Promotores y banqueros están atentos a la bola de cristal
Úrsula Guerra/ expansion
Los primeros espadas de las entidades financieras españolas y los principales empresarios inmobiliarios consideran que la ralentización del negocio es consecuencia natural de su evolución. Sin embargo, el ajuste de la demanda podría provocar nuevas subidas de los precios.
“Desaceleración, sí, pero ordenada”. Juan María Nin, director general de La Caixa, resumía ayer con esta frase su visión sobre el sector inmobiliario en España. Pero no sólo Nin lanzaba este mensaje. Alfredo Saez, consejero delegado de Santander, coincidía con la visión del ejecutivo de la caja catalana, al igual que los principales ejecutivos del sector, que participaron en varias ponencias celebradas en el marco del Barcelona Meeting Point, la feria inmobiliaria que se celebra desde hace once años en la Ciudad Condal.
“El ajuste del sector se ha producido, no por la existencia de un boom inmobiliario, sino porque han confluido una serie de factores ajenos al negocio que han facilitado el acceso de la demanda a la compra de viviendas”, explicó Nin. El directivo añadió que, tras una “década prodigiosa” de subidas continuadas de los precios de los pisos a lo que se ha sumado el aumento de los tipos de interés, la demanda se ha ralentizado, esperando que los precios se enfríen.
Como consecuencia, la oferta también se ajustará, lo que provocará un “embalsamiento de la demanda. Si este embalse se rompe, se producirá una nueva subida de los precios, debido a la escasez de oferta en el mercado, lo que conllevaría una espiral alcista de precios”, opinó Nin.
Créditos
Alfredo Saez respaldó la opinión del ejecutivo de La Caixa y señaló que “la banca ha actuado como un factor facilitador de la expansión del sector en la última década. La concesión de hipotecas a particulares se ha multiplicado por ocho y la concesión de créditos a los promotores se ha multiplicado por cien en los últimos veinte años”.
Saez se mostró confiado en que, a pesar de que el negocio inmobiliario se desacelere, esto “no impactará de forma negativa en el crecimiento del PIB, porque la economía española no sólo está sustentada por la construcción, sino que España es un país eminentemente de servicios. La economía española está suficientemente preparada para absorber esta desaceleración”.
Los dos banqueros hicieron mención a la crisis de las hipotecas subprime surgida en Estados Unidos en agosto. “Mientras otras entidades hacían experimentos, nosotros hemos seguido con la banca tradicional”, comentó Saez. “Las entidades financieras, a pesar de que estamos seleccionando más, seguimos prestando dinero con los criterios que hemos tenido siempre; aunque pensamos que el incremento de nuestras cifras de negocio no dependerá tanto de los préstamos hipotecarios, sino que se diversificará más”, añadió.
Nin matizó que la “desaceleración ordenada no significa ni crisis ni recesión. Se trata de una ordenación del mercado que no debe implicar un descenso de los precios, sino crecimientos más sostenidos situados entorno a la inflación más un punto”, matizó Nin.
Los principales ejecutivos de las promotoras inmobiliarias ratifican que se está produciendo un embalsamiento de la demanda. Para combatirlo, proponen diversas estrategias como las herramientas de márketing, la diversificación y la profesionalidad.
“Tenemos que potenciar las ventas de viviendas desarrollando una oferta a medida de los clientes”, opina Luis Eduardo Cortés, presidente de Vallehermoso.
Para este ejecutivo, ex vicepresidente de la Comunidad de Madrid, el sector ha vivido “una época de bonanza excesiva, en la que incluso ha resultado demasiado fácil vender”. Cortés considera que el sector se encuentra en una “etapa de recesión, sólo si se compara con la época anterior” y opina que las administraciones públicas “tienen mucho que ver con cómo han evolucionado las cosas”.
Pedro Javier Rodera, consejero delegado de Reyal Urbis, prefiere definir la etapa actual del sector como una época “en la que el consumidor no confía en las inmobiliarias y, por eso, se ha producido la ralentización de la demanda, ya que se espera a que los precios de los pisos bajen, pero no van a bajar”. La clave para que el precio de la vivienda no suba tanto radica en que las administraciones sean más ágiles y que pongan más suelo en el mercado. “No se puede comprar pan barato si no existe trigo”, apunta el directivo.
Restricciones
Al contrario que las entidades financieras, los promotores inmobiliarios sí consideran que se está produciendo una restricción del crédito. Para hacer frente a esta carencia, Mario Sanz, consejero delegado de Parquesol, hace referencia a la imaginación y sostiene que “hace falta un largo recorrido para que los bancos apuesten por financiar operaciones de patrimonio”.
Para Jesús García de Ponga, director general de Metrovacesa, la clave radica en la diversificación geográfica y de producto. “A pesar de la complejidad por la multitud de normativas y fiscalidades de los diferentes países, es una fórmula para obtener fuentes de financiación adicionales”, afirma. Mariano Miguel, consejero delegado de Colonial, cree que el futuro del sector se basará en compañías muy especializadas. “No van a convivir compañías patrimoniales con promotoras”, señala Miguel.
Etiquetas: el fin del boom del ladrillo, fin de ciclo, la matraca de los empresarios, más suelo

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