Denuncias por vivienda

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viernes, enero 25, 2008

Greenspan cambia de opinión sobre una posible recesión en EE UU

Agencias/ cincodias
Londres


El ex presidente de la Reserva Federal estadounidense Alan Greenspan ha suavizado drásticamente sus palabras y si el domingo pasado advertía sobre el riesgo inminente de recesión en EE UU, ahora ha lanzado un mensaje mucho más tranquilizador al afirmar que no está todavía claro que la primera economía mundial vaya a registrar un crecimiento negativo en base a los últimos datos publicados durante esta semana.

En declaraciones al diario británico Financial Times, Greenspan opina también sobre la gran volatilidad del mercado registrada en las últimas sesiones, que atribuye a la incertidumbre sobre el futuro económico.

"La razón por la cual se ha producido esta extraordinaria volatilidad en los mercados de valores en los días recientes es la extrema incertidumbre existente respecto a la previsión económica y financiera", ha asegurado.

Greenspan ha añadido que las recesiones no se producen de manera gradual, sino que se registra una discontinuidad en las cifras económicas. "No se cae en una recesión de manera gradual, se salta", ha comentado.

"Estamos comenzando a apreciar discontinuidades en los datos, como por ejemplo, las cifras de empleo en Filadelfia", ha afirmado antes de enfatizar que aún indicadores positivos. "Los duros datos que tenemos no son conclusivos acerca de una recesión", ha aseverado.

Greenspan ha cuestionado la utilidad de utilizar modelos económicos standard para hacer previsiones sobre si EEUU entrará o no en recesión. "Estos modelos nunca pronostican recesión porque sus parámetros están dominados por lo que sucede en tiempos de normalidad, cuando la economía está creciendo", ha explicado.

"En periodos dirigidos por el pánico los parámetros son muy diferentes que los utilizados en tiempos de euforia", ha asegurado.

Entorno relativamente benigno

Greenspan ha señalado que ha habido una oposición frontal entre un entorno macroeconómico relativamente benigno y las fuerzas que condujeron a la crisis financiera de los mercados.

Las compañías fueron aisladas de los desarrollos financieros porque contaban con fuertes flujos de caja y habían tomado las ventajas de un largo periodo de tipos de interés bajos para cerrarse en fondos a largo plazo.

"Además, las compañías cuentan con parachoques muy significativos", añadió Greenspan que aclaró que podrían acceder a un gran potencial de financiación "reduciendo o eliminando los actuales niveles de recompra de acciones", ha añadido.

Sin embargo, este supuesto distanciamiento entre cifras macroeconómicas y finanzas parece estar "finalizando", y la incertidumbre en torno al tamaño de las pérdidas que están afrontando las instituciones financieras podría no desaparecer hasta que se clarifique a qué nivel se estabilizarán los precios de los inmuebles en EEUU, lo que sucederá cuando la tasa de liquidación de viviendas nuevas no vendidas alcance su pico más alto, "lo que no ha sucedido todavía".

A este respecto, el ex presidente de la Fed se ha mostrado optimista y ha afirmado que se aprecia potencial de estabilización en las ventas de casas nuevas en EEUU, en gran parte gracias a que las compras financiadas por préstamos subprime son ya prácticamente nulas.

Greenspan hace poco que ha fichado por el fondo de alto riesgo Paulson, uno de los máximos beneficiarios de la crisis de las hipotecas locas ya que obtuvo en 2007 un rendimiento del 590% al apostar por el debilitamiento del mercado de la vivienda y pérdida de valor de los activos hipotecarios.

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domingo, enero 20, 2008

Llega la estanflación

Joseph Stiglitz/ elpais

La economía mundial ha experimentado varios años buenos. El crecimiento mundial ha sido fuerte, y el desfase entre los países en desarrollo y los países desarrollados ha disminuido, con India y China a la cabeza, con un crecimiento del PIB del 11,1% y del 9,7% en 2006 y del 11,5% y el 8,9% en 2007, respectivamente. Incluso a África le ha ido bien, con un crecimiento superior al 5% en 2006 y en 2007.

Pero es posible que los buenos tiempos estén llegando a su fin. Desde hace años, los desequilibrios mundiales causados por el enorme endeudamiento extranjero de Estados Unidos causan preocupación. Este país, a su vez, decía que el mundo debería estar agradecido: al vivir por encima de sus posibilidades, ayudaba a mantener la economía mundial en movimiento, sobre todo teniendo en cuenta las elevadas tasas de ahorro en Asia, que acumulaba cientos de miles de millones de dólares en sus arcas. Pero siempre se reconocía que el crecimiento de Estados Unidos durante el mandato del presidente George W. Bush era insostenible. Ahora se acerca el día del ajuste de cuentas.

La mal concebida guerra de Estados Unidos en Irak ha ayudado a alimentar la cuadruplicación de los precios del petróleo desde 2003. En la década de 1970, las crisis del petróleo provocaron inflación en algunos países, y recesión en los demás, a medida que los gobiernos subían los tipos de interés para combatir el aumento de precios. Y algunas economías se enfrentaron a lo peor de ambos mundos: la estanflación [estancamiento e inflación].

Hasta ahora, tres factores esenciales han ayudado al mundo a capear la drástica subida del precio del petróleo. En primer lugar, China, con sus enormes aumentos de productividad -basados en niveles elevados de inversión, incluidas inversiones en educación y tecnología-, exportó su deflación. En segundo lugar, Estados Unidos aprovechó esto para bajar los tipos de interés a niveles insólitos, induciendo una burbuja inmobiliaria, con hipotecas disponibles para todo aquel que no dependiese de un aparato para respirar. Por último, los trabajadores de todo el mundo sufrieron las consecuencias, aceptando niveles de salarios reales más bajos y una porción menor del PIB. Ese juego se ha acabado.

El Gobierno de Bush espera, de algún modo, evitar una oleada de ejecuciones hipotecarias, trasladando así los problemas de la economía al próximo presidente, al igual que está haciendo con el cenagal de Irak. Sus oportunidades de conseguirlo son reducidas. Hoy, para EE UU, la verdadera pregunta es sólo si habrá una recesión corta y aguda, o una desaceleración prolongada pero menos profunda.

Además, Estados Unidos ha estado exportando sus problemas al extranjero, no sólo al vender hipotecas tóxicas y malas prácticas financieras, sino mediante un dólar cada vez más débil, en parte como consecuencia de los fallos de su macropolítica y su micropolítica.

Para quienes piensan que una globalización bien gestionada tiene posibilidades de beneficiar tanto a los países en vías de desarrollo como a los desarrollados, y para quienes creen en la justicia social global y en la importancia de la democracia, todas éstas son malas noticias. Los ajustes de esta magnitud siempre son dolorosos, pero el dolor económico es mayor hoy porque los ganadores están menos dispuestos a gastar.

Hay una nota positiva en este deprimente panorama: las fuentes del crecimiento mundial hoy son más diversas que hace una década. Los motores reales del crecimiento mundial en los últimos años han sido los países en desarrollo. No obstante, un crecimiento menor -o posiblemente una recesión- en la mayor economía del mundo tiene inevitablemente consecuencias globales. Se producirá una desaceleración en todo el mundo. Si las autoridades monetarias responden adecuadamente a la creciente presión inflacionaria -reconociendo que buena parte es importada, y no consecuencia de un exceso de la demanda interna- tal vez podamos ir sorteándola. Pero si no paran de subir los tipos de interés para cumplir los objetivos de inflación, deberíamos prepararnos para lo peor: otro episodio de estanflación. Si los bancos centrales siguen por este camino, conseguirán sin duda eliminar la inflación del sistema. Pero el precio -en pérdida de empleos, pérdida de salarios y pérdida de viviendas- será enorme.

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sábado, enero 19, 2008

Semana negra: el Ibex pierde un 5,5% asustado por el clima de recesión de la confianza en la economía

María Igartua/ cotizalia

Semana negra en el Ibex. El principal indicador de la bolsa española se empieza a olvidar de lo que significa acabar una sesión en positivo. Ocho días consecutivos de caídas que se traducen en pérdidas superiores al 17% desde que el pasado mes de diciembre tocara los 16.000 puntos. Un rally bajista que empieza a dibujar una tendencia no registrada en la bolsa española desde el mercado bajista 2000-2003.

El miedo a una recesión económica en Estados Unidos y la solicitud de George W. Bush al Congreso de una partida de 145.000 millones de dólares en rebajas fiscales, está haciendo sangre en las bolsas europeas y la española no se iba a quedar al margen. Así, el Cac 40 se ha dejado hoy un 1,25%, el Dax un 1,34% y el Euro stoxx50 más de un 1,5%. Sólo el Fste de Londres ha sorteado las ventas con una ligera caída del 0,01%.

De esta forma se presenta cada vez más complicada la salida de la espiral bajista en la que se han sumido todos los mercados. Finalmente, el Ibex, que llegó a subir más de un 1%, se ha dado súbitamente la vuelta en la última hora de negociación y se ha dejado al cierre un 0,87%, un 5,5% desde el viernes anterior. El soporte de los 13.600 puntos peligra cada vez más y el lunes partirá desde los 13.655,40 enteros. El volumen de negocio se aproximó a los 13.000 millones de euros, controlado por el espectacular intercambio de bloques en Santander y Telefónica, con cerca de 4.000 millones en grandes compraventas. El vencimiento de derivados de enero afectó a la negociación del contado.

Aunque parecía que hoy podía ser el día del rebote para el Ibex, los pesos pesados se han encargado de acabar con cualquier tipo de esperanza. Concretamente, Santander, BBVA e Iberdrola han sido los principales artífices de ello, apoyados por la banca mediana. Así, la entidad presidida por Emilio Botín ha recortado un 2,43%, mientras que BBVA se ha dejado al cierre un 2,14%. En la cola de la tabla otro banco, Bankinter que, pese a presentar ayer unos buenos resultados al cierre del ejercicio, un 73% superiores a 2006, ha caído más de un 3%. Popular, Sabadell y Banesto no salen tampoco bien parados y han acabado con pérdidas del 2,37%, 1,30% y 0,45% respectivamente.

En el sector energético destaca la caída de Iberdrola. La compañía que preside Ignacio Sánchez Galán se ha dejado un 1,91%, mientras que Repsol ha recortado casi un 1%. De los grandes sólo Telefónica sale mejor parada, aunque tampoco ha conseguido escapar de la marea roja y ha caído un 0,09%. Pero no todo son pérdidas en el Ibex. Grifols se ha disparado por encima del 5%, seguido de Inditex que ha subido más de un 3%. Destacan también las subidas de Colonial, superiores al 2%, después de que desde la compañía se haya valorado sus acciones en un 3%.

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