Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

sábado, diciembre 29, 2007

A contra-esperanza

José Vidal-Beneyto/ elpais

Una anciana sin domicilio fijo murió de frió a principios de esta semana en la plaza de la Concordia de Paris. Lo que hubiera sido hace algunos anos una noticia destacada de la prensa escrita se ha reducido ahora por obra de la banalización de la miseria a apenas 30 segundos en el noticiero radiofónico. Y la miseria avanza discreta e implacablemente hacia nuevas cimas. En Francia cerca de 7,5 millones de personas, es decir, el 12% de la población, y entre ellos dos millones de niños, viven por debajo del umbral de la pobreza. Cada día los pobres son más pobres, pero afortunadamente para las estadísticas globales de la riqueza, los ricos son más ricos y una cosa compensa la otra. Las ciudades de alto nivel social prefieren, según nos cuenta la bien informada periodista de derechas Sylvie Pierre-Brossolette, pagar las multas que les impone la ley por no construir viviendas sociales antes que destinar ese dinero a su edificación. Ese parece ser el caso de Neuilly-sur-Seine, la ciudad residencial de los alrededores de Paris de la que fue alcalde Nicolas Sarkozy hasta su acceso a la presidencia. Al dinero como único patrón corresponde el hipercrecimiento de las multinacionales: Exxon, cuya riqueza es superior a la de 182 países miembros de Naciones Unidas; más de un tercio del PIB mundial lo poseen las 100 primeras empresas del mundo; los ricos que entre 1936 y 1975 representaban el 1% de la población norteamericana y poseían el 5% del PIB de EE UU han vuelto a elevar su participación a más del 20% en los últimos 30 años.

Riquezas amasadas en una legalidad de fachada, tras de la que se esconden las bolsas de valores manipuladas y sus amañadas cotizaciones, las contabilidades trucadas, los PDGs truhanes, los Estados cómplices con sus asilos protectores del crimen -seis paraísos fiscales en la sola Unión Europea-, el escabroso, indomeñable imperio del gangsterismo económico, todo fundado, legitimado por los vendedores del capitalismo de mercado que se autocalifican de filósofos y que hacen del darwinismo social la doctrina que todo lo explica: los más fuertes duran y prosperan, los otros desaparecen. Las cosas son así e intentar cambiarlas es peor, pues sólo produce más caos y desorden. Algunos parches, quizás sí, pero proponer otros modelos de sociedad, con otros valores y otras prácticas, buscar alternativas a lo existente y apostar irresponsablemente a lo improbable es optar por el terrorismo de las utopías. El sueño es un componente esencial de lo humano, pero no el sueño de los pobres hecho de fuego y revoluciones sino sólo el de los ricos que viven entre el lujo y la lujuria, para el disfrute hedonista que nos describe Lipovetski desde su postmodernidad. Frente a las afirmaciones de los guardianes del sistema que sostienen que las desigualdades han permanecido estables y en bastantes casos han disminuido, los datos más fiables prueban lo contrario. En los últimos 8 años, según escribe Louis Maurin, director del Laboratoire de las desigualdades que se apoya en los datos del INSEE, la diferencia de renta media en Francia entre más ricos y los más pobres ha aumentado en 4.682 euros.

Con todo no es esa cifra lo más inaceptable sino el permanente recurso a las remuneraciones faraónicas en la despedida de los ejecutivos patronos (CEO), gracias a los paracaídas dorados, a las stock-options, a las plusvalías como nos detalla Patrick Bonanza en su libro Les Goinfres (Los glotones), Flammarion, 2007. Entre sus protagonistas figuran todas las grandes empresas francesas y entre sus presidentes destacan Antoine Zacharias, presidente del Grupo Vinci, con sus cerca de 220 millones de euros, y Daniel Bernard, de Carrefour, que se fue con 209 millones tras haber rechazado un aumento del 2% a sus empleados, sin olvidar a Jean-Marie Messier, que obtuvo algo más de 20 millones después de haber dejado a su empresa Vivendi al borde de la quiebra. Claro que los americanos siguen llevándose en todo la palma: Ray Irani, de Occidental Petroleum, consiguió 322 millones de dólares y Steve Jobs de Apple se llevó el premio gordo con 647 millones. Claro que tampoco los españoles en nuestra modestia podemos dejarnos dar lecciones por nadie, los 108 millones de Ángel Corcóstegui con ocasión de su salida del Banesto y el tan bien remunerado adiós de Francisco Pizarro a Endesa están ahí para probarlo. Frente a tan agresivo obsceno enriquecimiento, más de mil millones de personas, como nos recuerda Gustave Massiah del Cedetim, han disminuido desde 1993 dramáticamente sus insuficientes ingresos y hoy más de 1.600 millones viven, habría que decir mueren, con menos de un dólar diario. Le hemos oído decir a Jacques Delors que la misión de nuestro viejo continente no puede ser la de asumir toda la miseria del mundo. Este realismo cómplice e inaceptable nos lleva al igual que las postulaciones retóricas del Milenio a atrincherarnos, con nuestra obstinación y desde nuestra insignificancia en la resistencia crítica. Aunque sea a contraesperanza.

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domingo, diciembre 09, 2007

De la hipoteca basura al crédito caviar

Jesús Martín/ larazon

Bancos y cajas endurecen sus condiciones para evitar una crisis como la de EE UU ? Las entidades ya no conceden préstamos con cuotas mensuales superiores al 45% de los ingresos de los demandantes


El descenso en un 10,39% y un 11,22%, respectivamente, del número de hipotecas concedidas en los meses de agosto y septiembre no es fruto de la casualidad estadística. Es la consecuencia del endurecimiento de las condiciones de acceso a los préstamos que están poniendo en marcha las entidades para evitar que la desaceleración económica y los altos precios de la vivienda acaben por lastrar sus cuentas de resultados.

En los últimos meses, según ha podido saber LA RAZÓN, las entidades que operan en España han cerrado el grifo de la financiación a determinados tipos de clientes que no ofrecen las garantías suficientes para atender el pago de un préstamo medio para la adquisición de una vivienda, que el pasado mes de septiembre se situaba, según el Instituto Nacional de Estadística, en 150.328 euros, con un plazo de amortización de entre 26 y 27 años y un tipo de interés medio del 4,88%.

«El sistema financiero se está reinventando». Son palabras de María Dolores Sánchez, directora general de Centre Finance, una especie de supermercado financiero donde los clientes pueden elegir entre una oferta de más de 500 productos crediticios, hipotecarios y de inversión. Ya no hay «café para todos» en las sucursales.

Miedo «subprime»

El temor a que en España pueda reproducirse en otra escala la crisis «subprime» de EE UU, como consecuencia del nuevo escenario de ralentización económica que empieza a dibujarse para el próximo año, ha reforzado la prudencia de bancos y cajas a la hora de conceder préstamos hipotecarios. Hoy, es prácticamente imposible encontrar financiación para la compra de una vivienda si la cuota mensual a pagar supera el 40-45% de los ingresos del demandante, que tiene que atesorar una vida modélica en la empresa que le paga la nómina.

Hace sólo un año, se llegaban a conceder préstamos hipotecarios con ratios de esfuerzo que alcanzaban el 60% de los ingresos.

¿Qué ha pasado? Sencillamente, que las entidades financieras tienen miedo a que los objetivos que se han fijado para el conjunto del año se vean empañados por las dificultades que numerosas familias españolas empiezan a tener para llegar dignamente a fin de mes.

Los datos del Banco de España (ver gráfico) confirman que en el segundo trimestre de este año los indicadores de dudosidad del crédito hipotecario para adquisición de vivienda han vuelto a registrar un alza moderada para el total de entidades de crédito. Si se analizan todas las partidas del crédito de los hogares (hipotecario y personal), el porcentaje de deuda aumenta en todas las finalidades analizadas, situándose el indicador para el total del crédito a los hogares en el 0,862%, un porcentaje bastante bajo, pero superior al de hace un año.

Según María Dolores Sánchez, «se está concediendo mucho menos crédito hipotecario en las sucursales, aunque a cambio se comercializan productos más agresivos con el fin de atraer al mismo número de clientes y cumplir las expectativas».

Se conceden préstamos con más años de carencia, con cuotas aplazadas para satisfacer el 35% del total al final del periodo de amortización; con cuotas crecientes cada año en función de la mejora laboral, etc.

En otros casos se utilizan ganchos comerciales, como la ausencia de una cantidad de entrada en el momento de la firma del crédito, como que la casa esté amueblada o disponga de una pantalla gigante de televisión.

La estabilidad laboral se ha convertido en una condición sine qua non para la concesión de un préstamo. No basta con tener un contrato indefinido, hay que poseer, además, un expediente laboral inmaculado en las empresas en las que se ha trabajado y que no haya excesivos cambios de compañía.

La situación personal o familiar se ha convertido, asimismo, en un elemento diferenciador. No es lo mismo formar parte de una unidad familiar tradicional que estar divorciado. Todo cuenta en el «scoring» del demandante.

Barreras en la promoción

Las mayores restricciones financieras se están dando en el préstamo promotor. Los tiempos en que se vendía sobre plano han pasado a la historia. Antes, las agencias inmobiliarias se dedicaban simplemente a despachar pisos; ahora hay que venderlos.

Pero no sólo las segundas viviendas han notado el endurecimiento de las condiciones. En los casos de primera vivienda se han duplicado los plazos de estudio para la concesión de un crédito con el fin de asegurar la solvencia financiera de quien lo solicita. El mes de espera se ha superado con creces.

A falta de préstamos hipotecarios, el producto estrella de bancos y cajas es el crédito consumo. 2007 ha sido un año de crecimiento espectacular tanto en materia de peticiones como de concesiones. Aquí no han llegado las restricciones todavía.

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