Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

domingo, febrero 17, 2008

La solución está en la azotea

José F. Leal/ suvivienda
Madrid


* Cirugeda planta en la Plaza de Cibeles su propia solución a la emancipación juvenil
* Casas en azoteas, en alquiler, baratas y auto-construidas


No hace falta gozar de profundas entendederas para comprender que, a estas alturas, un joven entrado en la veintena y con un salario en torno a 1.000 euros ni le alcanza para la hipoteca ni, en muchos casos, para alquilar una casa. A un aspirante a emancipado de este corte se le ofrecen tres opciones: una VPO –no hay para todos y hay que esperar largos años-, las ayudas gubernamentales o echarse la manta a la cabeza y buscar alternativas.

La solución está en las azoteas. Como sucedió en La Rambla de Barcelona el año pasado, Santiago Cirugeda ha plantado en la Plaza de Cibeles de Madrid y de la mano del Ayuntamiento, su propuesta de casa para azoteas para jóvenes en edad de emanciparse.

Por fuerza, el consistorio ha tenido que considerar que el modelo habitacional ideado por el arquitecto sevillano no es otra cosa que una variante artística de una casa, ya que en Madrid y en la mayoría de las ciudades del Estado es, en principio, ilegal construir en azoteas. ¿O no?

Cirugeda la propone como una solución parcial y temporal al problema de la vivienda y ha plantado en Madrid "el más grande y suntuoso" de sus prototipos al filo la ley –de unos 50 metros cuadrados-, fachada con fachada con el Banco de España, el propio Ayuntamiento y la sede del Ejército.

La propuesta consiste en una estructura ligera de acero, con paneles aislantes en blanco y un recubrimiento de madera para que no le dé el calor y ventanas normales de aluminio.

En Youtube, sus vídeos se han hecho muy populares. "Si la gente decide autoconstruírsela, no se puede montar una grúa gigantesca delante de la casa porque te trincan", señala. Los elementos de la vivienda son todos de dos metros y medio de largo como máximo y por tanto se pueden subir hasta la azotea sin llamar la atención. Incluso, "con la misma estructura de la casa se puede construir una pequeña grúa, con la que se puede subir el material".

Según el arquitecto, en una semana o diez días es posible construirla de principio a fin, con la ayuda de unos cuantos amigos y un técnico. En el Paseo de Recoletos, Cirugeda y cinco ayudantes lo han conseguido en cinco.

Legalidad

Según el arquitecto, en España hay ya una decena de casas de este tipo construidas. "Están por ahí", apunta. Desde el año 2000, quienes se ha atrevido con el invento son personas que han podido llegar a acuerdos de uso o arrendamiento de las azoteas con comunidades de vecinos.

El Artículo 396 del Código Civil incluye las cubiertas de los edificios entre los elementos comunes sometidos al régimen de propiedad horizontal.

El alquiler de un elemento común precisa el acuerdo de las tres quintas partes del total de propietarios que, a su vez, representen las tres quintas partes de las cuotas de participación de la comunidad de vecinos, así como el consentimiento de los propietarios directamente afectados, si los hubiere.

Para defender la legalidad del montaje de una casa de estas características en una azotea, ésta debería cumplir una serie de requisitos: Para empezar, la casa debería estar considerada por los vecinos como un acto temporal -por lo común, no más de cinco años- que no debe alterar la naturaleza de la cubierta como elemento común. Además, la obra o instalación no debe incidir en la estructura del edificio, ni afectar a la configuración exterior del inmueble.
Relevancia técnica

Técnicamente, la base del prototipo está construida con barras y tubos y unas esferas que las vinculan, con un material muy ligero: malla espacial sólo con tres barras de acero por dentro, construida por una empresa vasca. De fuera hacia dentro, la casa está compuesta de una cubierta de madera, un panel de poliestileno y acero y pladur. El suelo es de madera maciza y de un solo plano.

"Construirse uno su propia casa provoca un sentimiento de dignidad mucho más alto que si compras llave en mano", señala el arquitecto. La casa de Cirugeda estará expuesta en el Paseo de Recoletos hasta el proximo 2 de marzo.

Distintos problemas, soluciones diferentes

Cree Cirugeda que el asunto de vivienda en España no tiene una única solución. "No es lo mismo paliar la situación de un poblado gitano que construir viviendas para inmigrantes o jóvenes". "Normalmente, yo planteo vivienda no sólo como edificio constructivo, pues hay gente que lo hace mucho mejor que yo, sino como un edificio de gestión".

Por ejemplo, "si estamos ayudando a un poblado de gitanos a autoconstruir una casa, quienes participen podrían recibir una capacitación laboral". Otra opción es que pudiera existir una fórmula que permitiese a los jóvenes alquilar una casa a cambio de una prestación social o participar en la gestión de los edificios por medio de una cooperativa.

"Entiendo la vivienda como el acto de involucrarse en los procesos sociales que ya existen". Para Cirugeda, la situación para emanciparse "está muy dura. O tienes un buen sueldo o te vas a un cuchitril". Y mientras el mercado no lo arregle, el arquitecto cree que la solución llegará si se sigue peleando, "unos, en la calle, manifestándose; y otros, planteando alternativas como puede ser una cooperativa de vivienda joven –desde 2001 en Madrid han surgido diferentes experiencias como la cooperativa Covijo en el barrio de Adelfas-.

Arquitecto atípico

Por costumbre, Cirugeda se sale del 'sembrao'. "Me dediqué a intervenir en la ciudad antes como ciudadano que como arquitecto. Mi formación ha sido un poco rara porque pasaba más tiempo en acciones que en clase educándome como un arquitecto clásico". (A la izquierda, proyecto de viviendas unipersonales realizado para el Ayuntamiento de Basauri (Vizcaya). A la derecha edificio con 'prótesis' en Castellón. Más información en www.recetasurbanas.net)

De ahí que sus aportaciones a la causa de la vivienda no se limiten a exposiciones o prototipos. Actualmente construye 26 viviendas sociales en Rentería (Guipúzcoa) para la comunidad gitana y dirige un proyecto de autoconstrucción de 21 viviendas en el asentamiento gitano de la localidad gallega de As Rañas. Además, Cirugeda ha trabajado en Latinoamérica y en las zonas más deprimidas de Sevilla.

Más datos

Vídeo Casa en la Azotea, Madrid, en El Mundo

"Situaciones urbanas", Santiago Cirugeda, editorial Tenov, 2007

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martes, diciembre 18, 2007

Santiago Cirugeda, arquitectura antisistema

Anton García Abril/ elcultural

Las Situaciones urbanas que plantea Santiago Cirugeda le alejan de cualquier visión canónica de la disciplina profesional. Para analizar su trayectoria habría que lanzar una mirada a su biografía, sus emociones y sus desafíos, a su infancia, que, como él mismo reconoce en sus escritos, la pasó buscando entre los objetos domésticos para encontrar algún artilugio con el que construir un mecanismo o maqueta. En definitiva, jugando a las construcciones, algo tan arquitectónico que, adquirida ya una gran conciencia urbana, continúa haciendo ahora llena de contenidos tanto críticos, como conceptuales y constructivos. Terminó sus estudios de arquitectura y, ante las perspectivas laborales de un recién salido de la Escuela (trabajar en un despacho profesional, o en la administración pública o en una empresa inmobiliaria), Cirugeda decidió navegar contracorriente y así poder desarrollar una arquitectura personal y crítica que se plantee como una herramienta social.

Cirugeda es un fenomenal manipulador, en el sentido de alguien que opera con las manos o con cualquier instrumento; también se dice de aquél que interviene con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares. Esta manipulación arquitectónica sirve a inquietudes colectivas que pocos tienen la valentía o la decencia de denunciar. Su trabajo propone mecanismos capaces de afectar al desarrollo de la arquitectura y de la ciudad, hurgando en los resquicios del mercado inmobiliario, y de la torpe regulación que hace del suelo y del espacio público un bien de consumo. Cirugeda, con cada uno de sus proyectos, declara un propósito mediante acciones y no sólo palabras, y esto es básicamente lo que le convierte en un arquitecto: la construcción de sus ideas. Para ello la eficacia de las tácticas utilizadas requerían de la inmediatez de las situaciones generadas, siendo la diagnosis del conflicto la mejor llamada a una resolución. Por ello cada proyecto conlleva unos antecedentes que Cirugeda explica con carácter pedagógico (dirigido a los ciudadanos, políticos, medios y otros arquitectos), muestra su ejercicio y explica sus conclusiones. Es un científico, por lo tanto, que aplica un severo método de investigación de prueba y error, siendo los aciertos tan valiosos como los fracasos. Su técnica proyectual es por eso un cruce entre el entramado normativo y juegos de construcción basados en el ensamblaje de elementos ligeros y baratos, normalizados. Sus sencillos ingredientes los sirve dentro de una Receta Urbana, nombre que adopta finalmente su estudio que cuenta cada vez con mayor número de compinches que ejecutan las acciones que finalmente tienen como objetivo construir manifiestos.

Comenzó su carrera ocupando la sala del colegio de arquitectos de Sevilla con una construcción de palets de madera en los que vivió camuflado en una pared, y repitió más tarde la acción parasitando este espacio público con la construcción de un grano en su fachada, accesible y público, que completaba de modo independiente los programas culturales de la institución. Ha ocupado solares vacíos en las ciudades llenándolos de artefactos de uso público, o insertando contenedores en la ciudad con juegos para niños, zonas de lectura y hasta un tablao flamenco. Son llamadas a la conciencia de que el espacio público es un derecho y la vivienda una necesidad que Cirugeda demanda con la construcción ilegal en espacios no utilizados (como las azoteas y solares vacíos) para más tarde autodenunciarse y llamar la atención de las administraciones. Esta consciente desobediencia civil trata de reinventar la ciudad como tablero de todos, y lo hace construyendo con sus manos y las de otros voluntarios, propugnando así otra llamada a la acción constructora global del arquitecto como pensador y constructor, sin intermediarios que contaminen o graven el coste de las edificaciones.

Su proyecto más reconocido ha sido la ampliación del Espacio de Arte Contemporáneo de Castellón, construido mediante un conglomerado de sistemas normalizados de andamio y casetones de encofrado que, adosado al edificio anodino del museo, ampliaba sus instalaciones con una estructura de bajo coste. Un grito ante los excesos de la arquitectura en la edificación de los espacios representativos de las ciudades. Pero esta propuesta pierde su sabor dentro de un contexto más ligado a la estética y al lenguaje. Entiendo que la identidad y la misión de Cirugeda es la de un guerrillero urbano sin control administrativo ni político, un moderno hacker de sistemas arquitectónicos que disfruta con la inserción de elementos no previstos en las redes de la ciudad poniendo en evidencia sus miserias y debilidades. Eso propicia que los poderes sean conscientes de su vulnerabilidad ante los fallos y, algunas veces, más que neutralizar el agente externo, pongan soluciones infraestructurales para paliar el problema. Éste es su mayor propósito y su punto débil. Porque el sistema es tan poderoso que seguro que le llama para incorporarlo a su beneficio, tentándolo con actuaciones más normalizadas, incorporándolo a su provecho. No quisiera verte, Santiago, inmunizado por los poderes, dado que tu fuerza está en la condición de parásito, capaz de encender las alarmas sociales y políticas que seguro tratarán de inmunizarse ante la feliz agresión que provocas. No sé si eres un héroe o un villano, pero sigue así.


recetas urbanas

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jueves, diciembre 13, 2007

Recetas urbanas para una ciudad habitable

diagonal (del 18 al 31 de octubre, 2007)




Cambiemos el entorno urbano desde una perspectiva creativa que tenga en cuenta las necesidades sociales: ésa es la propuesta del arquitecto Santiago Cirugeda. Sus armas: el reciclaje y la reutilización de materiales, la ocupación de espacios abandonados y mucha imaginación.

El sevillano Santiago Cirugeda es un arquitecto atípico: mitad activista, mitad profesional, desarrolla proyectos originales que tratan de resolver las carencias urbanísticas con el menor coste posible. Cirugeda consigue crear espacios para usos sociales aprovechando los deshechos urbanos, con una arquitectura ligera, barata y flexible. Se trata, en última instancia, de cuestionar un modelo de urbanismo y una arquitectura que no tienen en cuenta las necesidades de los ciudadanos. Frente a ésto, Cirugeda propone un modelo de ciudad autogestionada en la que sus habitantes puedan tomar decisiones sobre su entorno. DIAGONAL: ¿Cómo y qué impactos crees haber logrado en el desarrollo urbano?

SANTIAGO CIRUGEDA: Por un lado, hemos conseguido, desde Recetas Urbanas [1], que ciertas administraciones sean sensibles e incluso propongan ocupaciones temporales en solares de propiedad pública mientras están sin edificar. También hemos visto que en algunas políticas culturales y urbanísticas se empieza asumir la arquitectura reversible, temporal y de bajo impacto. Estamos interviniendo en edificios vacíos y en desuso, y proponiendo viviendas en suelo equipamental.

También veo como algo positivo los cientos de mails que he recibido contándome visiones críticas particulares, consejos o dudas urbanísticas y legales, que me hacen pensar que la gente podría intervenir y producir ciertos cambios en la gestión de lo que nos rodea; de hecho, creo que lo hacen. Hay veces que mi colaboración con estos ciudadanos pasa por solucionar problemas concretos, incluso asumiendo la ilegalidad, una situación que no me inquieta.

D.: ¿Cómo ves los esfuerzos de los movimientos sociales por transformar la urbe?

S.C.: El trabajo de los movimientos sociales es fundamental, por la labor que desempeñan en temas de formación, gestión social, re-información, etc., y que de maneras muy diferentes quieren transmitir una visión crítica y proponer una ciudad más justa y razonable.

D.: ¿Qué papel crees que debería tener el arquitecto y, por ende, la arquitectura?

S.C.: Para mí, un arquitecto debería buscar situaciones de gestión novedosas e independientes, no presentarse exclusivamente a concursos y creer que ésa es la única vía de hacer arquitectura.

Hay que ser consciente de que las necesidades y patologías de la ciudad las definen otros, los que plantean los concursos, a los que casi todos los arquitectos responden con sus edificios más bonitos y emblemáticos. Yo prefiero ponerme en la posición de los que analizan el hecho urbano para proponer. La arquitectura será mejor cuando se involucre mucho más en los problemas sociales y no sea mero decorador de las ciudades que finalmente hacen políticos y promotores.

D.: ¿Qué peso tiene el conocimiento de las normativas y del recurso jurídico en esta posible transformación?

S.C.: Creo que evaluar los sistemas normativos existentes y que regulan nuestra convivencia social es una labor necesaria, tanto como arquitecto como ciudadano. En mi caso, he tenido que llegar al límite de la legalidad para plantear situaciones que mejoren la participación ciudadana en el proceso urbano.

La sociedad debe conocer estos soportes, y dentro de la profesión también hay que redefinir las pautas a través de estos vacíos legales o propuestas de ordenación. En Europa tenemos grandes soportes legales. Su incumplimiento produce mucho temor a las administraciones públicas, pero hay que replantearse su buen funcionamiento en relación a la sociedad que representa. Curiosamente, la administración incumple muchos de los soportes legales que han redactado.

D.: Planteas la arquitectura sin arraigo y la autoconstrucción como una forma de autogestión. ¿Cómo sería este modelo de ciudad?

S.C.: Una ciudad que genere mecanismos de participación y autogestión, que produzcan un uso y una actividad alternativa a los modelos establecidos, tanto en el modelo económico como en el cultural.

Ciertas situaciones sociales se alimentan o se facilitan a través de estrategias urbanas o construcciones arquitectónicas. La arquitectura, a parte de poder producir el destrozo territorial y paisajístico de una ciudad, también tiene capacidad técnica y de gestión para producir situaciones reversibles, de reuso, de tiempo limitado, capaces de dar vida con pocos recursos a situaciones de abandono o degradación.

Por ejemplo, soluciones técnicas como las que estamos produciendo para la construcción de viviendas ilegales facilitan que gente inexperta pueda construirse una vivienda digna. Me gusta llamar a los ejemplos que ya hemos realizado ‘jurisprudencias construidas’, ya que sirven para que políticos y técnicos reconozcan que nuestra capacidad como ciudadanos va más allá del conformismo y la pasividad. Que somos los que podemos generar una opción diferente a la vida urbana de una ciudad que está marcada por la economía y por una cultura que normalmente la acompaña dócilmente.

Auge de la arquitectura espectáculo

D.: Cada vez es más frecuente que los grandes desarrollos urbanísticos vengan acompañados de proyectos y despliegues culturales: el Macba y la reforma del barrio gótico en Barcelona, el eje Museo del Prado-Reina Sofia- Matadero en Madrid, el Guggenheim en Bilbao, etc. ¿Cómo intervenir en estos procesos? La arquitectura que planteas, ¿puede acabar siendo integrada como producto cultural?

S.C.: Plantear que la cultura no genere economía es interesante, pero bastante alejado de la realidad. El problema viene cuando el desarrollo de cierto tipo de cultura agota los presupuestos públicos y no escucha ni apoya otro tipo de manifestaciones fuera del oficialismo político.

Muchos de esos proyectos son simples intentos de mostrar a la ciudadanía que a través de una arquitectura espectacular se mejora una ciudad, cuando los problemas de la misma son más complejos y requieren una intervención a nivel global. En la actualidad, podemos verificar que en el hipercapitalismo en el que vivimos hay multitud de ejemplos frívolos y estúpidos de una arquitectura que es la imagen perfecta de esta época. Yo planteo y hago diferentes opciones arquitectónicas, unas al margen de la legalidad o de las instituciones, y otras pactando con ellas. El trato con las instituciones hace que ellas se validen por mi trabajo, pero yo a cambio pretendo que esa institución sea más abierta y tenga más capacidad de intercambio social.

recetasurbanas.net

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