Denuncias por vivienda

Contra la vivienda indigna. V de Vivienda. Todos juntos podemos.

sábado, enero 05, 2008

2007: Final del ensueño económico

Juan Francisco Martín Seco/ estrelladigital

Los tiempos económicos no suelen coincidir con los tiempos políticos. Este 2007 constituye, sin embargo, una excepción. Es el fin de una legislatura, pero todo apunta a que es también el final de una etapa económica que, iniciada hace más de una década se ha prolongado de manera taumatúrgica más tiempo del que cabría esperar.

Aparentemente y con una primera mirada superficial, podría caracterizarse por ser una época de enorme bonanza y bienestar económico. Ello ha servido para que tanto Aznar como Zapatero en sus años de gobierno hayan arrimado el ascua a su sardina y se hayan esforzado por colocarse medallas, haciendo un discurso triunfalista en extremo. Sin ir más lejos, hace unos días, el actual presidente del Gobierno, al realizar su balance del último año –más bien balance de toda la legislatura—, se mostró extraordinariamente satisfecho de los logros económicos alcanzados. Pero no parece que ni él ni demasiadas personas se hayan preguntado a qué precio y, sin embargo, el precio en economía tiene una enorme importancia.

Nadie niega que el PIB, tal como afirmó el presidente, haya crecido durante estos cuatro últimos años a una tasa media anual del 3,7%, porcentaje superior al que lo ha hecho en la mayoría de los países europeos; pero resulta parcial y un poco sectario olvidarse de las contrapartidas, es decir, del coste pagado por alcanzar esas tasas de las que nos sentimos tan orgullosos.

En primer lugar, conviene recordar que este crecimiento en gran medida se ha basado en el enorme boom de la construcción, unido al desmedido incremento del precio de la vivienda, y al consumo privado. Detrás de estas magnitudes se encuentra el brutal endeudamiento de las familias, la deuda del sector privado que, como es lógico, se ha traducido en el mayor déficit exterior conocido por nuestra economía, y en la consiguiente hipoteca frente al resto del mundo. De algún modo, podemos afirmar que hemos estado creciendo a crédito y que como todo crédito tendremos finalmente que pagarlo. En este caso, con toda probabilidad, lo haremos con un menor crecimiento en el futuro.

En segundo lugar, porque esos notables incrementos del PIB de los que nos vanagloriamos se han conseguido también en buena parte con muchas más horas de trabajo. De un lado, por el aumento sustancial de la población (cinco millones) debido al fenómeno de la inmigración, con lo que los incrementos de la renta per cápita son mucho más moderados que los de la renta nacional. Somos más a repartir. Por otro lado, porque se ha aumentado sustancialmente el porcentaje de ocupación. Nuestro país, que se encontraba a la cola de Europa en población activa debido a la escasa incorporación de la mujer al mercado laboral, hoy se sitúa alrededor de la media de los países de la zona euro. La mitad de los nuevos puestos de trabajo creados en estos años han sido ocupados por mujeres y la cuarta parte, por inmigrantes.

El crecimiento económico ha venido acompañado por una importante generación de empleo, pero este dato tiene su anverso en la escasa productividad de los puestos de trabajo creados, variable en la que claramente nos situamos a la cola de Europa. Nuestra tasa asciende al 0,7%, frente al 1,4% de la zona euro.

Para la mayoría de los ciudadanos, que son asalariados, existe otro motivo para relativizar la bonanza de los datos macroeconómicos y es que se ha incrementado el grado de desigualdad en la distribución de la renta. En el combate que siempre existe entre salarios y precios, el resultado ha sido contrario a los primeros. El excedente empresarial (beneficios y rentas de capital) se ha apoderado de la totalidad de los incrementos de productividad y los salarios no han podido siquiera mantener el poder adquisitivo.

La crisis de las hipotecas en EEUU con su contagio a Europa, la subida del precio del petróleo y de los productos alimenticios o cualquier otro factor pueden ser los detonantes y catalizadores de una reacción que, antes o después, tenía que originarse. Todo apunta a que en el 2008 se producirá una involución en el ciclo económico que, de hecho, parece haberse iniciado ya al final de este año. Si bien es previsible que la desaceleración afecte a toda Europa, también lo es que afecte en mucho mayor grado a nuestro país, y concretamente, dentro de él, a los asalariados y a las clases más bajas que son precisamente los que no se han beneficiado de la bonanza.

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sábado, octubre 13, 2007

Según los expertos el riesgo de una crisis inmobiliaria amenaza a España

Efe/ canarias7
Washington


El riesgo de una crisis inmobiliaria amenaza a la economía española, según algunos expertos de EEUU, que coinciden en recortar los pronósticos de crecimiento para el país, como también hará la próxima semana el FMI.

El motor económico español ya iba bajando la marcha, pero la sacudida en agosto y septiembre en los mercados de crédito a nivel mundial y la desaceleración en Europa han atrancado aún más sus engranajes.

En este contexto, el fin del "boom" de la vivienda tiene el potencial de gripar la máquina.

Adam Posen, subdirector del Instituto Peterson de Economía Internacional, uno de los centros de análisis de más prestigio de EEUU, cree que España es el país europeo que corre más peligro de sufrir una crisis inmobiliaria, por encima de otras naciones donde el precio del metro cuadrado también ha alcanzado la estratosfera en los últimos años, como Irlanda y Reino Unido.

En España "el aumento de los precios de la propiedad ha superado el incremento de los ingresos y de la población", dijo Posen.

"Tiene que haber un límite a la demanda de segundas viviendas y casas de vacaciones", añadió.

Posen y otros expertos creen que existe el peligro de que los precios inmobiliarios se estanquen o incluso caigan, en lugar de que suban, pero menos que antes, como ha ocurrido hasta ahora.

La desaceleración llega en un momento incómodo, pues los problemas en el mercado de crédito a nivel mundial harán que el Fondo Monetario Internacional (FMI) reduzca los pronósticos de crecimiento para Europa, donde se encuentran los principales socios comerciales de España, dijo a Efe un miembro de su Consejo Ejecutivo.

De mayo a junio, la zona euro creció un 0,3 por ciento, en términos trimestrales, frente al 0,8 por ciento del período anterior, según datos publicados el jueves por Eurostat.

En España "no voy a predecir una recesión, pero el crecimiento actual es claramente insostenible", dijo Posen.

El FMI parece pensar lo mismo. El miércoles revisará a la baja su estimación de crecimiento para España, confirmó el miembro del Consejo Ejecutivo, que quiso permanecer anónimo.

Para este año, el recorte será "mínimo", pero para 2008 será "sensible", aunque "nada exagerado", de acuerdo con la fuente.

Como suele suceder después de que la gerencia entrega las previsiones al Consejo, en el que están representados los 185 países miembros del organismo, se ha filtrado a la prensa un borrador que indica que su nuevo cálculo de crecimiento para España en 2008 es del 2,7 por ciento, frente al 3,4 por ciento que había adelantado en julio.

Cuenta a favor de España un sistema financiero más robusto que el alemán o italiano, según los expertos y el propio FMI.

No obstante, eso no sería suficiente para inmunizar al país de una sacudida, si la desaceleración del sector inmobiliario es más aguda que lo anticipado, de acuerdo con Hung Tran, encargado de temas bursátiles en el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), la mayor asociación de banca del mundo.

El problema llegaría si ocurre un estancamiento o caída de los precios de la vivienda, destacó Tran, quien hasta hace unos meses era el "lugarteniente" del ex gobernador del Banco de España Jaime Caruana en el departamento de asuntos monetarios y mercados de capitales del Fondo.

Eso supondría una pérdida del valor de los bienes que se usan como colateral en las hipotecas, "lo que significa que la calidad de los préstamos que en el pasado se juzgaba alta, deja de serlo" y con ello se resentirían los balances de bancos y de los inversores institucionales, explicó.

"Es un efecto en cadena", añadió Tran.

En Estados Unidos, la chispa de la crisis fue el aumento de la morosidad, especialmente en las hipotecas de riesgo, otorgadas a personas con mal historial de crédito o ingresos insuficientes.

En España no existen esas hipotecas y la morosidad es baja. Aún así, si los inversores a nivel mundial deciden alejarse de los títulos inmobiliarios se secará el crédito disponible para los bancos, según Posen.

Tran apuntó además que en la última década el valor de la vivienda ha subido "casi al mismo tiempo" en la mayoría de los países avanzados.

"Dado que los precios en países clave como Estados Unidos han comenzado a caer, existe el riesgo de que pase lo mismo en otros, como España", alertó el economista.

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