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miércoles, septiembre 02, 2009

Oskar Lafontaine: "La Izquierda quiere construir el puente hacia la era de la energía solar"

Stefan Reinecke/ Tageszeitung
Rebelion (traducción Ángel Ferrero)


Taz: ¿Qué tiene Ud. contra Los Verdes, Sr. Lafontaine?

Oskar Lafontaine: En su día Los Verdes fueron un partido pacifista. Hoy están a favor de la guerra en Afganistán. La guerra es la peor forma de destrucción del medio ambiente, con bombas de racimo y de uranio empobrecido. Ecología y guerra no son cosas para mí que vayan la una con la otra.

Me refiero a la campaña que lleva a cabo en el Sarre contra Los Verdes y que allí experimentan como una “campaña de destrucción”...

Los Verdes del Sarre nos han lanzado el guantelete, desafiándonos. Aún no han explicado a nadie por qué no me votarían como presidente del Sarre si obtuviese más votos que el SPD. Aquí tampoco se aclara [Renate] Künast, presidenta de los Verdes. Por nuestra “personalidad” como partido no puede el Verde Ramelow votarme presidente. Probablemente tendríamos que dejarnos caer por una de las sesiones de “entrenamiento de la personalidad” de la señora Künast.

Las encuestas apenas dan los suficientes votos para una coalición roji-roja (SPD-La Izquierda). ¿No es por lo tanto poco sabio atacar tan duramente a los Verdes?


Los Verdes nos necesitan tanto como el SPD. Sin una Izquierda fuerte, ni el SPD ni Los Verdes tienen ninguna oportunidad de entrar en el gobierno del Sarre. Por eso nos sorprende el desdén de Los Verdes. De hecho, hemos estado esperando a diario a que pusieran una vela por nosotros en la repisa de su ventana, invitándonos a entrar.

En el Sarre el SPD, Los Verdes y el partido de La Izquierda tienen posiciones parecidas, menos en lo que se refiere a la cuestión de la minería. El partido de La Izquierda quiere prolongar la vida de las minas, mientras que Los Verdes quieren ponerle fin. ¿Hasta qué punto es firme su propuesta de alargar las explotaciones mineras?


Queremos construir el puente hacia la era de la energía solar. Por eso estamos firmemente en contra de la energía atómica y buscamos alternativas a los combustibles fósiles como el carbón, el gas o el petróleo. En el Sarre queremos como mínimo evitar el desplazamiento forzoso de 1.700 mineros hacia Ibbenbüren, en Renania del Norte-Westfalia.

¿Debería continuar la minería en el Sarre?

Sí. Esperamos que la Deutsche Steinkohle, por presión del gobierno de Müller, no emprenda una política de hechos consumados.

¿Y si lo hace?

Podremos hacer un pronóstico de la posible continuación de la minería cuando tengamos datos fiables sobre la mesa. Y eso sólo será posible cuando estemos en el gobierno.

¿Puede una coalición rojo-rojo-verde estrellarse en la cuestión minera?

No tenemos aún ninguna experiencia electoral. Aparte de eso, yo no soy ningún profeta.

Permítame preguntarlo de otra manera: ¿No fuerzan acaso los políticos las similitudes entre ellos para una coalición rojo-rojo-verde?


Se dan numerosas coincidencias en la política educativa, por ejemplo. Nosotros queremos una educación más extensiva, la retirada del bachillerato exprés (Turboabiturs G8) y suprimir las tasas que han de pagar los estudiantes. Lo mismo ocurre con el apoyo a las energías renovables. El partido de La Izquierda quiere además la remunicipalización de la fuentes energéticas.

¿Y qué ocurrirá si se aprueba un presupuesto de austeridad? El secretario del SPD para el Sarre Heiko Maas no confía en que el partido de La Izquierda apoye medidas espinosas para él. ¿Sería el partido de La Izquierda un socio de coalición más fiable?

No sólo seríamos un socio de coalición más fiable, sino también uno con más experiencia. Además, no sé de ninguna propuesta presupuestaria de austeridad por parte del SPD o Los Verdes.

¿Puede el partido de La Izquierda adoptar un presupuesto de austeridad?

En los últimos años ya se han dado demasiados recortes a nivel social y personal. Nosotros no nos dejamos llevar por los cantos de sirena. Por eso proponemos aumentar las ganancias del estado aumentando, por ejemplo, los impuestos sobre las rentas más elevadas. Si tuviéramos un impuesto sobre las rentas más elevadas, uno como el que existe en el Reino Unido, tendríamos anualmente 90 billones de euros de ingresos adicionales. Para consolidar los presupuestos de los estados federados necesitamos de ganancias y de un verdadero crecimiento económico.

Sr. Lafontaine, a nivel federal el SPD busca desesperadamente un éxito en el Sarre, como una señal para las próximas elecciones al Bundestag. Éste se produciría si también el partido de La Izquierda fuese lo suficientemente fuerte. El SPD, a nivel federal, depende pues de manera indirecta del éxito del partido de La Izquierda. ¿Se alegra de ello?

La Izquierda se fundó para superar la economía neoliberal. Y siempre tuvo muy claro que no podía hacer esto por ella misma, sino con otros partidos amigos. Por eso nos alegramos cuando el SPD poco a poco se retracta de sus temores irracionales a mantener contactos con nosotros, que los partidos conservadores y conglomerados mediáticos les han metido en la cabeza. Espero que el SPD y Los Verdes acepten pronto el sistema de cinco partidos y reconozcan por fin con quién pueden realmente llevar a cabo reformas democráticas, ecológicas y sociales.

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Debacle conservador en las regionales del Sarre y Turingia

Rafael Poch/ lavanguardia

A cuatro semanas de las generales del 27 de septiembre, la Canciller Angela Merkel ha perdido la mayoría y el gobierno en dos regiones que pasarán a la izquierda. Se trata del Sarre (un millón de habitantes) el más pequeño Land de Alemania occidental, y de Turingia (2,3 millones), una región del este que perteneció a la antigua Alemania comunista (RDA) hasta la reunificación de 1990.

El domingo Merkel sufrió en ambas un retroceso de 12 puntos y no podrá recuperar la mayoría ni siquiera mediante una coalición con los liberales del FDP, un escenario posible en Sajonia. Ese es el guión principal de Merkel para las generales del 27 de septiembre.

Los sondeos le dan una holgada ventaja sobre el segundo partido del espectro alemán, los socialdemócratas (SPD): 37% frente a 22%. Sumando los votos liberales eso debía alcanzarle para una nueva mayoría en Berlín. A cuatro semanas de la gran consulta, tal escenario ha pinchado. Una buena noticia para la izquierda. Excelente, en primer lugar para el partido de La Izquierda de Oskar Lafontaine (Die Linke), integrado a medias por tránsfugas del SPD del oeste y ex comunistas del este.

Esta formación, sin análogos en Europa por su peso electoral, ha irrumpido en el Sarre multiplicando por ocho sus últimos resultados: un 21,2% que representa un avance de 18,9% puntos. Es verdad que el partido ha puesto toda la carne en el asador al presentar como cabeza de lista al propio Oskar Lafontaine, un político a la vez experto y ambicioso que pone nerviosos tanto a la derecha como, sobre todo, a los socialdemócratas que temen perder aun más clientela a su costa.

Lafontaine fue Presidente del Sarre entre 1985 y 1998, Presidente del SPD y en 1990 fue el candidato socialdemócrata a la Cancillería. También es una buena noticia para el SPD, un partido deprimido por los pronósticos de su baja intención de voto a nivel federal y el escaso gancho de su candidato, el vicecanciller en al actual gobierno de coalición con Merkel, Frank Walter Steinmeier.

Si Merkel tiene una popularidad del 56%, Steinmeier sólo del 18%. Arrebatando dos gobiernos regionales a Merkel tan cerca de las generales, el SPD puede alterar ese estado de ánimo deprimido y repetir la escalada que hicieron hace cinco años con Schröder y les llevó al actual gobierno de coalición. Tal gobierno no ha funcionado mal, y aunque nadie lo diga oficialmente, continuar con la fórmula puede que sea el deseo secreto de ambos.

Tanto en Turingia, donde Die Linke es la segunda fuerza (27%) como en Sarre, a los socialdemócratas y a la Izquierda les faltaría un escaño para la mayoría, lo que parece condenarles a incluir a los verdes en su eventual coalición. La ironía aquí es que tal escenario podría repetirse a nivel federal el 27 de septiembre y el problema es que el SPD dice que una cosa es aliarse con Lafontaine y los suyos en las regiones, y otra muy diferente hacerlo en el gobierno de la nación.

En Alemania la verdadera divisoria política es la actitud hacia la OTAN y la guerra de Afganistán, de donde quieren irse el 60% de los alemanes. Solo la Izquierda de Lafontaine aboga por la salida de la OTAN y de Afganistán, lo que la sitúa fuera de la corrección institucional tal como se entiende hoy en Europa.

Ni el SPD, ni los verdes, que en 20 años se han convertido en un partido "respetable", tragan con eso, por lo que la coalición "rojo-rojo-verde" es improbable a nivel federal. Eso sugiere que, aunque no lo digan, la continuidad de la actual coalición CDU/SPD en el gobierno nacional de Berlín podría ser el escenario más probable.

De momento, el secretario general de la CDU, Rudolf Pofalla, ha valorado estas regionales como "duras pérdidas", mientras que Steinmeier, habla de una "señal" de cara a las generales.

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