Del 'tapón generacional'
DENUNCIAS POR VIVIENDA
La incomunicación propia del tiempo en que vivimos suele interpretarse de distintos modos, tocando claves para lograr alguna sintonía. Uno de esos modos posibles es el vacío que se genera por la convivencia de generaciones diferentes, acumuladas por el aumento de las espectativas de vida que son fruto de la mejora de las condiciones alimenticias, médicas, etcétera, de las que se benefician más las clases más acomodadas a costa de la explotación de los más débiles. Los movimientos sociales y los agentes políticos que actúan en los márgenes -que no fuera: por eso, quizás, no se entienda el término antisistema- de nuestro orden político, con la intención de regenerar la vida pública suelen advertirnos de dos diferencias cualitativas que habría que evaluar con mayor detenimiento y, sobre todo, con una óptica distinta, quizás una mirada extraña: educativas e históricas.
Frente a las generaciones que recibieron la educación autoritaria del franquismo nos oponemos quienes nos educamos en el sistema educativo, de raíz constructivista, que empezó a impartirse desde la reforma de la Logse con todos los problemas y el descrédito de los medios de comunicación de masas que ya sabemos. Y quienes vivieron la falta de libertades del régimen de Franco y protagonizaron la transición a la democracia, mediante la imposición de una monarquía parlamentaria, con la preeminencia de un régimen de partidos, amparados por los agentes sociales que han sufrido un desgaste en las tres últimas décadas casi irreparable, tienen vivencias históricas antitéticas a quienes hemos despertado a la consciencia política mientras veíamos en la tele cómo una naranja animada (Naranjito), hacía equipo con un plátano, una mandarina, una lechuga, etcétera, y pegaba puntapiés a un cuero de mentira.
De esa colisión, que se produce en cualquier tiempo histórico pero siempre de modo distinto -más o menos abrupta-, nace lo que se ha venido a denominar el 'tapón generacional'. Uno de los problemas del 'tapón generacional' es la diferencia entre la/s generación/es que poseen más de una vivienda, y quienes no pueden habitar ninguna: ni alquilados ni en propiedad. De hecho, el fenómeno de la okupación -con fines personales, para tener un techo; o por motivos socioculturales, para regenerar un barrio que sufre el fenómeno de la especulación urbanística salvaje- es interpretado de una manera también antitética entre los miembros de una/s u otra/s generaciones.
Etiquetas: especulación urbanística, generaciones, okupación, sistemas educativos

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