Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

domingo, julio 13, 2008

De economistas y corderos

Fernando Scornik Gerstein/ publico

El tema de la especulación inmobiliaria y de lo que subyace en el fondo del mismo –el valor del suelo en España– ha sido un tema tabú para los economistas. El que en un país vacío, con apenas 87 habitantes por Km² –uno de los índices más bajos de Europa– y abundancia de capitales, la tierra tenga valores extraordinarios que insumen entre el 50% y el 60% del costo de la vivienda nueva, no ha merecido un análisis detenido y profundo por parte de la inmensa mayoría de los economistas, tanto de izquierda como de derechas. Decimos análisis, aunque para muchos ni siquiera ha merecido una mención, ni qué decir una explicación.

Hace un par de años escuchamos por televisión a Rodrigo Rato –quizás el más preclaro expositor económico de la derecha española– resumir los problemas principales de nuestra economía. El valor especulativo del suelo no figuraba en su lista. Es más, ni siquiera mencionó el de la vivienda como un problema grave. Pero, además, ¿por qué habría de mencionarlo? Sería contradecirse, pues en los años que fue Ministro no hizo absolutamente nada por corregir la deformación evidente que implican los valores inflados de la tierra.

Pedro Solbes, cuyo talento y pericia son evidentes, tampoco ha mencionado nunca en una exposición pública el problema que plantea al país la escalada de los valores del suelo, el “espacio económico”, como habría que llamarlo con propiedad. En cuanto a hacer, en el primer Gobierno de Rodríguez Zapatero, ni hizo, ni propuso –que nosotros sepamos– absolutamente nada, salvo modificaciones a la ley del suelo que no tuvieron mayor trascendencia.

Pero, bajando en la escala de figuras públicas, constantemente vemos aparecer en entrevistas televisadas a economistas de izquierda, de derecha, de centro y hasta los que gustan definirse como puramente técnicos, que jamás mencionan cómo un problema gravísimo, el que, en un país con tan baja densidad de población, la tierra la tierra tenga valores inaccesibles cuando, por su abundancia, debería costar prácticamente nada. Ahora se enfrentan con la crisis, con el derrumbe del mercado inmobiliario. Era totalmente previsible: después del boom, viene el crash. Sin embargo, ninguno pide disculpas al pueblo español por no haberse ocupado del problema y previsto lo que iba a suceder.

Algunos, como el ministro Pedro Solbes, cree que es bueno el “ajuste” de los valores inmobiliarios (a la tierra propiamente dicha jamás la menciona). Lo que no dice el ministro es que en la crisis se “ajustan” (es decir, caen) los valores inmobiliarios, pero también se “ajusta” (es decir, cae) el poder adquisitivo de los ciudadanos. Los que no podían acceder a la vivienda (lo que implica acceder al suelo) antes de la crisis –por los valores especulativos– tampoco podrán hacerlo ahora porque ha caído su capacidad de compra.

Pero ¿a qué se debe este silencio?

Creemos que hay dos tipos de razones. Una es la enseñanza deformada en nuestras universidades –algo que ya apuntaba el gran economista francés Leon Walras en 1910– impuesta a partir de fines del siglo XIX y principios del siglo XX por los neoclásicos americanos y agravada en nuestra época por los “neoconservadores”: se identifica a la tierra con el capital. ¡Como si la tierra pudiera reproducirse como los automóviles, aviones, ordenadores y televisores! Esto se les ha enseñado machaconamente a todos los estudiantes de economía, para satisfacción de las clases dirigentes. Tierra y Capital –les dicen– son lo mismo y, si son lo mismo, las mismas reglas de competencia que abaratan los bienes de capital deben abaratar la tierra.

Por supuesto, la realidad demuestra que no es así. Pero no importa, lo importante es lo que se les ha metido en la cabeza y los buenos alumnos repiten lo que aprendieron.

Pero, además, como también señalara Leon Walras, es peligroso para las carreras profesionales apartarse de las “ideas aceptadas”. Si te apartas, dice el genial francés, todas las puertas de las academias, de las sociedades, de los medios, se cerrarán ante ti; en cambio, si las aceptas tu buena fortuna está asegurada. Por algo el tema del suelo estuvo ausente de los recientes Congresos, tanto del Partido Popular, como del PSOE.

Pero, además, hay otro tipo de razones: las plusvalías del suelo son la fuente primordial de ingresos no ganados por el trabajo. Tocarlas implica afectar intereses muy poderosos que se extienden y entrelazan en todas las fuerzas económicas y sociales y en los partidos políticos. Hay que tener coraje para enfrentarlos y esto quizás sea pedir demasiado. Porque haber soluciones, las hay. Pero en su mayoría son soluciones fiscales, e implantar impuestos sobre los valores o las plusvalías del suelo tiene un indudable coste político. El problema no se resuelve declarando urbanizable toda la tierra del país. La propiedad privada del suelo implica un monopolio, con muchos titulares, pero monopolio al fin, que en un país como España sólo puede paliarse con medidas fiscales.

Lo cierto es que el problema no se resolverá mientras el silencio de los economistas esté acompañado por el silencio de los corderos, es decir, de los ciudadanos sin acceso al suelo, víctimas inocentes de una injusticia con solución al alcance de la mano.

Son los españoles lo que deben hablar y pedir explicaciones a economistas y políticos. Ningún economista debería explayarse en público sobre la economía española sin definir su posición sobre este tema, sin aclarar lo que dijo en el pasado o pedir disculpas por su silencio. Pero lo cierto es que mientras los “corderos” –es decir, los ciudadanos– no hablen y presionen el problema seguirá. Y, mientras continúe, la única solución –para los que pueden– es seguir aquel consejo que Mark Twain, con sorna, daba a sus amigos: compren tierra, que es un bien que ha dejado de fabricarse.

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miércoles, junio 11, 2008

Feliu Formosa (director general de Caixa Manresa): "En las oficinas hay directores jóvenes que no saben decir no"

Max Jiménez Botías/ elperiodico
Foto: Marc Vila
Barcelona


--¿Acepta las críticas que se hacen a la banca por el crédito?

--La predisposición de las entidades financieras con respecto al crédito es normal.
--¿Y por qué son más cuidadosas a la hora de concederlos?

--Siempre hemos sido cuidadosos. Hay un debate entre el director de riesgo y el director comercial para estudiar cada caso.

--¿Y a quién escuchan los directores generales de las cajas?

--A los dos. Para hacer cosas tienes que escuchar al director comercial pero también hacer caso del de riesgo. Es como ir a caballo, debes decir so a veces pero también arre, el dominio de las riendas hace que el caballo no se desboque. Y más en este momento en que en las oficinas hay muchos directores jóvenes que no han conocido una crisis financiera y no saben decir que no a solicitudes poco solventes. Pero si solo frenas, no hay negocio.

--¿Hay mensajes contradictorios en el entorno financiero? Estoy pensando en el Banco de España.

--Lo que dice siempre el Banco de España es prudencia, prudencia, prudencia. Tenemos que recordar que lo que hace la banca es prestar con dinero que le han prestado. Lo que dice el banco central es no prestes a nadie que creas que no te va a devolver el préstamo.

--¿Debe limitarse el préstamo al 95% del valor de tasación?

--Nadie lo limita. Otra cosa es que se incremente la exigencia de capital para estos préstamos, pero es lógico dado que el riesgo es mayor.

--Conviene acotar el riesgo para mejorar los resultados...

--La manera de que un negocio vaya bien no es tanto recortando los gastos como incrementando los ingresos. Si la alternativa es que dejen de tener menos costos, vamos mal. A veces se está más por ahorrar la peseta que por ganar el duro.

--¿En qué tesitura están las cajas, en la de la peseta o en la del duro?

--Nosotros hemos ganado el duro hasta hace un par de años. El año pasado se veía que las cosas no venían bien: que el boom inmobiliario se acababa y había que revisar ese negocio. Creo que nos ha ido bien.
--Los resultados del primer trimestres no han sido espléndidos, ¿qué espera para el conjunto del año?

--Yo no lo diría así. El negocio bancario ha crecido. Otra cosas es que el negocio de las participadas --inmobiliarias-- no haya crecido. Poco más del 20% del beneficio venía de ahí. Es de los más bajos de las cajas.

--Pero eso tiene un impacto negativo en los resultados de la caja.

--Pero no en el negocio bancario. De todas formas es sano que las entidades financieras no ganen cada año un 15% o un 20% más.

--Puede que así se imponga la idea de que las cajas deben fusionarse.

--Nosotros somos defensores del modelo territorial. Eso tiene mucho sentido para las cajas. Y Catalunya es más rica porque tiene 10 cajas. Sin la existencia de Caixa Manresa no se hubiera podido desarrollar el proyecto del Monasterio de Sant Benet del que se beneficia la comarca.

--¿Son las cuotas participativas una alternativa para las cajas?

--Están contra la razón de ser de las cajas que es la obra social. El modelo se diferencia del de los bancos. Somos diferentes: unos pagan dividendo y otras hacemos obra social. Si pagamos dividendos competimos contra nuestra propia esencia.

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viernes, febrero 08, 2008

Memoria del saqueo

DENUNCIAS POR VIVIENDA

En Memoria del saqueo (2004), Fernando E. Solanas retrata con un trazo poético realista, una mezcla de testimonios de los afectados, ganadores y perdedores, pespunteado por una limpia crónica financiero-política, cómo fue posible el 'corralito' en Argentina. Tras el fin de la dictadura militar, en 1983, los distintos gobiernos elegidos democráticamente tejieron una operación a escala planetaria para vender las principales empresas públicas y los recursos naturales del país a costa de la impagable deuda externa, invento kissingeriano nacido tras la crisis del petróleo de la década de los 70, que resultó ser el cebo perfecto.

Hace años que los economistas que desde fuera se han fijado en el fenómeno del 'capitalismo popular del ladrillo' español, la primera burbuja inmobiliaria de Europa, nos comparan con el dramático desenlace argentino o el estallido en Japón, que ha dejado en la cuneta a dos generaciones sin acceso a una vivienda. El fenómeno del 'capitalismo popular del ladrillo' de aquí se ha solventado con una transferencia de rentas de las clases trabajadoras, las más humildes, que se han endeudado con la promesa de que sus ahorros estaban invertidos en su propiedad que, al parecer, iba a revalorizarse eternamente, hacia el gran capital, a través de la compra y la especulación con el precio de los pisos bajo el signo del mercado con dinero barato nunca se contrae, con la (en muchos casos turbia) complicidad de todos los grupos del arco parlamentario sin excepciones.

Memoria del saqueo es un documental, un género que empiezan a practicar (practicamente sin maestros) los jóvenes españoles que quieren registrar lo que nos ha pasado, lo que nos está pasando y lo que nos queda por pasar. Ahora que el cine español agoniza por la falta de espectadores, los ataques verbales de los malpensados y los que sólo quieren jorobar, la mediocre y autocomplaciente tribu de los profesionales del medio, mayoritariamente un casta pseudofamiliar con piscinas que conservar, quizás convenga volver a ver esta joyita, obra maestra donde vuelve a quedar claro -¿qué ficción española estuvo a la altura de "Nueve reinas" (Fabián Bielinsky, 2000) o "Amores perros" (Alejandro González Iñárritu, 2000) o "¿Y tu mamá también?" (Alfonso Cuarón, 2001)?- que el idioma (que da musculatura a esos guiones) que hablan en Argentina o México o Chile o Perú o Colombia o Venezuela hoy es infinitamente más potente que la gris uniformidad desgastada que se escucha entre las distintas lenguas que aún parloteamos en el país de la liga de fútbol galáctica y paranormal, la burbuja inmobiliaria y el turismo de toalla.

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martes, febrero 05, 2008

Caja Madrid en Rumanía

EXPANSIÓN

A veces las oportunidades surgen, pero casi siempre hay que saber buscarlas. Caja Madrid quiere convertir la elevada presencia de ciudadanos rumanos en España –se estima que este colectivo supera el medio millón de personas– en una posibilidad de negocio.

La caja de ahorros española ha llegado a un acuerdo con Banca Transilvania para ofrecer sus productos y servicios a los ciudadanos rumanos tanto en España como en Rumanía, con especial énfasis en la concesión de créditos hipotecarios a los rumanos residentes en España que desean adquirir una vivienda en su país de origen, práctica bastante habitual entre algunos colectivos extranjeros.

Gracias a esta iniciativa, Caja Madrid podrá explorar las posibilidades de un mercado que, como el rumano, centra sus esfuerzos en un rápido desarrollo económico y social y al que se le presupone un importante potencial de crecimiento en el futuro. Además, Caja Madrid, una de las entidades más activas con el colectivo inmigrante, se adentrará en ese nuevo mercado de la mano de un socio local, perfecto conocedor de las necesidades y peculiaridades del mercado interno, con las ventajas que ello implica tanto desde el punto de vista comercial como legal y administrativo.

De hecho, una de las ventajas de este acuerdo es que permitirá a Caja Madrid otorgar hipotecas sobre inmuebles ubicados en Rumanía sin que ello suponga asumir riesgos adicionales, ya que Banca Transilvania actuará como agente garante.

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