Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

viernes, septiembre 04, 2009

Cajas y sector inmobiliario

EXPANSIÓN

Después del desembarco de las sociedades inmobiliarias creadas por los principales bancos y cajas españolas, llega el turno de las cajas de tamaño medio.

Algunas de ellas optaron por aliarse con el grupo Gerens Hill para poner en común sus carteras de activos inmobiliarios, valorados en 200 millones de euros, frente a las que optaron por integrarse en el vehículo desarrollado por Ahorro Corporación, denominado ACSI.

Del proyecto Aliancia ya ha nacido la primera sociedad, Aliancia Zero, en la que, hasta ahora, han confirmado su presencia Caja Burgos, Caja Canarias y Caja Rioja.

La sociedad gestora, filial de Gerens Hill, será la encargada de dar salida a una cartera de activos de los que el 40% es suelo, que podría incrementarse en los próximos meses cuando se clarifique el escenario de fusiones en que se haya inmerso el sector desde que el Gobierno lanzase el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob).

El interés de las entidades financieras en este tipo de vehículos reside en que los activos inmobiliarios salen de sus balances, figurando en el de la nueva sociedad, reduciendo su exposición al sector y recuperando parte de las provisiones vinculadas.

El futuro de Aliancia y las sociedades que se constituyan en los próximos meses podría pasar, a medio plazo, por la salida a bolsa, confirmando así que no se trata de un parche temporal, sino que el modelo de negocio ha llegado para quedarse.

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sábado, agosto 08, 2009

Encrucijada para las cajas

ABC

Sea o no el sistema bancario español «el más sólido del mundo», como ha afirmado en alguna ocasión el presidente del Gobierno, lo cierto es que no es totalmente indemne a las consecuencias de la crisis financiera internacional ni a los efectos de sus políticas crediticias de los últimos años. La prueba se encuentra en los movimientos que se están produciendo entre las cajas de ahorros, con fusiones ya cerradas, como las de las cajas andaluzas, y otras que están rodeadas de rumores, como la de Caja Madrid con otras entidades. La voluntad política del Gobierno -y el análisis más técnico del Banco de España- es propiciar estas concentraciones -por fusión o absorción- para evitar nuevos sobresaltos como el de Caja Castilla-La Mancha. Sin embargo, el buen fin de estos procesos y, en general, de lo que con eufemismo se llama «reajuste del sistema financiero», dependerá de que se revise el papel de las cajas de ahorros en la estructura bancaria global y su relación con los poderes públicos autonómicos. Se trata, en definitiva, de clarificar las reglas de juego, porque, si no se hace, hay un alto riesgo de reincidir en muchos de los errores que han conducido a la difícil situación de muchas de estas entidades.

Entre las tareas pendientes para sanear este sector se encuentra la superación de las contradicciones en torno a la naturaleza y gestión de las cajas. Muchos de los argumentos que se están escuchando sobre los procesos de fusión en los últimos meses mezclan el localismo más rancio con el gregarismo ideológico, oponiendo reticencias a la fusión de cajas cuando los gobiernos autonómicos son de diverso signo o apelando a la pura animadversión territorial. Por otro lado, la insistencia de instituciones y expertos en señalar a las cajas como el flanco débil del sistema desmonta el tópico de que la crisis está causada por falta de regulación del mercado, porque poco habrá más regulado, dirigido e influido por los poderes públicos que la gestión de las cajas de ahorros.

Las fusiones de cajas deben ir acompañadas de una revisión de los modelos tradicionales de estas entidades, principalmente para lograr que las medidas de reestructuración y saneamiento estabilicen su situación, protegiendo los derechos de sus clientes. Las duras críticas de algunas comunidades autónomas al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) por cuestiones de competencia sobre las cajas de ahorro, ponen de manifiesto la complejidad de los factores que concurren en cualquier escenario de fusión o absorción. Al Gobierno y al Banco de España debería incumbirles que las decisiones que se tomen en este sector de la estructura bancaria respondan a las necesidades del sistema financiero y a criterios técnicos de viabilidad. Ayer mismo se conocía el dato de que los créditos para adquisición de vivienda habían aumentado en julio sólo el 0,9 por ciento, frente al 8,1 por ciento de hace un año. Es el peor dato en trece años. Los créditos al consumo en el mismo mes han salido peor parados, con números negativos (el 1 por ciento), frente al crecimiento del 9 por ciento en julio de 2008. Este es el escenario a considerar, junto a otros, si se quiere realmente tomar medidas para cambiar modelos productivos y financieros, aunque eso implique corregir los discursos que descargan todas las culpas en el fantasma del liberalismo y silencian los graves perjuicios del intervencionismo político.

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lunes, agosto 03, 2009

Cuatro bodas y un funeral

José Antonio Bueno/ elperiodico

De momento es lo (poco) que tenemos de la tan necesaria reestructuración del sector financiero español. Cuatro proyectos de fusión (uno en Castilla y León, otro en Andalucía y dos en Catalunya), no todos definitivos. Y una intervención, la de la CCM que por lo que se filtra no pinta muy bien. Habrá, tiene que haber, más bodas. Y habrá, tiene que haber, más funerales. Y cuanto antes mejor.

En octubre, cuando hablábamos de la crisis global, de las hipotecas subprime y de depreciaciones de productos estructurados complejos, comparaba en este mismo diario los activos tóxicos con las manzanas ponzoñosas de la madrastra de Blancanieves. Decía que en el sistema americano estaba todo tan mezclado que era como tratar de separar manzanas buenas de las malas en un frasco de compota, algo imposible. En nuestra banca sólo había unas pocas manzanas con problemas que era muy fácil aislar. Por ello muchos decíamos que nuestra banca era de las más sólidas del mundo.

Sucede que el tiempo ha pasado. Muchos bancos internacionales han tirado efectivamente a la basura frascos enteros de compota de manzana, han depreciado sus balances, generando agujeros que les han forzado a recapitalizarse, malvenderse, fusionarse o incluso ir a la liquidación. La lista de caídos ilustres es amplísima. En España, afortunadamente, no ha ocurrido así porque nuestra banca prácticamente no invirtió de manera directa en esos activos tanto porque el Banco de España se ratificó como uno de los reguladores más exigentes como porque mal podía invertir en el extranjero una banca que debía captar dinero en otros mercados para poder satisfacer la enorme demanda de crédito de sus clientes. Pero hay manzanas en los balances de nuestras entidades financieras que están comenzando a pudrirse. Su mal no es importado, se debe a que algunas empresas y particulares no pueden hacer frente a sus obligaciones porque la economía se ha parado en seco y poco a poco la recesión en la que nos hallamos está contagiando al mundo financiero. Ya no es que el mundo financiero contamine la realidad económica, es que esta se está llevando por delante la hasta ahora buena salud de cajas y bancos.

El corto y medio plazo es complicado. Este año estamos viendo resultados recurrentes más que aceptables porque las revisiones a la baja de los tipos no se hacen inmediatamente. Simplificando, sigue habiendo hipotecas al 5,5% y se captan depósitos al 4%. Pero la brutal caída del euríbor hará que los créditos caigan en el 2010 por debajo del 2% y no está claro que el coste del dinero para los bancos pueda ser inferior a ese valor pues la desconfianza sigue instalada en los mercados y eso hace que los precios no bajen. Así, el margen será bajo, y puede que hasta negativo en alguna entidad.

Nuestro sector financiero continúa debilitándose día a día debido a la combinación del incremento de la morosidad con el decrecimiento de los márgenes. Sí, los bancos comienzan a ganar menos justo cuando más lo necesitan. No es improbable que veamos algunas entidades con pérdidas en el 2010. Hay que decir que la feria no va igual para todos. Hay entidades con morosidades ya en el 6% y otras levemente por encima del 2% y el precio medio de la cartera de créditos es también muy diferente. Sigue sin haber riesgo en el sistema, pero ya hay varias manzanas tocadas en el cesto.

La Administración ha definido cómo proceder gracias al ya famoso FROB. Además, se ha aliviado algo la tensión reconsiderando el calendario de provisiones. Perfecto. Pero no tenemos todo el tiempo del mundo. Dentro de pocos meses, la evidencia de que hay problemas serios en alguna entidad será clara.

Los gestores diligentes, que suelen ser los que menos problemas tienen, están ajustando permanentemente su base de coste. Pero aquellos para los que la fusión es la única solución deben olvidarse de personalismos y localismos. Ser presidente de una pequeña caja de ahorros tiene un valor intangible difícilmente medible y el impacto local de las obras sociales es muy importante. Pero hay que tener muy claro que respeto y notoriedad pueden tornarse en algo negativo si la entidad entra en pérdidas o, peor aún, se interviene. Y las obras sociales se alimentan del beneficio de las cajas. Si no hay beneficio, no habrá obra social y, ojo, algunas cuentan con instalaciones muy necesarias, pero cuyos costes de mantenimiento y explotación son elevados.

Prefiero, como todos, las bodas, pero si no suceden pronto hace falta que el Banco de España convoque a algún funeral más para desatascar negociaciones centradas en quién ocupa el sillón, cómo es la ecuación de canje y cómo quedo yo, en lugar de pensar en proyectos de futuro. Y no hay que olvidar que organizar las bodas no es sencillo. Por eso, una vez que se tenga claro quién se casa con quién, el trabajo de detalle es inmenso y tiene que planificarse técnica y no políticamente. Las presidencias temporales hasta la jubilación de uno de los implicados son sencillas de planificar, pero muy difíciles de ejecutar, ya que no existen las fusiones entre iguales. Una integración es un proceso traumático y, por tanto, cuanto antes pase, mejor.

Sé que es una utopía, pero nuestro sistema financiero necesitaría tener cerrado el libro de las fusiones el 1 de enero del 2011 para encarar con fortaleza el año de la recuperación. Me temo que no será así, pero tampoco Blancanieves tenía una madrastra…

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