Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

jueves, febrero 07, 2008

El año cero de la ciudad del ‘Pocero’

El municipio de Seseña se enfrenta al reto de dar servicios a una población que se multiplica por seis

PANCHO TRISTÁN / Público - 06/02/2008

Es como un futuro de ciencia ficción, pero en presente y en Castilla-La Mancha. Allí, en el medio del secarral, en el municipio de Seseña, encima de la arena, se levanta una ciudad de 13.508 viviendas repartidas en edificios de siete alturas. Entre los edificios hay parques, lagos, hay amplias avenidas. Y hay una escultura inmensa que recibe al visitante con una leyenda: Residencial Francisco Hernando.

Lo que no hay todavía es demasiada gente. Apenas están comenzando a entregar los pisos. Dice el alcalde de Seseña, Manuel Fuentes, de Izquierda Unida y candidato al Congreso, que ya hay unos 500 nuevos vecinos empadronados en este arenal con edificios . Comenzaron a llegar en septiembre. Y así comenzó el fenómeno por el que Seseña, que sólo tenía unos 13.000 habitantes, podría cuadruplicar su población. Son 13.508 viviendas las que promueve El Pocero en el conjunto residencial que lleva su nombre.

Uno llega a allí y se encuentra con la nada. Y un nombre por todas partes: ONDE 2000. ONDE es el acrónimo de Obras Nuevas de Edificación 2000, la empresa que está promoviendo el conjunto de más de 80 edificios. Uno avanza por avenidas inmensas que tienen nombre de figurón de la historia universal del arte: El Greco, un suponer, y que no se diga que no puede haber cultura sobre un secarral. Y de pronto se encuentra una glorieta con una estatua y, de fondo, cuatro banderas: la de la comunidad, la española, la europea, y la de ONDE 2000. Quizás un día alguien estudie todo esto como el peculiar momento de la Historia en el que los españoles redescubrieron, tanto tiempo después, lo que era tener pasta.

No hay ni un alma por las calles, no hay rastros de orden ni de desorden en las ventanas. Hay un bar -uno- y una empresa asentada en los bajos de sendos edificios. Ahí es todo. Y, en una esquina, lejos de las viviendas, la oficina de ONDE 2000. Por unos 206.000 euros te venden un piso de unos 80 metros cuadrados -dos habitaciones-ya construido. Un primer piso, claro. Dicen en la oficina de ventas de ONDE que todavía quedan suficientes por vender, y que el ritmo de las ventas se ha ralentizado desde que comenzó a enfriarse la burbuja inmobiliaria. Y que todo está bien y es idílico y es maravilloso en el residencial Francisco Hernando, a "media hora" de Madrid por un vial de alta capacidad. El colegio ya está funcionando", dice la vendedora.

Funcionando ya el colegio, sólo falta que funcione todo lo demás. Lo dice el alcalde, Manuel Fuentes. Admite, Fuentes, que su principal problema como alcalde es cómo proveer de servicios a todos esos vecinos que van a llegar en masa, y que están además lejos del pueblo, de la Seseña de siempre, un pueblo de 3.000 viviendas.

Sostiene Fuentes, al frente del municipio desde 2003, que un modelo de desarrollo como el que heredó para su gestión en Seseña no es válido. Y enumera problemas: "Los nuevos vecinos necesitan una serie de servicios como infraestructuras y viales, que no podemos darles". Y dice más: "Aunque tratemos de darle cohesión al municipio, resulta muy difícil. Los que llegan nuevos vienen de otra comunidad autónoma -Madrid- y tienen su vida, casi siempre, en Madrid".

En la calle sigue sin haber ni un alma. Tan sólo aparece un camión de mantenimiento de ONDA 2000, la empresa madre de este planeta secarral del que quizás habríamos abominado si Naranjito, en tiempos de Quini, nos lo propone como opción de futuro.

Etiquetas: ,

jueves, diciembre 13, 2007

Recetas urbanas para una ciudad habitable

diagonal (del 18 al 31 de octubre, 2007)




Cambiemos el entorno urbano desde una perspectiva creativa que tenga en cuenta las necesidades sociales: ésa es la propuesta del arquitecto Santiago Cirugeda. Sus armas: el reciclaje y la reutilización de materiales, la ocupación de espacios abandonados y mucha imaginación.

El sevillano Santiago Cirugeda es un arquitecto atípico: mitad activista, mitad profesional, desarrolla proyectos originales que tratan de resolver las carencias urbanísticas con el menor coste posible. Cirugeda consigue crear espacios para usos sociales aprovechando los deshechos urbanos, con una arquitectura ligera, barata y flexible. Se trata, en última instancia, de cuestionar un modelo de urbanismo y una arquitectura que no tienen en cuenta las necesidades de los ciudadanos. Frente a ésto, Cirugeda propone un modelo de ciudad autogestionada en la que sus habitantes puedan tomar decisiones sobre su entorno. DIAGONAL: ¿Cómo y qué impactos crees haber logrado en el desarrollo urbano?

SANTIAGO CIRUGEDA: Por un lado, hemos conseguido, desde Recetas Urbanas [1], que ciertas administraciones sean sensibles e incluso propongan ocupaciones temporales en solares de propiedad pública mientras están sin edificar. También hemos visto que en algunas políticas culturales y urbanísticas se empieza asumir la arquitectura reversible, temporal y de bajo impacto. Estamos interviniendo en edificios vacíos y en desuso, y proponiendo viviendas en suelo equipamental.

También veo como algo positivo los cientos de mails que he recibido contándome visiones críticas particulares, consejos o dudas urbanísticas y legales, que me hacen pensar que la gente podría intervenir y producir ciertos cambios en la gestión de lo que nos rodea; de hecho, creo que lo hacen. Hay veces que mi colaboración con estos ciudadanos pasa por solucionar problemas concretos, incluso asumiendo la ilegalidad, una situación que no me inquieta.

D.: ¿Cómo ves los esfuerzos de los movimientos sociales por transformar la urbe?

S.C.: El trabajo de los movimientos sociales es fundamental, por la labor que desempeñan en temas de formación, gestión social, re-información, etc., y que de maneras muy diferentes quieren transmitir una visión crítica y proponer una ciudad más justa y razonable.

D.: ¿Qué papel crees que debería tener el arquitecto y, por ende, la arquitectura?

S.C.: Para mí, un arquitecto debería buscar situaciones de gestión novedosas e independientes, no presentarse exclusivamente a concursos y creer que ésa es la única vía de hacer arquitectura.

Hay que ser consciente de que las necesidades y patologías de la ciudad las definen otros, los que plantean los concursos, a los que casi todos los arquitectos responden con sus edificios más bonitos y emblemáticos. Yo prefiero ponerme en la posición de los que analizan el hecho urbano para proponer. La arquitectura será mejor cuando se involucre mucho más en los problemas sociales y no sea mero decorador de las ciudades que finalmente hacen políticos y promotores.

D.: ¿Qué peso tiene el conocimiento de las normativas y del recurso jurídico en esta posible transformación?

S.C.: Creo que evaluar los sistemas normativos existentes y que regulan nuestra convivencia social es una labor necesaria, tanto como arquitecto como ciudadano. En mi caso, he tenido que llegar al límite de la legalidad para plantear situaciones que mejoren la participación ciudadana en el proceso urbano.

La sociedad debe conocer estos soportes, y dentro de la profesión también hay que redefinir las pautas a través de estos vacíos legales o propuestas de ordenación. En Europa tenemos grandes soportes legales. Su incumplimiento produce mucho temor a las administraciones públicas, pero hay que replantearse su buen funcionamiento en relación a la sociedad que representa. Curiosamente, la administración incumple muchos de los soportes legales que han redactado.

D.: Planteas la arquitectura sin arraigo y la autoconstrucción como una forma de autogestión. ¿Cómo sería este modelo de ciudad?

S.C.: Una ciudad que genere mecanismos de participación y autogestión, que produzcan un uso y una actividad alternativa a los modelos establecidos, tanto en el modelo económico como en el cultural.

Ciertas situaciones sociales se alimentan o se facilitan a través de estrategias urbanas o construcciones arquitectónicas. La arquitectura, a parte de poder producir el destrozo territorial y paisajístico de una ciudad, también tiene capacidad técnica y de gestión para producir situaciones reversibles, de reuso, de tiempo limitado, capaces de dar vida con pocos recursos a situaciones de abandono o degradación.

Por ejemplo, soluciones técnicas como las que estamos produciendo para la construcción de viviendas ilegales facilitan que gente inexperta pueda construirse una vivienda digna. Me gusta llamar a los ejemplos que ya hemos realizado ‘jurisprudencias construidas’, ya que sirven para que políticos y técnicos reconozcan que nuestra capacidad como ciudadanos va más allá del conformismo y la pasividad. Que somos los que podemos generar una opción diferente a la vida urbana de una ciudad que está marcada por la economía y por una cultura que normalmente la acompaña dócilmente.

Auge de la arquitectura espectáculo

D.: Cada vez es más frecuente que los grandes desarrollos urbanísticos vengan acompañados de proyectos y despliegues culturales: el Macba y la reforma del barrio gótico en Barcelona, el eje Museo del Prado-Reina Sofia- Matadero en Madrid, el Guggenheim en Bilbao, etc. ¿Cómo intervenir en estos procesos? La arquitectura que planteas, ¿puede acabar siendo integrada como producto cultural?

S.C.: Plantear que la cultura no genere economía es interesante, pero bastante alejado de la realidad. El problema viene cuando el desarrollo de cierto tipo de cultura agota los presupuestos públicos y no escucha ni apoya otro tipo de manifestaciones fuera del oficialismo político.

Muchos de esos proyectos son simples intentos de mostrar a la ciudadanía que a través de una arquitectura espectacular se mejora una ciudad, cuando los problemas de la misma son más complejos y requieren una intervención a nivel global. En la actualidad, podemos verificar que en el hipercapitalismo en el que vivimos hay multitud de ejemplos frívolos y estúpidos de una arquitectura que es la imagen perfecta de esta época. Yo planteo y hago diferentes opciones arquitectónicas, unas al margen de la legalidad o de las instituciones, y otras pactando con ellas. El trato con las instituciones hace que ellas se validen por mi trabajo, pero yo a cambio pretendo que esa institución sea más abierta y tenga más capacidad de intercambio social.

recetasurbanas.net

Etiquetas: , , ,

Counter
Site Counters