquiler de 210 euros. Además, recibirán 600 euros de fianza y el coste de un aval de seis meses. Los que ganen menos de 24.000 euros también disfrutarán de nuevas deducciones fiscales por alquiler en el tramo estatal.

Para los propietarios de una vivienda, el próximo año no pinta muy bien. Las hipotecas volverán a subir para los que tengan que actualizar su préstamo en enero, ya que este mes de diciembre cerrará con un Euríbor al 4,796%, el máximo desde diciembre de 2000. Este aumento supone que aquellos que tengan una hipoteca media, de 150.000 euros a pagar en 25 años, tendrán que pagar 75 euros al mes más que ahora.

Los que aún no tengan piso y piensen en comprar uno lo tendrán mucho mejor. Las propias inmobiliarias reconocen que los precios de la vivienda nueva se mantendrán. Pero informes de bancos e instituciones independientes afirman que bajarán los precios. Y en el caso de la vivienda usada, que ya se está abaratando, las gangas serán aún

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lunes, diciembre 17, 2007

Monedas y propinas

DENUNCIAS POR VIVIENDA

¿Qué hizo la administración de Hacienda para obligar a los establecimientos -pequeño comercio, pymes, grandes mols- a no "redondear" el precio de los productos una vez que entró en vigor la moneda única europea? No se conoce ningún caso de denuncia a un tendero abusón por parte de algún miembro vigilante del cuerpo de nuestra administración pública. Por ayudar a la confusión, hasta acuñaron una moneda, la más corriente, 1€, con casi idéntico formato a la moneda de 100 pesetas, la chocolatina. La confusión icónica estaba servida desde el propio poder público.

Y los medios de comunicación de masas, la prensa económica especializada, ¿qué pedagogía hizo en esos días de mudanza de una moneda a otra? Al margen de regalar unas calculadorcitas para pasar pesetas a euros (o viceversa) que, en vez de ayudar, ayudaron a retrasar el momento de aprendizaje. Ellos -contestarán con su habitual sabiduría de empresa- están para otras cosas: el negocio editorial antes que ninguna devoción pedagógica.

Las palabras de Solbes, aunque perfectamente irracionales, han dolido porque llegan al corazón de los sentimientos. Juan X, el ciudadano medio, yo, tú, nosotros, a fuerza de españoles somos manirrotos mentales a la hora de echar la cuenta. Y lo sabemos. Algo que va mucho más allá de la propinilla que se deja con el café y es una manera de ser. Pero ese índice obsceno de consumo, ¿no era hasta antes de ayer, según el catecismo de muchos economistas y otros expertos en finanzas, el gran aval de la economía española?

¿Qué ha pasado para que cambie la doctrina oficial sobre el consumo nacional? Pues uno de los hechos notables debe ser que el nivel de endeudamiento familiar -soportado por el inflado precio de las viviendas y el negocio hipotecario de bancos y cajas de ahorro- no da ya para ninguna alegría más, y las ayudas de la Unión Europea también tienen fecha de caducidad.

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