Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

viernes, enero 18, 2008

Cuánto cuesta no pagar la cuota

Piedad Oregui/ elpais
Madrid


El impago de una letra hipotecaria tiene intereses de demora del 10% o 12%

El 14% de los hipotecados retrasaron el pago de al menos una de sus cuotas en los últimos 12 meses, según un reciente estudio de la Agencia Negociadora de Productos Bancarios (ANPB). O lo que es lo mismo, una de cada siete personas no pudo hacer frente a sus compromisos hipotecarios en el momento obligatorio. Para algunos de estos particulares, este impago les habrá salido relativamente gratis y quedará apagado en el tiempo; para otros, algo caro, y para muchos, muy caro.

En el primer grupo, los teóricamente afortunados, se incluyen todos aquellos hipotecados titulares de un crédito que prevé la posibilidad de reducir o aplazar el pago de un número determinado de cuotas. No son demasiados por varias razones: aunque es cierto que una gran mayoría de entidades comercializa hipotecas con esta carencia especial, no son abundantes los particulares que las suscriben.

Además, aunque en el préstamo se incluya esta teórica ventaja, no siempre es de aplicación: por un lado, porque bancos y cajas de ahorros suelen imponer como condición previa que hayan transcurrido dos, tres o más años desde su suscripción para hacer efectivo este derecho. Por otro, porque éste está limitado a un número concreto de cuotas.

Quienes hayan podido o en el futuro puedan utilizar el aplazamiento de cuotas han de saber que, efectivamente, durante uno, dos o tres meses podrán no pagar sus correspondientes letras. Lo que hayan dejado de pagar se sumará de nuevo al capital pendiente de devolver, y automáticamente la entidad le recalculará, para el periodo de vida aún vigente, una nueva cuota.

Sólo cinco euros más

En una hipoteca, por ejemplo, de 150.000 euros a devolver en 30 años a un tipo de interés del 5%, dejar de pagar una letra supondrá asumir en las siguientes cuotas un aumento de, aproximadamente, cinco euros. Prácticamente nada si se trata de un problema puntual de impago.

En el segundo grupo de hipotecados se incluyen aquellos que no cuentan con la posibilidad de carencia, pero, al tener una relación suficientemente buena con su banco o caja de ahorros, ésta les concede de forma inmediata, cuando aparecen números rojos un minicrédito normalmente asociado a su nómina. En este caso, los particulares pagan los intereses pertinentes durante el número de días que se retrasen, pero sólo por la parte de la cuota hipotecaria a la que no hayan podido hacer frente. En una letra, por ejemplo, de 800 euros, si sólo se puede pagar 500 euros, se abonará por los 300 euros restantes durante un mes entre 2,5 euros y 5 euros de más, a los que habrá que sumar los 300 euros pendientes. Cuanto mayor sea la cantidad aplazada, mayor será su coste. Al mes siguiente de nuevo habrá que hacer frente a otra letra completa, con lo que puede que el problema engorde.

En el tercer grupo de hipotecados se incluyen quienes directamente optan por no pagar una cuota. El coste de tomar esta decisión es doble: por un lado, su entidad le cobrará por esa deuda impagada unos intereses de demora -en cada contrato hipotecario vienen regulados-, que pueden ser del 10%, 12% anual o más, y por otro, le girará una "reclamación de descubierto" que para muchas entidades tiene simplemente un coste fijo en torno a los 20 euros, que igualmente habrá que pagar.

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jueves, noviembre 22, 2007

Más de la mitad de los hipotecados soporta tres o más créditos, advierten los reunificadores de deudas

Fátima Martín/ cotizalia

“Más de la mitad [concretamente el 52%] de los hipotecados soporta tres o más créditos”, advierte Luis Javaloyes, director ejecutivo de la Agencia Negociadora de Productos Bancarios (ANPB), a "El Confidencial". Este es uno de los datos más reveladores que se desprenden de la II Oleada de 2007 del Estudio sobre el Mercado Hipotecario que el broker financiero elabora a través de la empresa demoscópica Creed España. “De esa mitad de hipotecados entrevistados, el 35% declara estar pagando compras financiadas con su tarjeta de crédito, pero desconoce que el tipo de interés por esta financiación supera el 20%”, añade.

Según este barómetro, al 11% de los encuestados su entidad les ha denegado un crédito en los últimos doce meses y el 63% dedica más del 40% de sus ingresos mensuales al pago de compromisos financieros. Este último dato se ha estabilizado de enero a septiembre, después de haberse triplicado en los 24 meses anteriores. Además, la oleada refleja que por cada medio punto de subida de tipos, se incrementa un 7,5% la demanda de productos financieros relacionados con la reunificación de deudas.

“Es cierto que reunificar conlleva aumentar los plazos de los préstamos, con las consecuencias que eso tiene en caso de subidas de tipos, pero también se puede pagar un tipo de interés cinco veces más bajo y eso la gente no lo sabe”, defiende Javaloyes. Es en estos casos en los que tiene sentido acudir a un intermediario financiero, que aporta un conocimiento exhaustivo del mercado y ofrece soluciones de financiación alternativas, siempre valorando los pros y los contras de cada caso. “Por ejemplo, es fundamental a la hora de endeudarse establecer mecanismos de control de riesgos, como coberturas de tipos de interés, de desempleo, de incapacidad o de vida”, recomienda.

Los clientes estándar de una reunificadora como la Agencia Negociadora, según su director, son personas de entre 30 y 55 años, con vivienda en propiedad, con un nivel económico medio al que la subida de tipos le ha afectado. “Entre nuestros clientes se encuentran desde el que empieza a tener problemas y su entidad le falla hasta gente de perfil medio-alto que aprovecha la reunificación para mejorar sus condiciones”, informa.

Luis Javaloyes insiste en que, pese a la demonización de los intermediarios financieros, quienes realmente conceden los préstamos son las entidades. “Se habla mucho de las reunificadoras de deuda pero nosotros somos meros comercializadores de productos de banca, sólo aportamos un plus de asesoramiento al cliente”.

"Los 'subprime' se han moderado últimamente"

Respecto a los préstamos subprime, los de más alto riesgo, que también existen en nuestro país, este agente del sector asegura que “hay ciertas entidades que han concedido hipotecas basura con mucha alegría y que últimamente se han moderado. Pero que nadie se lleve a engaño: bancos y cajas siguen necesitando firmar hipotecas”, asegura.

Acerca del doble temor de que una familia sea incapaz de afrontar su cuota hipotecaria al tiempo que se rebajan las tasaciones de la vivienda, este ejecutivo de la ANPB considera que “es una situación indeseable para todos: para los particulares porque podrían deber más al banco que el valor real de su casa y para las entidades porque se encontrarían sin garantías para responder al préstamo que han concedido”.

Sobre las turbulencias financieras, este broker financiero comenta: “Está claro que las entidades han cerrado el grifo. Pero el pánico de agosto y septiembre está pasando y parece que se están tranquilizando las aguas, lo que demuestra que el sistema financiero es solvente”. Para él, el endurecimiento crediticio dispara la necesidad de realizar operaciones de refinanciación, aunque no niega que el enfriamiento ha afectado de lleno a determinados brokers que no tienen suficiente volumen de negociación. “Hay muchas intermediarias que están desapareciendo”, afirma.

Otro de los resultados que arroja la Encuesta de la ANPB es que el 70% de los españoles hipotecados culpa al Gobierno del encarecimiento de las hipotecas. A este respecto, desde este broker se muestran críticos con la nueva Ley Hipotecaria, en trámite parlamentario: “se ha ‘vendido’ que con la aplicación de esta norma se reducirán los gastos en alrededor de un 85% en aranceles notariales y registrales y que se pretende abaratar el cambio de hipoteca. Esto, llevado a números, significa que cambiar de una hipoteca media de 180.000 € antes de la nueva Ley, suponía unos gastos totales de aproximadamente 6.200 euros (Hacienda, Notaría, Registro y Gestoría). Aplicando la reducción del 85% en la parte de aranceles notariales y registrales, los gastos serían de aproximadamente 6.020 euros. El ahorro real es de unos 180 euros, o lo que es lo mismo un 2,9% del total de gastos. Es claramente insuficiente para el fin perseguido", consideran.

Entre sus propuestas para abaratar el cambio de hipoteca se incluye la reducción en la base de la liquidación del impuesto de Actos Jurídicos Documentados (la responsablidad hipotecaria), así como en el propio impuesto. "Y ello por no hablar del IVA, que es del 7% sobre bases que se han triplicado en quince años. ¿Por qué no bajar el tipo al 4% que se aplica a otros productos?", se preguntan.

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