Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

martes, junio 02, 2009

Una de cada tres viviendas vacías está en la costa mediterránea

R. L. Vargas/ larazon
Madrid


El paisaje costero del sureste español ha sufrido una profunda transformación en los últimos años con la construcción de centenares de urbanizaciones. Colmenas de hormigón y asfalto en las que se apiñan miles de viviendas clonadas y, en muchos casos, vacías. Varios miles se construyeron durante los años de bonanza económica para satisfacer la demanda de segunda residencia de millones de españoles. Otras muchas fueron adquiridas por extranjeros como inversión al socaire de la desbocada escalada de precios que produjo en los últimos años el «boom» de la construcción en España. Pero el «crack» que ha sufrido el sector ha hundido la venta viviendas y el stock de casas vacías se ha disparado. No hay dinero para residencias de verano e invertir en el ladrillo ya no es rentable. La combinación de ambos factores ha provocado que una de cada tres viviendas nuevas vacías que hay en España esté ubicada en la costa.

La Asociación de Promotores Madrileños (Asprima) calcula en su barómetro inmobiliario que en la Comunidad Valenciana y Andalucía el número de viviendas nuevas vacías supera las 210.000 unidades, un 36% de las 601.000 que esta organización calcula hay en el conjunto del país. La mayoría de esta sobreocupación se concentra en Andalucía, con 121.904 viviendas nuevas vacías. No obstante, en términos de casas sin inquilino por cada cien habitantes, el récord lo ostenta otra región mediterránea, Murcia, con 2,31, seguida de Castilla-La Mancha, con 2,15. En esta comunidad, según los analistas de Asprima, se concentra una importante cantidad de segunda residencia, lo que explica este dato y que, en términos absolutos, su stock sea de 43.906 viviendas.

A finales de este año, Asprima calcula que la sobreoferta rozará las 800.000 viviendas, escalando hasta las 796.000. Si bien el G-14, el grupo que aglutina a las mayores inmobiliarias españolas, ha reconocido que no ha empezado la construcción de ninguna promoción nueva desde diciembre, la finalización de las que se iniciaron hace unos años, unida a la ralentización de las ventas, engordará el stock. Los últimos datos del Ministerio de Fomento vienen a confirmar esta parálisis que vive el sector inmobiliario y de la construcción. En el primer trimestre del año, se terminaron 107.890 viviendas, un 31,8% menos que hace un año. Los nuevos créditos concedidos por las entidades financieras a las familias para vivienda, consumo y otros fines también cayeron un 11,6%. La caída del sector de la vivienda ha propiciado una rebaja de los precios, lo que ha repercutido de forma positiva en la tasa de esfuerzo familiar dedicada a la vivienda. Si en 2008 las familias españolas destinaban de media el 34% de su renta bruta al pago de su hogar, ahora necesitan un 24,74%, según Asprima.

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lunes, octubre 20, 2008

La APCE elige este martes a Galindo como nuevo presidente en sustitución de Chicote

EP/ cotizalia

La Asamblea General de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) que se celebra este martes elegirá, previsiblemente, al actual presidente de Asprima, José Manuel Galindo, para sustituir a Guillermo Chicote al frente de la organización.

Galindo, que encabeza la única candidatura presentada a la presidencia de APCE, contará en su equipo con el presidente de la Asociación de Barcelona, Enric Reyna Martínez, en calidad de vicepresidente primero; el secretario general de Valencia, Benjamín Muñoz Solsona, como vicepresidente segundo; el presidente de la Asociación de Asturias, Apolinar Cuesta Fernández, como vicepresidente tercero; el presidente de la Comisión de Vivienda de la Asociación de Sevilla, Juan Aguilera Ruiz, como vicepresidente cuarto; y el presidente de Zaragoza, José Luis Roca Castillo, como tesorero.

La decisión de acudir al proceso electoral de la patronal de los promotores y constructores fue adoptada por unanimidad en la Junta Rectora de Asprima celebrada el pasado mes de julio.

Antes de su llegada al frente de APCE, Galindo ha lanzado en sucesivas ocasiones un claro mensaje a todos los agentes implicados en el sector, la necesidad de colaborar y aúnar fuerzas para salir de la crisis.

"Actuaremos desde el ofrecimiento de diálogo permanente, el respeto y la lealtad institucional, lo cual no excluye la crítica constructiva y la reivindicación justificada", señaló recientemente en un comunicado.

No obstante, Galindo cuenta como interlocutor con un perfil más moderado que Chicote, quien en una de sus últimas apariciones públicas como presidente de APCE hizo saltar una vez más la polémica al declarar: "Que nadie espere que el precio de la vivienda baje un 30% o un 40% porque, antes de eso, se lo regalo al banco".

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martes, octubre 14, 2008

José Manuel Galindo (Presidente de Asprima): “Los promotores pensábamos que podíamos autorregularnos, pero ha sido imposible”

Fátima Martín/ cotizalia

José Manuel Galindo Cueva, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (ASPRIMA) desde 2007, está muy orgulloso de su profesión de arquitecto. A diferencia de otros predecesores en su cargo, como Rafael Santamaría, presidente a su vez de Reyal Urbis, el violento estallido de la burbuja inmobiliaria no le ha pasado factura a su actividad. Galindo se perfila como el nuevo presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE), tras la dimisión de Guillermo Chicote. Este último afirmó el jueves pasado: “Que nadie espere que el precio de la vivienda baje un 30% ó un 40%, porque antes, los promotores prefieren regalarle las viviendas a un banco”. Galindo, por su parte, en una entrevista a El Confidencial, aseguró que “No es verdad que los promotores no estén dispuestos a bajar los precios. No hay nadie que no ponga un precio para vender. Se explica mucho más que no se venda a que no haya dinero. Si hubiera dinero, los precios serían los que la gente está dispuesta a pagar. No hay precios de referencia porque no hay dinero”.

P.- ¿Cómo se encuentra el sector inmobiliario?

R.- La situación en general no está bien. Al principio era una crisis inmobiliaria, muy localizada. Pero ya es financiera y económica. El aumento de la morosidad en EEUU ha derivado en una crisis sistémica. En el sector inmobiliario era necesario un ajuste y por el aumento de precios, el ajuste está siendo mucho más abrupto. Para que se compre vivienda hace falta que la gente trabaje y que el banco dé dinero. Hay oferta y también hay demanda. Lo que falta es capacidad de compra. La demanda está embalsada, pero eso tiene un plazo.

P.- ¿Se ve la luz al final del túnel?

R.- La luz al final de túnel aparecerá, seguro. Lo difícil es predecir en qué momento y con qué intensidad lo va a hacer. Porque la liquidez en el mundo existe, pero no está en las entidades financieras. Está en fondos soberanos de países productores de materias primas, o en fondos oportunistas. Ahora mismo, las que están en crisis son las entidades financieras. Lo que hay es falta de liquidez y falta de fluidez del dinero.

P.- ¿Hacia dónde se encamina el sector?

R.- Queremos ser un sector industrial maduro. Cuando salgamos de esta situación, el orden nuevo que saldrá será distinto. Habrá más profesionalización, más transparencia y más información. Lo ideal sería encaminarnos hacia un escenario de estabilidad. Ahora el alquiler es una fórmula que se va a incrementar.

P.- ¿Qué se puede aprender de esta crisis?

R.- Las crisis nunca son buenas, pero pueden dar enseñanzas. Una lección a nivel de sector es que somos vulnerables. Los promotores pensábamos que éramos capaces de autorregularnos, pero ha sido imposible. Dependemos absolutamente del crédito. Y ahora resulta que el sistema financiero también es vulnerable.

P.- ¿No ha habido excesos en los años del boom?

R.- ¿Qué podría hacer una empresa que recibe todo el dinero a tipos reales negativos, con crecimiento de demanda y de productividad? Sustraerse a esa realidad era realmente difícil. La lógica empresarial empujaba a crecer. De ahí vienen los excesos. Como institución, desde Asprima hemos lanzado mensajes de información, pero nunca tienes la influencia sobre la información empresarial. Nadie sabía lo inflado que el sector pudiera estar. Además, el activo inmobiliario se distinguía de un activo financiero. Llegó un momento en que el activo inmobiliario se convirtió en un activo financiero y en un bien de inversión. Ahí se rompió la lógica. Y además hubo excedentes de producción. No se compraba la vivienda para vivir sino para invertir.

P.- ¿Qué pasa con los precios de la vivienda?

R.- No es verdad que los promotores no estén dispuestos a bajar los precios. No hay nadie que no ponga un precio para vender. Se explica mucho más que no se venda a que no haya dinero. Si hubiera dinero, los precios serían los que la gente está dispuesta a pagar. No hay precios de referencia porque no hay dinero. Los datos de precios del INE son datos de notarios. Es decir, las transacciones se han hecho a estos precios. Pero son operaciones formalizadas hace tiempo.

P.- ¿Esta situación no era previsible?

R.- ¿Se puede prever lo imprevisible? Yo no sé las circunstancias de cada empresa. Era difícil prever las variables que se manejaban. Aquí se han roto los esquemas. Lo que creíamos que era un problema inmobiliario resulta que lo que ha fallado ha sido el sistema financiero. Era difícil de prever que la salida iba a ir más allá de los límites del propio mercado. Nos han contaminado de otros sitios.

P.- ¿Tiene sentido la existencia del G-14, cuando ya existe la APCE?

R.- El G-14 está ahí. Todos conocemos las empresas que lo han configurado. Plantea soluciones lícitas para sus miembros, para resolver problemas específicos. La mayoría son cotizadas que tienen intereses comunes. Es más fácil buscar puntos concretos entre una docena de empresas que entre más.

P.- ¿Cuáles son las necesidades más acuciantes de las inmobiliarias?

R.- Hay que producir y vender. Y se produce muy poco. Hay stocks y no se produce. Si no produzco y no vendo, no genero ingresos. Además, estoy apalancado. La solución pasa por refinanciar deuda ajustando plazos y tiempos con la maduración de la producción inmobiliaria y la generación de dinero. Pero lo que pasa es que no se negocia con una entidad, sino con 25. De todos modos, el sector más apacalancado es el financiero.

P.- ¿Qué le pide el sector al Gobierno?

R.- Hay que hacer un análisis de coste-beneficio. Que los beneficios que se obtengan de inyectar liquidez en un sistema sean superiores al coste. El Estado no sólo tiene beneficios y costes económicos, sino también sociales (como el empleo). ¿Qué tenemos aquí en juego? Eso es lo que se debe valorar. El Gobierno era al principio muy reticente a ayudar, pero ya no se piensa en medidas para ayudar al sector, sino a las personas. Nuestro sector es generador y destructor de empleo. Y tiene un efecto arrastre tremendo. A nosotros no nos importa que las medidas que se vayan a implementar se hagan a través de otro sector, porque si funcionan, nos comprarán casas. Hay medidas en nuestro sector que son muy eficientes para las personas. Los beneficios son mayores al coste. Pero hay que dimensionarlo. El ICO busca inyectar liquidez al sector financiero. En un primer paso, la política de Vivienda tiende a potenciar que se vendan o se alquilen las que hay.

P.- ¿Qué le parecen la privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas?

R.- Es una de esas frases célebres que quedan bien. No es así, no la comparto. El que esté dispuesto a ganar tiene que estar dispuesto a perder. Pero no interesa a nadie decir ahora que tú, porque has sido malo, vas a ir al infierno.

P.- ¿Cómo encara la futura presidencia de la patronal APCE?

R.- La APCE no me sustituye aquí [en ASPRIMA]. Las instituciones maduran también. Ahora acaba el mandato de Guillermo Chicote. Estamos cambiando de escenario. Lo mejor es que el cambio sea natural. Nos hemos dado cuenta de que la APCE necesita liderar algo en donde todo el mundo empuje a la vez. Trabajar conjuntamente con otras asociaciones. Llevamos hablando con Barcelona desde principios de año. Estamos en pleno proceso de maduración. Las circunstancias son nuevas. La huella la impones aunque no te des cuenta.

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lunes, abril 14, 2008

Santamaría (Reyal Urbis) asegura que el sector inmobiliario se enfrenta a tres años de crisis

EP/ ahorro
Madrid


El presidente de la inmobiliaria Reyal Urbis y ex presidente de la patronal de promotores madrileños (Asprima), Rafael Santamaría, estima que el sector se enfrenta a tres años de crisis, lo que amplía en al menos un año las previsiones más extendidas entre promotores y constructores.

"No se nos olvidará que existió crisis antes de finales de 2010 o principios de 2011", asegura Santamaría en una entrevista para la revista 'Finantia' recogida por Europa Press. Además, según el presidente de Reyal Urbis, lo peor está por venir en meses venideros. "Creo que estamos en este momento en lo peor de la crisis, siendo 2008 y principios de 2009 lo más profundo", asegura Santamaría para matizar a renglón seguido que, poco a poco, se producirá una "salida lenta" de la crisis a través de la adecuación de estructuras tanto financieras como empresariales.

Entre las consecuencias de la crisis, Santamaría avisa de una "incidencia negativa muy importante en el empleo" y de una reducción del número de agencias inmobiliarias y del volumen de promociones, hasta un nivel de 400.000 viviendas anuales.

Absorber el 'stock'

Con vistas al futuro, Santamaría asegura que la primera solución a la crisis pasa por absorber el creciente 'stock' de vivienda nueva generado por el parón de la demanda, en la que, con todo, confía para revitalizar el sector. Así, asegura que aún se mantiene una demanda de unas 450.000 viviendas anuales, que está llamada a ocupar los inmuebles pendientes de venta. "Tenemos que absorber antes todo el exceso de oferta que ha salido en los últimos años y que estaba siendo absorbida por inversores que no pensaban destinarlas a su uso personal", apostilla antes de aseverar que "hasta que esto no se absorba, será difícil que vuelva a revitalizarse el sector en base a la demanda normal y corriente del comprador típico de vivienda".

La vivienda nueva no bajará precios

Por otro lado, Santamaría manda un mensaje claro a la demanda embalsada a la espera de una caída de precios: "La vivienda de primera mano difícilmente va a bajar los precios".

Más aún, el presidente de Reyal Urbis asegura que no le consta que se estén produciendo rebajas de precios en el segmento de primera mano, sino que, en todo caso, se está ofertando "mejores formas de pago y mayores facilidades para el pago de las hipotecas".

"Tenemos que ajustar nuestros márgenes en obra nueva, tenemos que dar una mejor relación calidad-precio, tenemos que adecuar las superficies en que construimos a las necesidades de lo que la gente puede pagar y, por tanto, ahí se va a producir un ajuste en el precio total", explica.

Si bien, Santamaría considera que este ajuste es cosa de todos, tanto de los promotores inmobiliarios como de las administraciones públicas, que tienen que propiciar una liberalización en el número máximo de viviendas de todo el territorio nacional, y de las entidades financieras, que han de flexibilizar las formas en las que los compradores pueden pagar una hipoteca.

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jueves, marzo 06, 2008

La crisis en la construcción de viviendas generará 1,14 millones de parados en 2008

Miguel Portilla/ abc
Madrid


La crisis inmobiliaria que sufre nuestro país va a pulverizar todas las estadísticas de desempleo conocidas en los últimos años. Según los últimos datos que manejan las principales promotoras inmobiliarias, que componen el denominado G-14, este año se van a iniciar un 72% menos de viviendas que en 2007, lo que supondrá construir sólo 192.878 viviendas nuevas, frente a las 688.851 del año pasado.

El Gobierno, y principalmente el Ministerio de Vivienda, maneja la cifra de 2,3 empleos perdidos por cada vivienda que se deje de construir. Esto, aplicado a las cantidades indicadas anteriormente, significa que se dejarán de construir 495.972 viviendas, por lo que se destruirán 1,14 millones de empleos.

Y estas cifras de paro se refieren exclusivamente a la construcción, sin tener en cuenta el resto de las empresas que viven a su alrededor, suministradoras de materiales, muebles y electrodomésticos, entre otras. Además de la repercusión sobre la reducción en el consumo de ese millón largo de parados.

Las cifras van engordando

En la crisis inmobiliaria española está ocurriendo algo parecido a lo que ha pasado en la de las hipotecas de alto riesgo («subprime») de Estados Unidos, que las cifras van engordando por momentos.

En los primeros días de enero, el secretario general del G-14, Pedro Pérez, estimaba que el empleo que no se creará este año por el parón inmobiliario estaría en torno a 250.000 puestos de trabajo. Ya entonces adelantaba que las ventas habían caído un 30% y el número de viviendas iniciadas había bajado un 40%. Ahora ese 40% se ha elevado al 72% ya mencionado.

Asimismo, el Gobierno informaba el pasado 15 de enero, que este año podrían construirse unas 150.000 viviendas menos que en 2007, con lo que se destruirían unos 300.000 empleos, pero precisaba que se compensarían con la subida del empleo en industria y turismo. Sin embargo, en los últimos datos dados a conocer el pasado martes por el Ministerio de Trabajo sobre el desempleo no se ve esa compensación, puesto que se han perdido puestos de trabajo en todos los sectores.

José Manuel Galindo, presidente de Asprima, la patronal de los promotores madrileños, manifestaba a ABC el 14 de febrero pasado que los puestos de trabajo que se iban a destruir este año y el que viene alcanzarían los 400.000.

El panorama destructor que vaticinaba le llevaba casi a solicitar que se declarara al sector inmobiliario como zona catastrófica. Por ese motivo reclamaba al Gobierno que inyectara dinero del superávit presupuestario a este sector clave en la reactivación de la economía, por la cantidad de industria que arrastra a su alrededor. La participación del sector de la construcción en el empleo ha sido de un 18,5% en el periodo 2000-2006. Galindo advertía al Ejecutivo que la implementación de las infraestructuras no va a paliar la pérdida de empleo que se va a producir por el drástico descenso en la construcción de viviendas, ya que aquella faceta crea muchos menos puestos de trabajo.

El presidente del G-14, Fernando Martín, señalaba el pasado 8 de febrero que la previsión para 2008 es que no se inicien más de 250.000 viviendas. Con lo cual se dejarían de construir 438.851 y, por tanto, se destruirían un millón de empleos.

El último gran aviso lo volvió a dar el presidente de Asprima el pasado martes, que igual que ha ocurrido con el G-14, según ha tenido datos más actualizados sobre el frenazo de la construcción de viviendas, ha ido aumentando la cifra de parados que a su juicio se va a generar. José Manuel Galindo ya hablaba de hasta 700.000 puestos de trabajo menos.

Las primeras consecuencias ya se están produciendo en el seno de las propias promotoras, con Colonial a la cabeza debatiéndose entre la vida y la muerte. Además, una de cada tres agencias inmobiliarias corren el peligro de cerrar si no se reactiva el sector. La banca ha cerrado el grifo crediticio a las inmobiliarias de forma indiscriminada, sin tener en cuenta su solvencia. La refinanciación de la deuda de estas empresas también está cerrada a cal y canto, y las ayudas solicitadas por el sector al Gobierno sólo han tenido, hasta ahora, la respuesta del vicepresidente económico, Pedro Solbes, quien hace un mes se mostraba en total desacuerdo con darles ayudas «cuando las cosas les van mal», y ahora que ve que la situación empieza a ser muy preocupante se mueve en la misma línea de compensar el paro a través de la industria y en promover más viviendas de protección oficial.

Peticiones de las inmobiliarias

Mientras, las inmobiliarias reclaman que se les vuelva a abrir el grifo de los créditos, que se les permita aplazar la deuda, que haya más suelo y a mejores precios y que se acorten los plazos para obtener licencias. De lo contrario, el sector se irá a pique y con él, el motor de la economía española. Además indican que los municipios tendrán que revisar sus fuentes de ingresos para poder sobrevivir.

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