Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

jueves, septiembre 18, 2008

El 95% del dinero es creado por bancos privados

Los crean de la nada a través de los créditos pero nos los hacen devolver con intereses.

Enric Duran / revista Crisi

Hace ya más de un año que la crisis financiera es noticia, desde que estalló en Estados Unidos con el nombre de crisis subprime, se ha publicado mucho, explicando con más o menos precisión y acierto, como se ha producido esta crisis en los aspectos más concretos. Lo que no se ha explicado tanto, y en ningún caso en los medios de comunicación masivos, es cómo la necesidad de crecimiento exponencial que tiene el actual sistema financiero es la causa de fondo de la burbuja especulativa, y por tanto de la propia crisis, además de tener una relación directa con las crisis energética y alimentaria. Así pues, aprovecharemos esta oportunidad de llegar al público, para explicar no ya la crisis crediticia sino el transfondo que hace que el sistema financiero actual sea una gran estafa para la gente trabajadora, así como un peligro para la sostenibilidad de la vida en nuestro planeta. Entenderemos de este modo el papel que juegan los bancos, como los principales responsables de todo en definitiva.

Historia de la creación del dinero

El origen del negocio bancario se remonta a cuando el oro era el dinero real y, como tal, lo guardaba el orfebre en su almacén. Como que el oro era muy pesado e incómodo de mover, el dinero en circulación eran participaciones de este dinero metálico. Un día, el orfebre pensó que podía cobrar interés por el préstamo de estas participaciones y para compensar empezó a pagar un interés menor a los depositarios de este oro; así se inició en Europa el negocio bancario.

Este sistema tenía el problema de que la posibilidad de prestar dinero estaba claramente limitada por la cantidad de oro en circulación; entonces los orfebres, ya convertidos en banqueros, inventaron el sistema de reserva fraccionaria, que consiste en qué sólo hay en reserva una parte de lo que realmente se presta. O dicho de otra manera, a partir de un dinero real se crea dinero de la nada en una proporción que, teniendo en cuenta que no todo el mundo retirará su dinero a la vez, nunca pone en dificultades a los banqueros a la hora de devolver depósitos. Esta proporción acostumbraba a ser del 10%, es decir, 10 unidades en circulación por cada unidad real de oro existente en la reserva.Este aumento del dinero en circulación favoreció la expansión comercial en el mundo y, una vez conocida por los estados, en vez de prohibirse se reguló. Para controlar el riesgo que eso significaba si se sabía que no había dinero para devolver a todo el mundo, se creó el sistema de bancos centrales, los cuales dispondrían de reservas de oro adicionales para poder prestar a los bancos en momentos de crisis.

La creación del dinero en la actualidad

Con el tiempo, el sistema de bancos centrales y reserva fraccionaria se ha convertido en el dominante en el mundo; el oro que garantizaba el dinero en circulación fue menguando hasta que en el 1971 se hizo desaparecer el patrón oro, es decir que se dejó de usar el oro como base real del dinero.

Aún cambiando este aspecto fundamental del sistema monetario, los bancos centrales y el sistema de reserva fraccionaria continuó, pero con unas reservas que consisten tan solo en anotaciones bancarias creadas en algún momento por los bancos centrales; reservas que significan dinero pero que no están garantizadas por ningún dinero que tenga una base material. Eso cambia completamente la naturaleza del dinero porqué todo lo que tenemos actualmente en circulación sale de la nada y por tanto es un puro contrato, que sólo tiene valor porqué todo el mundo se lo da.

El dinero que se crea hoy en día, se crea básicamente a partir de préstamos, es decir en forma de deuda, ya sea pública, comercial, externa o de particulares. Y no sólo eso, sino que cuando se devuelven las deudas, este dinero desaparece, de manera que así el sistema financiero dispone de una herramienta para ampliar o reducir el dinero en circulación.

El dinero, lo crean los bancos centrales y los bancos privados. Sólo entre el 3 y el 5% del dinero en circulación ha sido creado por los bancos centrales, el resto lo crean los bancos privados a través de los créditos así como (y cada vez más) a través de complejos sistemas de especulación financiera.

Hoy en día, la creación de dinero sólo está limitada por un reglamento que indica en qué condiciones pueden prestar dinero los bancos y como tienen que hacer cuadrar las anotaciones en su balance para hacerlo.

En el caso de la Unión Europea, el reglamento que obliga a los bancos con el BCE (Banco Central Europeo), dice que tienen que tener como reserva como mínimo el 2% del total del dinero; el otro 98% lo pueden prestar e invertir. El dinero depositado a un plazo igual o superior a 2 años no está afectado por esta norma, y se puede invertir al 100%. Todo esto se puede comprobar en el artículo 4 del Reglamento (CE) nº 1745/2003 (BCE/2003/9).

Los estados ante la creación privada del dinero

¿Si el dinero ya no es oro (que era la justificación con qué se creó el sistema de banca comercial y los bancos centrales, como responsables de guardar el oro y convertirlo en dinero en circulación), cómo es que siguen siendo sólo los bancos los únicos que pueden crear dinero? ¿Y por qué únicamente lo hacen en forma de deuda que hay que devolverles con intereses?

Dicho de otro modo: ¿Por qué los Estados tienen que pagar intereses a su banco central para así poder financiar el gasto público, cuando es dinero que podrían crear directamente los Estados en el momento de realizar estos gastos?

Quizás la única respuesta lógica que se nos puede acudir es que la banca es quién controla a los gobiernos y no al revés, ¿verdad?

A Mayer Rothschild, miembro de la dinastía europea de banqueros más poderosa, se le recuerda por una cita que rezaba: “Dejarme emitir y controlar la creación del dinero de una nación y me dará igual quién haga las leyes”

Los intereses y la necesidad del crecimiento exponencial

Cuando un banco concede un crédito está creando el dinero del principal del crédito, pero no el dinero correspondiente a los intereses que el banco hará pagar al deudor durante la vida del préstamo. Dado que todo el dinero en circulación se crea en forma de deuda con intereses, podemos concluir que el dinero para devolver todos los intereses de la deuda simplemente no existe.

Entonces, ¿cómo es que el sistema financiero ha sobrevivido tanto tiempo?

Fundamentalmente por dos razones.

1. Porqué se financia con el endeudamiento creciente, es decir que el dinero en circulación tiene que ir aumentando constantemente por tal que se puedan pagar los intereses de las deudas y el sistema no colapse. Eso tiene que ver con como el sistema incita cada vez más a todo el mundo para que se endeude, empezando por las personas con hipotecas, préstamos personales fáciles y rápidos, tarjetas de crédito; pero también las empresas y los estados. Hablamos pues de crecimiento exponencial, de la economía y del espolio de los recursos naturales del planeta.

2. Porqué hay quién no devuelve el dinero principal de las deudas y sólo paga el interés. Éste es el caso de las deudas públicas de los estados más poderosos, o de diversas empresas e instituciones poderosas que tienen unas condiciones privilegiadas; o probablemente también por todas las figuras topo pólizas y tarjetas de crédito, en las cuales tampoco se devuelve el dinero principal y el contrato se acostumbra a renovar año tras año de manera indefinida.

En todo caso, esto nos da a entender hasta que punto el sistema financiero necesita una deuda en aumento, y como puede llegar a estar de relacionado el aumento de las hipotecas y de los créditos al consumo con el mantenimiento del sistema financiero actual.

Por lo tanto, dentro del contexto global todo el mundo está endeudado, y la diferencia sólo se encuentra entre los que tienen que devolver las deudas y los que no.

La banca y la burbuja inmobiliaria

Si hace 15 años era impensable que se concediera una hipoteca a más de 15 o 20 años, esta posibilidad se ha doblado expresamente, desde los bancos y cajas, hasta los 35 y 40 años de hipoteca actuales. Con esta acción tan simple y a la vez perversa, la banca ha facilitado y provocado el encarecimiento de la vivienda, ya que aumentando la capacidad de endeudamiento de las personas ha hecho crecer los precios que tenemos capacidad de pagar.

Eso ha beneficiado a la banca porqué, con las hipotecas, ha podido crear dinero y cobrar intereses en una cantidad muy alta y con un índice de morosidad mínimo, gracias a la característica de necesidad básica de vivienda. Con el aumento de precios, ha provocado el crecimiento desorbitado de los beneficios de las principales constructoras e inmobiliarias del Estado y así de sus propios beneficios, ya que los principales accionistas de la mayoría de estas empresas son bancos y sobretodo cajas.

La inflación como robo silencioso de nuestro poder adquisitivo

En crear dinero y cobrar intereses sobre éste, los bancos están creando inflación, es decir, están aumentando la cantidad de dinero disponible sin aumentar al mismo tiempo la oferta de bienes y servicios. Si aumentásemos la cantidad de moneda en circulación al doble sin aumentar la cantidad de productores en un modo equivalente, no nos convertiríamos en el doble de ricos, ya que, como que habría los mismos bienes, los precios también se doblarían.

Esta sobrecreación de un dinero que estamos obligados a utilizar nos afecta a todas las personas (seamos o no clientes de los bancos), y cuando este privilegio se mantiene en exclusiva por un grupo de instituciones privadas, podemos concluir que se trata de un robo legal por el cual el dinero pierde valor en cada porción de tiempo en qué lo tenemos. Todo esto significa una inmensa cantidad robada.

Además, la inflación también sirve para cerrar el círculo, ya que hace que el dinero sólo tenga un lugar fácil dónde refugiarse de la pérdida de valor y este lugar es un banco. Así las personas, y especialmente las que ahorran, estamos forzadas a protegernos de la devaluación buscando refugio en un banco, el cual con este nuevo ingreso podrá crear más dinero y producir más inflación haciendo que la rueda no se pare. La inflación atrapa nuestro dinero en el sistema bancario y es el mejor incentivo que tiene para captar depositarios.

Una de las consecuencias de este proceso es la desposesión que sufren los jubilados. Las trabajadoras retiradas ven como aun habiendo tenido una vida entera dedicada al trabajo, al final de su vida productiva se encuentran con qué su renta de jubilación les da un poder adquisitivo cada vez más bajo. Precisamente a la edad en qué tendrían que poder gozar de todo el esfuerzo realizado, resulta que es cuando menos tienen.

El robo financiero en el ámbito internacional.

El financiamiento también interviene dentro del contexto de los intercambios económicos internacionales, es decir de las importaciones y de las exportaciones de materias primeras y productos manufacturados. Si un país tiene una balanza de pagos negativa, es decir que paga más por lo que importa que lo que cobra por lo que exporta, no podría comprar todo lo que querría si no se endeudara. La deuda externa por lo tanto es consecuencia del déficit comercial de las empresas y el gobierno de un país en su balanza de pagos internacionales.

Desde después de la Segunda Guerra Mundial este comercio internacional se hace básicamente en dólares y desde el 1971, cuando eliminan el patrón oro, la Reserva Federal Americana (FED), tiene total libertad para poner o dejar de poner en circulación los dólares que quiera, ya que no tiene que dar explicaciones a nadie ni demostrar ninguna garantía; tres cuartos de los mismo la banca privada de Estados Unidos, con el único límite de la fracción de reserva que ha de mantener. De este modo, controlando la creación de dólares, una minoría financiera (recordamos que la FED es una entidad privada) controla los valores de las relaciones económicas internacionales. De esta manera EEUU puede comprar todo lo que quiera fuera, mientra que los otros países contraen deudas que tienen que pagar. Los poderes internacionales aprovechan esta deuda para obligar a los países endeudados a asumir determinadas políticas de apertura de fronteras para las mercaderías y la especulación financiera, forzando así que los poderosos se apropien de sus producciones y recursos naturales a precios irrisorios.

El dinero tal y como está concebido es una herramienta a partir de la cual determinados poderes financieros se apropian de todos los recursos naturales y humanos del planeta.

Crecimiento infinito vs. Planeta finito

Este sistema financiero depende de la concesión de cada vez más cantidad de dinero en préstamos. Los préstamos se traducen finalmente en un impacto ambiental dado que la gente los pide para comprarse un coche, para viajar, para ampliar una industria o para construir casas, entre otros ejemplos. Podemos ver entonces, que este sistema de crecimiento de la economía mediante el préstamo depende de la conversión constante y creciente de recursos naturales en CO2 y residuos. Y por tanto, en un momento en qué estamos llegando a los límites del crecimiento de la producción de energía a causa del declivio del petróleo y cuando también se acercan los límites de muchas explotaciones mineras, podemos concluir que este sistema creado hace más de 300 años en base al crédito creciente no puede continuar tal y como ahora los conocemos.Esta reflexión coincide con una gran crisis financiera global, así que nos atrevemos a preguntarnos: ¿Significa la crisis actual el fin del sistema financiero basado en el crecimiento?

Guerras y finanzas

Quizás no os sorprenderá oír que detrás de todas las guerras hay intereses de la industria de armamento para vender más armas y embolsarse mucho dinero. La generación de necesidades de dónde no las había es común en todas las prácticas del capitalismo actual, ya sean armas, nuevos televisores, sistemas de vídeovigilancia o aparatos eléctricos domésticos, siempre nos encontramos con importantes intereses comerciales detrás.

Más desconocido por el gran público, es la utilización de las guerras por el mundo de las finanzas. La banca utiliza las guerras al menos de dos maneras fundamentales. Por un lado los astronómicos gastos económicos que genera una guerra permiten al poder financiero hacerse con el dominio de los países en lucha; éstos tendrán que estarse muchos y muchos años haciendo frente a la deuda externa contraída como ha sido el caso históricamente de Nicaragua, Filipinas, Nigeria, Camerún, Costa de Marfil y Zaire.

Por otro lado las guerras en qué intervienen principales potencias, como es el caso de EEUU, permiten crear una gran cantidad de dinero, en forma de deuda pública de los cuales sólo se pagan intereses y de esta manera se da al sistema la liquidez que necesita. La guerra de Irak ha permitido a los bancos de EEUU crear 3 billones de dólares desde su inicio. Éste ha sido el coste de la guerra por EEUU y a la vez es la cantidad que ha aumentado su deuda nacional en el mismo periodo, que actualmente es de cerca de 10 billones de dólares. Es un dinero que no pagan los ciudadanos norteamericanos sino los de todo el mundo a través de la inflación.

Referencias para ampliar la información:

Capitalismo (financiero) global y guerra permanente. El dólar, wall street y la guerra contra Irak. Ramón Fdez Duran, Virus Editorial

El dinero es deuda; vídeo animado sobre el funcionamiento del sistema monetario, puedes encontrarlo en buscadores, doblado al castellano: http://www.moneyasdebt.com/

Documentos, libros y artículos en relación a cómo funciona el sistema monetario: http://www.altruists.org/375

Un noticiario digital; otra manera de pensar en los hechos económicos: http://www.altereconomia.org/

Foros de debate y aprendizaje sobre la burbuja financiera e inmobiliaria: http://www.burbuja.info/

Etiquetas: , ,

domingo, julio 27, 2008

La estafa del dinero crédito

La estafa de los sellos es un juego de niños comparada con el monumental timo de las entidades bancarias.

dkd / burbuja.info


El crédito tiene una gran función en la sociedad, pero no, como mucha gente parece suponer, un poder mágico. No se puede sacar algo de la nada. Parece extraño que sea necesario puntualizarlo, pero a menudo lo que es representado, contabilizado, aparece como superpuesto a lo que sucede en realidad, a los sucesos reales. Así es como el crédito ha sido presentado demasiado a menudo como la piedra filosofal capaz de curar todos los males económicos de la sociedad.

Sería un maravilloso panorama si los gobiernos pudieran pagar sus deudas externas, sufragar el gasto público sin presión fiscal y, finalmente, enriquecer a toda la comunidad con sólo imprimir unos caracteres en trocitos de papel. Pero crear más dinero no hace a la gente más rica, sólo disminuye el valor del dinero mientras da una tremenda ventaja a aquellos que tienen el privilegio de crear el dinero en la cantidad que quieran.

Aunque el crédito normal entre la gente no es más que una transferencia de dinero de una mano a otra, el crédito bancario actual, la forma más común de crédito de hoy día, es algo más complejo que eso.

Al principio, la gente fue inducida a, por motivos de facilidad práctica, a depositar su oro (u otra mercancía usada como dinero), en algún lugar seguro y a usar sustituciones del dinero (billetes de banco o cuentas corrientes), para sus transacciones diarias. Luego los bancos buscaron beneficio prestando a nuevos clientes sustituciones del dinero, respaldadas por sus existencias de dinero-mercancía que les habían sido depositadas. Finalmente, las reservas de los bancos cubrieron sólo una pequeña parte de sus emisiones de crédito. La mayoría de la gente posee sustituciones del dinero que no pueden ser canjeadas en su totalidad.

Los bancos no prestan el dinero depositado en ellos, como se cree popularmente. Cada préstamo o giro en descubierto bancario es una creación de dinero totalmente nuevo que se agrega a las existencias de dinero en la comunidad. Cuando un banco presta, crea crédito. La relación "reservas- crédito" necesaria para que un banco funcione varía de un 5 a un 10 % incluyendo sus reservas en otros bancos, según el país. Esto significa que un banco puede crear crédito "de la nada" hasta 20 veces más que la cantidad de dinero en efectivo depositada en él. Más del 95 % de todo ese dinero en circulación está compuesto de cheques bancarios. No es, por consiguiente, exacto decir que los gobiernos crean la inflación; sólo la regulan, o intentan regularla; pero la creación de crédito (y la mayor parte del dinero es crédito) es hecha por los bancos.

La gente que se opone a la banca sostiene que dicho régimen es intrínsecamente fraudulento y que produce inestabilidad y desequilibrio en toda la economía. La idea del sistema de "reserva fraccional", que intentaba prevenir el caos, de hecho ha garantizado y legitimado que bancos privados emitieran demasiado dinero de papel y depósitos, causando inflación. El gobierno se encontró en la obligación de hacerse cargo con el objeto de prevenir el riesgo de que se produjeran crisis de confianza de los ahorradores con retiros masivos de fondos. Así surgieron los bancos centrales, con el privilegio del monopolio en materia de emisión de papel moneda y amplios poderes reguladores sobre los bancos.

Exigiendo a los bancos que mantuvieran suficientes reservas contra cierta proporción de sus depósitos, el banco central asume el control total del abastecimiento del dinero.

Normalmente los gobiernos ofrecen después "protección", garantizando los depósitos y exigiendo a los bancos centrales que actúen como "prestamistas de última instancia".

Así es como los billetes que identificamos como dinero son en sí mismos crédito, o sea pagarés no canjeables cuyo valor es establecido por el gobierno.

Por supuesto, un pagaré no canjeable no puede ser crédito, porque esto es una contradicción en si mismo. Por lo tanto, nuestro "dinero" nace de un fraude basado en el incumplimiento del contrato de las promesas de pago gubernamentales. En este punto, la inflación se convierte en un elemento ordinario de la economía, independientemente del robo inherente implícito en el sistema. Los bancos mandan sobre nuestro dinero a expensas de la libertad individual.

El dinero está atrapado dentro del sistema bancario; es decir, el dinero no tiene otro lugar adonde ir. Antes o después el dinero procedente de un depósito bancario acaba en otro depósito bancario. Una persona prudente mantiene su capital en el banco para ponerlo a salvo de la inflación obteniendo algunos intereses ofrecidos por el banco si es depositado en él. Todas las pequeñas cantidades que estaban siendo devaluadas, ahora son acumuladas en manos del banquero. El banquero, enseñado por la experiencia sobre qué proporción del depósito será retirada en un periodo de tiempo dado y sabiendo que si un depositante retira más de la media otro retirará menos, puede prestar (es decir crear más depósitos bancarios) mucho más allá que sus existencias de dinero efectivo.

El injusto sistema da tremendas ventajas a los bancos, los cuales se convierten en administradores no deseados de nuestro dinero, mientras nos condenan a sufrir los efectos permanentes de la inflación.

Un clamor se eleva llamando al fin de este sistema y una nueva voz se está dejando oír.


¿COMO FUNCIONA UN BANCO?

Para poder contestar a esta pregunta tenemos primero que entender en qué consiste el balance de un banco. Cada vez que un banco hace un préstamo crea un depósito. Por ejemplo, si el Sr. Pérez necesita un préstamo para hacer una compra, el banco incrementa el depósito del Sr. Pérez en la misma cantidad del cheque que el banco le da para realizar la compra. Los depósitos son el pasivo del banco. Los poseedores de ellos tienen licencia para retirar estos depósitos, y están previamente relacionados al pago de un activo al banco, como resultado del cual los depósitos aparecen. Así, cuando un trabajador deposita su salario, el banco incrementa su activo con este dinero y aumenta igualmente su pasivo con un depósito (números) a la cuenta del cliente. Este es el balance básico del banco fundamentado en la igualdad del pasivo y del activo:

ACTIVO igual a PASIVO

ACTIVO

* Efectivo
o en caja
o en el Banco de España
* Dinero pagadero a petición y corto plazo
* Efectos o letras
* Inversiones o fondos públicos (papel del estado que son títulos de crédito de primera clase)
* Avances (anticipos y préstamos)


PASIVO


* Depósitos bancarios
o Cuentas corrientes
o Depósitos a plazo fijo


En el activo, el banco tiene dinero efectivo en reserva, una parte en forma de billetes y monedas en la caja y otra obligatoriamente en el Banco de España. Todos los bancos comerciales están obligados a tener depósitos de reserva en el Banco de España, que hace las veces de banquero de los bancos. El dinero pagadero a petición y corto plazo consiste en cortos préstamos en el mercado interbancario, que los bancos e instituciones financieras establecen entre sí. Igualmente lo son los efectos o letras, en su mayor parte provenientes del gobierno para ser pagados a las pocas semanas. Estos son considerados como líquido, ya que son fácilmente convertibles en dinero efectivo (a través del Banco de España, y cuyo proceso permite, como veremos, convertir números en líquido). Las inversiones o fondos públicos son títulos de crédito de primerísima clase (normalmente suscritos con el estado). Y finalmente en el activo están los avances, es decir, los préstamos y anticipos que son la parte más lucrativa del negocio bancario.

En el pasivo están todos los depósitos bancarios (simples números) que forman las cuentas corrientes y los depósitos a plazo fijo.

En la distribución del activo es donde se consigue maximizar el beneficio. Por un lado los banqueros quieren el mayor beneficio y lo buscan con el aumento de los fondos públicos y los préstamos o anticipos, ya que con ellos se obtiene el mayor provecho (cobro de interés de un dinero prestado que no tienen), puesto que consisten únicamente en abrir depósitos (creación de crédito); Por otra parte, el banco tiene la obligación de garantizar a sus clientes el efectivo y, por tanto, tiene que cuidarse de que sea capaz de cubrir las demandas de efectivo de los depositarios (no obstante, hoy en día la demanda se disminuye artificialmente con el masivo uso de tarjetas de crédito y cheques) y por ello, han de mantener un sensato margen de liquidez.

El sistema de depósitos permite a los bancos prestar un "dinero" que no está cubierto, salvo en una pequeñísima parte, por dinero efectivo o dinero en billetes que emite el Banco de España. Es decir, pueden prestar dinero que no tienen o que lo han creado de la nada, simplemente abriendo un depósito, mientras cobran interés por ese dinero. Se calcula que los bancos comerciales prestan -en todo el mundo- en una relación media entre capital (dinero que el banco dispone en efectivo) y préstamos (dinero en depósitos a disposición del cliente) de 1/20, es decir, por cada 20 pesetas prestadas sólo 1 es poseída en realidad y las otras 19 han sido creadas de la nada.

De lo que se deduce que, si todos los depositarios demandaran su dinero en el mismo día, el banco no tendría dinero para pagar a todos en efectivo. No obstante, los bancos, disminuyen la demanda de efectivo gracias a la transferencia de dinero directamente de depósito a depósito. El equilibrio se mantiene gracias al sistema de "clearing" que interconecta a todos los bancos, compensando todas la transferencias de dinero entre ellos, de forma que el dinero efectivo no se ha de mover de su sitio, sólo los números entre los diferentes depósitos se mueven. Por otra parte, muchas de las pequeñas operaciones se establecen con cheques (números) que se transfieren de una cuenta a otra, o con tarjetas de crédito, sin necesidad de dinero efectivo. Cuando se paga con un cheque del Banco A que es ingresado en el Banco B a cuenta de otra persona, lo único que sucede es que se transfieren una serie de números de una cuenta a otra. Al final de un día de transferencias entre los dos bancos A y B se compensan las cifras, con lo cual el efectivo no se mueve de su sitio. Todos estos procedimientos permiten que la diferencia entre la cantidad de dinero circulante total y la cantidad de billetes y monedas en circulación se haga cada vez mayor.

La creación del dinero que estamos obligados a utilizar nos afecta a todos los usuarios de esa moneda (seamos o no clientes de los bancos), y cuando este privilegio se mantiene en exclusiva por un grupo de instituciones privadas esto es un robo. Los bancos al poder crear más moneda son los principales causantes de la inflación. Si aumentáramos la cantidad de moneda en circulación al doble sin aumentar la cantidad de productos de un modo equivalente, no nos convertiríamos en doblemente ricos, ya que al competir por los mismos bienes los precios se doblarían. Esto es lo que significa un 100% de inflación, es decir, un 100% de devaluación de la moneda o un aumento del 100% en los precios. La inflación, que producen los bancos, fuerza al ahorrador a tener que protegerse de la devaluación, que -en la mayoría de los casos- buscará refugio en algún banco, el cual con este nuevo ingreso producirá más inflación. La inflación atrapa el dinero en el sistema bancario y es el mejor incentivo del banco para captar depositarios.

Los gobiernos, no obstante, ejercen ciertos controles en un intento de limitar la inflación, pero la experiencia desde hace medio siglo hasta hoy, es que una vez tras otra, los bancos han encontrado más hábiles y sofisticados caminos para evadir estos controles. De esta forma se ha establecido una titánica lucha entre ministerios de economía y banqueros por conseguir los unos restringir y expandir los otros la relación entre préstamo y capital. La historia nos dice que los banqueros siempre han ganado. Han sido más habilidosos en ocultar sus cuentas que los funcionarios en descubrirlas. ¿Cómo evaden los bancos los controles estatales?

El primer lugar, la capacidad de los bancos para expandir sus préstamos y la posesión de otros activos rentables está limitada a la necesidad de adquirir efectivo y otros activos líquidos (como los efectos del gobierno). Como el Banco de España es quien produce los billetes y las monedas, éste es el primer recurso de limitación del líquido que tiene el estado para controlar a los bancos, pero desgraciadamente no es suficiente por varias razones:

1] Las "operaciones de mercado abierto" (con la gente directamente) permiten la compra de bonos del estado por parte de clientes con la simple extensión de un cheque en favor del gobierno, que conduce en última instancia a una reducción de los depósitos de reserva con el Banco de España. ¿Cómo? El Banco de España, como todos los demás bancos centrales, tienen "el compromiso" de asistir a los bancos comerciales en caso de apuros (ésta es la razón histórica de su origen). De esta forma, cuando los bancos pasan apuros por un exceso de préstamos, el Banco de España compra parte de los efectos del estado a corto plazo que los bancos poseen, de modo que aumentan inmediatamente sus niveles de reservas. Esto quiere decir que pueden utilizar efectos bancarios que han comprado con sus depósitos (números venidos de la nada) para incrementar las reservas, con las que pueden incrementar sus depósitos de nuevo. Así, el círculo queda cerrado: El banco puede producir cuanto dinero le plazca mientras que el estado se endeude (como ha venido sucediendo continuamente en los últimos años). Por tanto, los funcionarios que pensaban que con un control en el nivel de efectivos (billetes del Banco de España) podrían controlar el préstamo del banco vieron que no es así, con lo cual tuvieron que tomar nuevas medidas.

2] Ante la ineficacia del control del efectivo aparece un segundo nivel de control igualmente ineficaz, que es el obligar a los bancos a tener una porción o "cociente de liquidez". El "cociente de liquidez" obliga a guardar una cierta proporción entre activo líquido con respecto a los activos de inversiones o fondos públicos y préstamos. Al mismo tiempo el gobierno trata de controlar su endeudamiento a corto plazo y limitar la cantidad de efectos del estado. Pero el "compromiso" del Banco de España para proteger a los bancos privados comerciales, rompe con el control ya que los bancos en apuros se ven obligados a vender los efectos del estado (que habían comprado con depósitos), y mientras el estado siga endeudándose, el Banco de España se ve obligado a continuar su "compromiso" para evitar una crisis bancaria.

3] Otro tipo de control ha sido la obligación de hacer "depósitos especiales" al Banco de España que no son considerados como reservas y que por tanto no sirven para expandir los depósitos bancarios. La respuesta de los bancos ha sido incrementar su liquidez atrayendo con pago de intereses elevados depósitos a plazo fijo que luego ellos pueden expandir. Con lo cual, el problema de la excesiva circulación de dinero se agrava aun más.

4] Otros sistemas provienen de ciertas limitaciones sobre estos depósitos a plazo fijo pero que, como en las otras ocasiones, cuando las medidas llegan para solucionar el problema anterior el banquero ya ha diseñado un nuevo agujero por donde escapar.

Estas limitaciones, junto a una "petición directa" a los banqueros privados para restringir la cantidad y el tipo de préstamo en que lo producen, han sido las más usuales medidas llevadas a cabo por los estados. La moda de las tesis monetaristas que sugerían el ajuste por el recorte de la demanda estatal -con una restricción de sus deudas-, y de la demanda privada -con una elevación del tipo de interés al que el Banco de España está dispuesto a prestar, de forma que tiende a influenciar el alza de los tipos de interés de las entidades bancarias-. Pero las tesis monetaristas también han resultado más eficaces en la teoría que en la práctica:

• Primero, porque los estados, incluido España, no han dejado de endeudarse en los últimos años, con lo que los bancos han multiplicado sus ganancias y la moneda en circulación.

• Segundo, porque la elevación del tipo de interés ha incrementado los depósitos a plazo fijo con los cuales los bancos también multiplican sus ganancias y la moneda en circulación.

Las nuevas limitaciones surgidas han fracasado en cada uno de los casos, ante los nuevos y avispados métodos de préstamo que los bancos han creado para evitar los controles. Así, se han creado instituciones bancarias paralelas o secundarias que evaden el ámbito de los controles. A un nivel personal están las compañías de tarjetas de crédito, que permiten incrementar los limites de préstamo cuando al banco le resulta difícil conceder más anticipos. Pero para las empresas las posibilidades son incluso mayores, ya que sus peticiones de financiación pueden ser desviadas a otras subsidiarias en el extranjero, o pueden hacerse en forma de letras a corto plazo. Otro modo de evasión de controles es la llamada "desintermediación", con ella el banco coloca juntos a dos clientes, uno que quiere prestar y otro que quiere recibir, y cobra su comisión. El dinero termina en el banco, porque no tiene otro sitio donde ir, pero el préstamo no se refleja como tal en la contabilidad.

Los bancos son los privilegiados de este sistema. El modelo constitucional moderno (heredado de la revolución francesa) ha servido, no casualmente, como plataforma del desarrollo bancario. Todas las constituciones establecen contractualmente el monopolio monetario sin el cual el negocio bancario moderno no podría funcionar. El peso racionalista y la complicidad de políticos y economistas han transformado el antiguo poder estatal (recaudar militarmente los impuestos) en una grotesca máquina de control sometida al privilegio de los bancos. La dialéctica de derecha / izquierda, que ha alimentado las vivas emociones de varias generaciones de europeos, se revela como una palpable farsa que permite que este sistema siga funcionando. Capitalismo y socialismo son esencialmente idénticos (cada día es más evidente): Estatistas y usureros. Esperar que el estado vaya a abolir los bancos parece improbable. La única salida de esta trampa depende de la voluntad de una generación de personas que exijan el restablecimiento de su legítimo derecho de elegir la moneda con la que quieren comerciar y abolir la usura.


LA PLENA LIBERTAD DE COMERCIAR

La plena libertad de comerciar consiste en una libertad, de competencia y concurrencia, existencial y no retórica, es decir, la capacidad de toda persona o colectivo de poder producir e intercambiar los bienes de su propiedad a un precio comúnmente aceptado y equitativo con cualquier otra persona o colectivo. Implica la eliminación de todos los controles del mercado que lo han transformado en un sistema usurero. El restablecimiento de un auténtico mercado libre consiste en:

A) La libre elección de moneda

La libre elección de moneda implica que son los ciudadanos como comerciantes quienes deciden cual es la mercancía que quieren utilizar como medio de cambio. Por tanto, es contraria a la imposición de una moneda artificiosa. Hoy en día los ciudadanos sufrimos la silenciosa imposición de una moneda estatal sin valor como mercancía, es decir, de unos trozos de papel cuyo derecho exclusivo de producción gozan, no sólo los bancos estatales, sino también los bancos privados, y cuyo valor legal establece compulsivamente el estado. Moneda es, o debe ser, cualquier mercancía libre y comúnmente aceptada como medio de cambio.

Gracias a esta imposición de la moneda bancaria, los bancos gozan de un privilegio extraordinario: Pueden alterar el valor de la moneda que los usuarios ganamos a cambio de nuestro trabajo; pueden aumentar la cantidad de dinero en el mercado simplemente creando más dinero o más crédito de la nada. Para que esto funcione, los usuarios están forzados a aceptar esta moneda legal, impidiéndose, con múltiples mecanismos, el uso de ninguna otra moneda dentro de cada territorio estatal. Los bancos, así, tienen el privilegio único de poder prestar dinero en cantidad superior a lo que realmente tienen en efectivo(1). Ahora bien, cada vez que se crea más dinero, que estamos forzados a aceptar, se producen, seamos o no conscientes de ello, dos consecuencias inmediatas:

1.- EL LENTO ROBO INFLACIONARIO

Los usuarios a la fuerza del papel moneda estatal descubrimos que éste se devalúa continuamente. Es decir, el precio que pagamos para adquirir el papel es mayor que el que recibimos cuando lo gastamos.

Este proceso se repite de una forma lenta pero contundente, robando a cada poseedor o ahorrador de esta moneda una porción de su ahorro, aunque éste sólo lo posea por un pequeño periodo de tiempo. Todas estas porciones sumadas unas con otras constituyen una inmensa cantidad robada. A este robo los economistas prefieren designarlo con el término neutro de inflación. Y aunque considerada como un problema, ésta adquiere la misma categoría moral que un desajuste cualquiera dentro de una ecuación matemática.

Una de las consecuencias de este proceso es la creación de una nueva clase social totalmente desposeída: Los jubilados. Por otra parte el pago a esta masa mendicante, de cuya creación el estado es el único responsable, sirve de justificación perfecta para seguir hipotecando a la siguiente generación, la de los hijos. Los trabajadores retirados no entienden como a pesar de llevar una vida entera dedicada al trabajo, al final de su vida productiva se encuentran sin nada. Precisamente en esta edad, cuando deberían poder gozar de todo el esfuerzo realizado, tal como sucedía antiguamente, resulta que es cuando menos tienen. Los economistas nos han engañado con falsas excusas, como considerar éste un mal inevitable del progreso, o incluso cuando llegando a afirmar que quien se encuentra empobrecido al llegar a su jubilación es porque no ha tomado las suficientes precauciones. Mientras tanto, banqueros y políticos se regocijan públicamente de la “eficacia" de la moneda impuesta.

2.- LA ACUMULACION DE CAPITAL USURERO EN LOS BANCOS

Los bancos ganan con el interés de los préstamos de un dinero que han sacado de la nada. El resultado es que los usureros, que no producen ningún beneficio a la sociedad, se enriquecen a costa del resto de la gente. Los políticos convierten al estado en el principal cliente de los banqueros por medio de la deuda, a cambio se respetan mutuamente.

El timo del papel-moneda, convertido en una industria gracias al moderno sistema bancario, es un engaño conocido desde hace tiempo. Goethe perfectamente desveló el principio en que se sostiene el papel-moneda. En su obra "Fausto" escribió acerca de un emperador arruinado que encuentra una súbita forma de pagar sus deudas a través de la simple impresión de papel: “Sepa todo aquel que lo desee que esta cedulilla vale por mil coronas. En prenda cierta de ellos, asígnasele el incontable caudal que hay enterrado en los dominios imperiales. Habiéndose proveído convenientemente a fin de que en seguida que se haya exhumado el real tesoro sirva de compensación a este papel”.(2) Mucha gente sigue pensando que detrás de los billetes que utilizamos existe algún respaldo físico. Para todos ellos les debe bastar con la siguiente comprobación: Que vayan a los bancos emisores a reclamar la promesa de pago de sus billetes (como ocurría en un principio).

J. P. Proudhon propuso una solución para librarse de este ridículo sistema de promesas de pago. Para ello recomendaba la solución de “...un campesino que se acusaba en confesión de haber roto un documento en el que reconocía deber cien escudos. El confesor le dijo: Debes devolver esos cien escudos.- Eso no, respondió el campesino, sólo devolveré lo que valía la hoja de papel en que constaba la deuda. ".(3)

El sistema de moneda impuesta lo mantenemos todos nosotros. Se mantiene gracias al valor que cada uno de nosotros damos a este papel cada vez que lo intercambiamos por una mercancía real. Nos han enseñado que el papel es la única moneda o la que mejor funciona, pero la elección de moneda no puede circunscribirse a términos de eficacia, como si no tuviera nada que ver con seres humanos. La elección de moneda es una cuestión que remite primeramente a la libertad de evaluación inherente a cada persona. Sabemos que cuando han existido tales condiciones de libertad personal, los mercados libres han elegido normalmente metales preciosos, que siendo raros, fácilmente identificables y divisibles, reúnen las más adecuadas características como medio de cambio. Quizás, si fuéramos libres, esta elección se repitiese. Liberalizar la moneda implica permitir que aquellos ciudadanos que no quieren seguir siendo timados, ni mantener con su esfuerzo la continuación de la estafa monetaria de los bancos, puedan elegir la moneda que mutuamente quieran para comprar y vender.

Referencias:
http://www.eumed.net/libros/2005/uiv-din/1b.htm
http://www.eumed.net/libros/2005/uiv-eco/index.htm

Etiquetas: ,

lunes, julio 07, 2008

La invención del dinero

Etiquetas:

jueves, marzo 06, 2008

Dinero es deuda (II)

Etiquetas: , ,

miércoles, marzo 05, 2008

Dinero es deuda (I)

Etiquetas: , ,

Counter
Site Counters